Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

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Editorial de la revista la tarea, núm. 18

diciembre de 2003

Políticas públicas y gestión educativa

En la última década el concepto emergente de Gestión Educativa o la gestión referida a los procesos de organización, coordinación, administración y tratamiento de los asuntos educativos ha cobrado una gran fuerza y viene siendo un componente importante de la puesta en marcha de los procesos de modernización o renovación del aparato educativo. Con esta conceptualización se ha empezado a cubrir, en cierta medida, el sentir de muchos supervisores, directivos y coordinadores escolares; quienes habían visto cómo dicha tarea, relacionada, pero bien diferenciada de la docencia no tenía cabida en las políticas educativas del sector ni en las capacitaciones a los actores y agentes de dichas prácticas. Estas acciones también han permitido reconocer como agentes educativos a los funcionarios, directivos y personal de coordinación y gestoría dentro del campo de la educación, lo que, a su vez, permite profundizar sobre varios de los elementos considerados clave del proceso educativo.

     Si bien los estudios del campo administrativo ya hacia tiempo habían sido propuestos como herramientas de trabajo para diversas prácticas vinculadas con la dirección escolar y todas ellas identificadas ahora con el concepto genérico de gestión, esto había sido hecho retomando viejas propuestas administrativas, generalmente trasladadas sin más preámbulo al campo de lo educativo. Quizá el principal elemento de este período fue, y ha sido, el énfasis dado a la planeación como algo más que sólo enumerar buenos propósitos y definir responsables y fechas de actividades rutinarias, como en el caso de las escuelas, para las guardias, los periódicos murales, las ceremonias cívicas, los períodos de exámenes, etc. Hecho todo eso, para avanzar en que los propios procesos de aprendizaje y enseñanza son inherentes a las distintas jerarquías de coordinación y mando dentro del campo educativo.

     El concepto de gestión ha sido rico para repensar y cuestionar lo educativo. Ya se mostraba así desde el inicio de la década de los noventa, cuando en los marcos del 2do. y 3er. Congreso de Investigación Educativa, se iban dejando lugares particulares para los temas de políticas educativas, actores, prácticas y otros, en los trabajos y áreas de investigación.

     Ha sido a partir del reconocimiento de que la gestión de la tarea educativa (escolar universitaria o comunitaria), es una actividad compleja en sí misma y diferente a los procesos administrativos de empresas y oficinas, como ha ido tomando un rumbo propio con estudios pioneros como los de Stephen Ball en Inglaterra reseñados en su libro Micropolítica de la enseñanza. O, desde otra óptica, los distintos trabajos elaborados o coordinados por Sylvia Schmelkes, dentro de los procesos de reforma y modernización de la educación en nuestro país, a fines de los ochenta y durante buena parte de los años noventa. En esa misma dirección se puede catalogar el trabajo de Graciela Frigerio en los estados del conocimiento, surgidos de los mencionados congresos de investigación educativa.

     Puede afirmarse que, en este momento, coexisten diversas formas de concebir la gestión educativa y distintos ámbitos y niveles para su ejercicio, que van desde las concepciones retomadas de la filosofía empresarial de la calidad y la excelencia, pasando por propuestas de la llamada planeación estratégica, hasta las corrientes participativas y gestionarias que ven en la movilización, por señalar un ejemplo traído de la participación en política activista, una forma de lograr los recursos que los procesos educativos requieren o las distintas estrategias emprendidas por algunos directivos para hacer de "sus" escuelas espacios educativos y aún más allá, transformándolas en escuelas de calidad.

     Asuntos como los estilos de liderazgo; la organización y el proceso de los colectivos docentes o de equipos de trabajo al interior de las escuelas; la planeación en sus diversas fases; la construcción de una visión a futuro por parte de las instituciones educativas; el compromiso de entender mejor la dinámica propia de las instituciones a partir de realizar diagnósticos y planes de desarrollo; los mecanismos que se realizan para hacerse de recursos y administrarlos; el aprovechamiento de los recursos con los que cuenta cada institución, etc., son parte de los elementos que integran una visión global de la gestión.

     la tarea, sensible al actual debate relacionado con la gestión y su vinculación con el quehacer educativo en su totalidad, ha decidido estructurar su actual número alrededor de dicha idea generadora.

     Hacer girar las ideas en torno a la gestión como núcleo central, nos obliga a reconocer la realidad y el estado que guardan actualmente las concepciones y prácticas que se le vinculan en nuestro entorno mas inmediato. Al iniciar esa mirada es fácil reconocer, aún hoy en día, prácticas y estilos de la gestión del desarrollo institucional, incluso en las altas esferas de la administración pública y en las secretarías del ramo educativo, basadas en el autoritarismo y la miopía, con la sola preocupación por reducir costos. También aparecen estilos unipersonales de decidir y operar, con un distanciamiento muy grande entre las personas que diseñan programas y proyectos y quienes los operan o los llevan a la práctica.

     Abordar el asunto de la gestión como componente y base temática del presente número de la tarea, es con el ánimo de contribuir en la construcción de una cultura diferente de concebir y practicar los asuntos educativos de manera cotidiana; particularmente en la forma de ejercer y practicar la gestión de la educación, dentro de una perspectiva democrática que enfatice, en esta nueva cultura en construcción, la importancia del trabajo colaborativo y en equipo, la prioridad en los procesos que la escuela puede ejercer para propiciar mejores competencias para todos sus destinatarios, desde una perspectiva de equidad y calidad.

     El contenido de esta entrega de la tarea cuenta con una variada gama de trabajos que abarcan principalmente el ámbito latinoamericano y que desmenuzan inteligentemente distintos rasgos de la gestión educativa. Para dejar al lector con su derecho de elegir y diseñar su propio itinerario, sólo mencionaremos el trabajo que presenta Pilar Pozner que, a nuestro juicio, permite una mirada abarcativa del campo de la gestión en nuestros países.

     La gestión merece ser estudiada y bien practicada, a eso aspira a contribuir la tarea que hoy presentamos.