Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 4-5

(doble)

SECCIÓN

páginas

de la 41 a la 42 de 80

... el rollo

Guadalajara, México - Diciembre de 1993

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Taller de tecnología por educación tecnológica

Elsa Cabrera Vázquez*

* Investigadora de la Dirección General de Educación Normal y Mejoramiento Profesional.

Ahora que el nivel de secundaria pasa a formar parte de la escolaridad obligatoria, el plan escolar, las políticas educativas, los programas y demás aspectos se violentan ante la dinámica social, económica y política para nivelar su posición con respecto a los más de veinte años de atraso que el sistema educativo sufría en el país.

Un aspecto por demás evidente, es el hecho de que vivimos en un mundo completamente tecnificado: aparatos, sistemas, herramientas, construcciones, materiales, etcétera, son superados y sustituidos constantemente por otros más sofisticados y eficientes, siempre puestos a disposición de la sociedad.

Estos avances crean nuevas necesidades que los expertos en tecnología toman como un reto y se enfrascan en una competencia técnica y científica para llegar primero y con mejores resultados.

Lo curioso de este vertiginoso mundo es que forma parte de la cotidianeidad de las nuevas generaciones de jóvenes y niños. Se ha establecido que un niño de 10 años aprende más rápidamente el manejo de un aparato que un adulto de, digamos 25 años, pudiéndonos explicar este fenómeno en cuanto a que el niño está más receptivo del mundo que le rodea y sus cambios, posee más intuición, tiene una curiosidad innata que lo lleva a indagar y por lo tanto tiene más elementos de referencia para aplicar una lógica técnica con elementos nuevos que va insertando en los "espacios vacíos" de su memoria, mientras que el adulto, tendrá primero que despedirse de los elementos "viejos" para dar paso a los conocimientos nuevos, y este proceso no siempre resulta fácil de llevarse a cabo.

De todas formas los educandos que asisten a las escuelas están por lo general más actualizados que el maestro en este sentido, lo cual pareciera que le tiene sin cuidado.

Tal vez sea este uno de los puntos más neurálgicos del por qué el alumno encuentra en el taller tecnológico sólo datos incoherentes y vetustos que no tienen nada que ver con su realidad; bajo este criterio ¿cuánto le podrá interesar aprenderlos?

La tecnología enseñado en las escuelas quedó suspendida en algún espacio temporal de la historia, pudiendo ser interesante sólo en la medida que se le utilice como antecedentes históricos del proceso tecnológicos en la humanidad, lo crítico del caso es que lo anterior se le enseña al alumno en el taller, como una novedad.

Los alumnos utilizan más la lógica de lo que el maestro supone, pero, ¿cómo permitir que la manifieste sí lo que se le pide al alumno es memorización y habilidad técnica?

El taller de tecnología ¿podría enseñar al alumno cómo el hombre ha podido crear tales magnificencias de las que hoy damos cuenta y algunas utilizamos (teléfono celular, transporte veloz, nuevas fuentes de energía, aparatos micro, etcétera)?, ¿podrá hacer que el alumno aplique la lógica sobre la secuencia de un descubrimiento y lo que tiene que ver éste con la tecnología moderna?, ¿podrá poner al alumno sobre la secuencia de un descubrimiento y lo que tiene que ver éste con la tecnología moderna?, ¿podrá poner al alumno sobre el camino donde pueda desarrollar su creatividad y su capacidad reflexiva ante los hechos eminentes de una tecnología que cambia vertiginosamente?, ¿podrá lograr que el alumno reflexione sobre el riesgo de la aplicación irracional de la tecnología en detrimento del ambiente y amenazando la pertinencia del hombre en el planeta?, y más aún ¿será capaz de desarrollar en el alumno la actitud propositiva para cambiar la realidad a otra mejor interviniendo para ello de una manera comprometida?

¿Cómo hacerlo si en el taller de tecnologías se insiste en adiestrar al alumno en el manejo de una máquina o herramientas obsoletas?

Definitivamente que la solución no será que los talleres se equipen constantemente con nuevos elementos tecnológicos para mantener una actualización , sino que se estudie a la tecnología como un elemento más del acervo cultural del educando, indagando constantemente sobre las experiencias que posea y con base a sus propios intereses, para construir un nuevo conocimiento que realmente la convenza.

A eso se debe que la designación de taller tecnológico haya cambiado por educación tecnológica