Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 4-5

(doble)

SECCIÓN

páginas

de la 43 a la 44 de 80

... el rollo

Guadalajara, México - Diciembre de 1993

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Las asesorías como alternativa para la formación en la educación secundaria

Magda Sheyla O. Rivas Hernández*

* Catedrática de la Escuela Normal Superior de Jalisco (ENSJ).

Partiendo de la idea de que la educación secundaria es el último nivel del esquema básico de educación, los propósitos que persigue son ofrecer bases científicas, humanísticas y tecnológicas para la incorporación de los escolares a la vida cotidiana, además de enfatizar el desarrollo del pensamiento crítico y creativo para favorecer la participación responsable de los mismos en la sociedad.

De lo anterior se percibe que la perspectiva e intenciones de la misma se encaminan hacia la formación del educando, de manera que su acción como individuo integrante de una sociedad le augure, por lo menos, la adaptación y funcionamiento dentro de su comunidad.

Sin embargo, aunque se han hecho intentos por vincular la vida del aula y la cotidianidad aún es una intención que no se concretiza. La problemática que se suscita en el aula de clases de la educación secundaria rebasa de manera tajante cubrir con esta necesidad que valida la existencia de la propia escuela.

Es evidente que la escuela, por sí misma, se encuentra con limitaciones para poder responder a las grandes ambiciones que plantea el nuevo modelo educativo.

La sociedad con la que se encuentra la escuela tiene una diversidad de procedencias conceptuales y una problemática económica que predice los resultados de la labor formativa que realiza la escuela. No obstante la escuela puede en gran medida mejorar las expectativas si es capaz de integrar esfuerzos profesionales hacia la atención e integración de las necesidades de formación e integración académica que son, sustancialmente, la proyección del perfil formativo.

La vida escolar del educando de secundaria tiene características singulares, ya que éste enfrente la labor de un maestro que propicia un ambiente académico dentro de un espacio y un tiempo limitado, un tipo que apenas le conoce o le distingue entre 50 y tantos compañeros, al que quizá alguna duda, pero ante el temor de quedar ante sus compañeros como un tonto, prefirió entonces, seguirle a la salida de clase pero se encontró con que el maestro iba de prisa hacia otro trabajo o ya le "tocaba" con otro grupo. A su vez el maestro por más esfuerzo que hizo no pudo atender a Juanito como hubiese querido.

Por su parte la mamá de Juanito intentó ir con el maestro para preguntar cómo iba su hijo en inglés pero a la hora que le tocaba la clase con Juanito no se atrevía a interrumpir la misa, y al esperar se encontró con que era la hora de salida y sólo pudo ofrecerle, el maestro, cinco minutos mientras se dirigía a la parada del autobús, porque sinceramente estaba muy cansado y tenía que arreglar asuntos personales, además quizá no sabía si se trataba de Juanito Chávez de 1º A o Juanito Álvarez de 2º C.

La frustración tanto del maestro, como del padre de familia y del propio alumno, hacen una concatenación que deriva en otros problemas.

Las asesorías podrían, de alguna manera, responder ante las necesidades que demanda la comunidad escolar. La asesoría es el conjunto de la suma de esfuerzos de profesores, alumnos y padres de familia, así como la comunicación que se da entre ellos y el conocimiento que tengan acerca de las metas que se pretenden alcanzar en pos de una educación secundaria funcional.

El maestro para poder brindar apoyos de asesorías, por lo menos deberá contar con un tiempo importante para tal propósito respecto de la cátedra que imparta, con horarios precisos, sistematizados y conocidos por la comunidad escolar y un espacio físico delimitado; de manera que cualquier alumno, padre de familia u otro maestro pueda consultarle.

La asesoría pedagógica establece tres funciones fundamentales:

Asesoría personal: Es aquella que pretende contribuir a la formación humana y su vinculación y transferencia al ámbito académico, de manera que se propicie un autoconocimiento y la conformación de su criterio.

Asesoría académica: Responde a las dudas y cuestionamientos que emergen de la vida del aula, de manera que facilita el proceso educativo y su consecución, continuidad e integración dentro de las confirmaciones del conocimiento, posibilitándole al alumno asegura su acreditación al siguiente grado.

Asesoría profesional: Pretende auxiliar al alumno en la elección de estudios o profesiones de manera sistemática y reflexionada.

La posibilidad de introducir esta función dentro del ejercicio magisterial de nivel secundario puede resultar costoso para el presupuesto aplicado a la educación, pero, definitivamente la implementación de las asesorías podría prevenir o reducir los niveles de reprobación, mantendría un contacto permanente con los padres de familia y la búsqueda de la comunicación intersubjetiva en la educación. Además de la promoción de valores y actitudes, propiciadas a través del contacto permanente y de calidad con la figura docente.

La disposición que el maestro tenga hacia esta función es, por supuesto, muy importante, ya que hasta ahora las acciones de planeación y evaluación de la labor docente han sido un espacio de tiempo que dentro de la carga horaria de los nombramientos laborales no es contemplado, y que el propio maestro debe extraer de los fines de semana. Tener este espacio de asesoría de la escuela, permite también conformar y detallar su trabajo; así pues, si un profesor cuenta con un nombramiento laboral de 30 horas semanales, cinco pueden ser destinadas para labor de asesoría.

De alguna manera, la existencia de departamentos de asistencia educativa en algunos centros de educación secundaria podría acercarse a las finalidades de las asesorías, no obstante, cuando se suscitan dudas deficiencias en la asimilación o adaptación del conocimiento de determinada asignatura, lo más adecuado sería que el mismo profesor guiara al alumno para la búsqueda de alternativas de solución, en función de los intereses y necesidades del alumno.

La puesta en marcha de las asesorías dará un matiz más humano al fenómeno educativo, ya que el mismo cambio de nivel primario a secundario "fractura" en esencia el apoyo, interacción y contacto que un solo maestro puede propiciar a través del acercamiento diario y continuo.

Las asesorías dentro del marco pedagógico, posibilitan la intervención oportuna y adecuada con miras al control, ajuste y reordenación del proceso educativo y las necesidades de formación del alumno, abriendo espacios para el maestro y por ende a toda la comunidad escolar.

La intención es que el alumno a medida que logre avanzar pueda, en esa proporción, disminuir la intensidad y continuidad de las asesorías. De esta forma, el trabajo del maestro-asesor es una posibilidad para el avance del alumno.

La organización y estructura de cada escuela secundaria podría posibilitar el impulso de las asesorías de manera propia, sin embargo, no se descarta la posibilidad de que la evolución del sistema educativo en nuestro país le imprima un perfil y lo categorice como necesario. Tal y como ya lo hacen algunas instituciones particulares.

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