Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 4-5

(doble)

SECCIÓN

páginas

de la 05 a la 06 de 80

... nosotros los profes

Guadalajara, México - Diciembre de 1993

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Teodora Manríquez:

vida y energía por la labor docente

Sonia Ibarra Ibarra*

* Maestra normalista e investigadora de El Colegio de Jalisco.

Teodora Manríquez (Teodorita)

 

Teodora Manríquez

A cualquiera que se jacte de vivir en el mundo magisterial, debe resultarle familiar el nombre de Teodora Manríquez, cuya vida ha sido la docencia en el ámbito oficial, y quien a sus setenta y seis años de edad, continúa impartiendo cátedra en la Escuela Normal de Jalisco.

Yo nací en un pueblecito de los Altos de Jalisco, que se llama Mexticacán. La etimología del nombre de mi pueblo quiere decir hombres que trabajan a la luz de la luna. Allá viví hasta la edad de siete años, cuando por razones de familia, mi papá pensó en trasladarse a la ciudad de Guadalajara para proporcionarnos un estudio y una preparación. Aprendí mis primeras letras en casa, porque una hermana tenía una escuelita particular de unos cuantos niños (...) con ellos aprendí también, yo en mi pueblo. Luego, aquí, cursé el 2º año de primaria en una escuelita particular que se llama La hojita que está aquí por González Ortega y Juan Alvarez. De ahí pasé a la Escuela Anexa a la Normal de Jalisco.

Producto de la escuela de la acción, Teodorita considera que esta formación primaria fue determinante en su vida, pues le permitió estar abierta al cambio y observar cómo hasta la fecha continúan vigentes los principios de dicha escuela.

Terminando mi educación primaria, mi papá murió y entonces una de mis hermanas asumió la responsabilidad de mi papá, ella tenía un tallercito de modas que le daba lo indispensable para vivir modestamente. Ella pensó que yo estudiara una carrera cortita.

Sin embargo, la carrera de secretaria no llenó las aspiraciones de Teodorita, quien aprovechó la amistad con una profesora y se las ingenió para conseguir un lugar en la Escuela Normal como opción de trabajo futuro.

Entré a la secundaria, –como antes era junto secundaria y normal–, entré a la normal que en ese tiempo estaba ubicada en lo que hoy son los Tribunales de Justicia por Hidalgo 190. Tengo recuerdos muy bonitos de mis maestros, porque la verdad, y en justicia, me tocaron maestros muy especiales, de mucho renombre: Concepción Becerra de Celis, el doctor Enrique García Ruíz, Carmen Aldrete, Magdalena Cueva, el maestro Erviro R. Salazar. Yo pertenecí a un grupo muy hermoso, entre ellos personas que han destacado mucho en su carrera profesional: el maestro Palemón Rodríguez Gómez, Miguelito Gutiérrez, que se fue en una edad dijéramos temprana, la maestra Legoff Trejo, además de compañera, amiga, a quien yo estimo mucho y la valoro muchísimo, porque formábamos equipo en la revista y desde estudiantes; la maestra Josefina Velasco... la maestra Ninfa Alarcón, la maestra Amelia Villaseñor y Villaseñor, que fue directora de la Escuela Normal, fue muy buena compañera, a quien con gusto sigo viendo.

Empezó a trabajar en 1940, fuera de su estado, como se estilaba en aquel tiempo. El Ejido Jalisco en Baja California, en el valle de Mexicali, fue su primer lugar de trabajo docente y donde adquirió una experiencia de escuela unitaria que más tarde llenó de satisfacción.

De nueva cuenta en Guadalajara, Teodorita laboró en la Escuela Braulio Rodríguez, ubicada en la calle de Medrano núm. 964, donde colaboró durante 19 años. "De ahí me dieron la oportunidad de la Supervisión Escolar, a la Zona de Tizapán, la número 13".

Punto importante en la etapa del trabajo docente de Teodorita lo constituye su participación en la revista El maestro rural jalisciense, donde se hizo cargo, al lado de la profesora Esperanza Legoff Trejo, de la sección "Fertilización del programa escolar". En ese tiempo, esa sección tuvo su utilidad yo creo que muy sensible, porque había mucho maestro que no había tenido la oportunidad de estudiar en la Escuela Normal –porque esto fue en el año cuarenta y cuatro–; Capacitación Magisterial surge un poquito después, cuando ya los maestros se empezaron a preparar.

Como supervisora, una de las experiencias más ricas con que cuenta Teodorita es la de haber dado fundamentos para la formación de grupos multigrado de las escuelas unitarias del medio rural, donde actualmente los profesores cuentan con la asesoría necesaria para desarrollar varios grupos a la vez.

Esa experiencia se llevó a cabo aquí, cuando la Secretaría de Educación Pública pidió a cada entidad que en una de las zonas hubiera un ensayo para probar si un maestro en escuela unitaria podía realizar un trabajo simultáneo con seis grados. Afortunadamente en la zona escolar número 13, donde yo prestaba mis servicios, había una escuela rural que por circunstancias especiales habíamos trabajado así. Hablé con la maestra de los grupos, pues ya tenía ella cinco, empezamos a trabajar y todos los días se llevaba nuestro diario de campo en detalle de todas las realizaciones, de tal forma que al terminar el curso lectivo, no fue problema para nosotros hacer el informe porque nada más lo pasamos en limpio, lo trajimos a la Dirección de Educación y la Dirección a su vez, lo mandó a México. Pasó un tiempecito no muy largo, cuando recibimos una sorpresa de una caja donde venían muchos libros, pero no sabíamos de qué se trataba, hasta que lo ojeamos y vimos que en el apéndice de un libro que se llama La escuela unitaria de organización completa del maestro Manuel M. Serna, se agregó el trabajo que Jalisco había mandado a la Secretaría.

En 1965, marcó también, Teodorita, la pauta para un proyecto de evaluación a nivel de supervisores, donde era preciso valorar el avance de los niños de primer año. Su planteamiento innovador, basado en la técnica de muestreo, resultó factible y fue incluso, "el punto de partida para que la mayor parte, 99% de los supervisores de ese tiempo, nos uniéramos para el trabajo".

Posteriormente, Teodorita pasó a la Subdirección de Educación Primaria y a impartir cátedra en la Escuela Normal de Jalisco, donde hasta la fecha se le ve diariamente, laborando con gran entusiasmo y dedicación.

Ella es el más claro ejemplo de la educación contínua: estudió Normal Básica, Licenciatura en Pedagogía en la Escuela Normal Nueva Galicia, Licenciatura en Educación Primaria de la Universidad Pedagógica Nacional, ha estudiado inglés en sus ratos libres y recientemente se ha incorporado a los diplomados de historia de Jalisco.

He sido una maestra que ha recibido más de la sociedad de lo que yo le he dado. Por esa aceptación que siempre han tenido conmigo. Por muchos detallitos así muy bonitos que si yo los sumara realmente serían muchas las satisfacciones que la sociedad me ha dado. Me siento muy motivada y muy estimulada que a veces digo yo, como que esto no era para mí, pero bueno, la sociedad, mis alumnos, mis compañeros, mis vecinos, la gente que yo quiero mucho y con quién convivo me brindan muchas atenciones. El maestro tradicionalmente ha tenido un lugar especial en la sociedad. El hecho de que ha habido casos en que se desvirtúa la imagen del maestro, yo pienso que esto no puede generalizarse. Sí hay una situación que opaque la imagen en estos momentos, vale la pena insistir y creo que somos nosotros los maestros, los que tenemos que borrar esa imagen negativa, si es que en algunos círculos sociales existe. Hay que hacer un esfuerzo para borrarla, darle un impulso a nuestro trabajo, para que esa imagen se borre y aparezca la imagen del maestro que está requiriendo nuestro país.

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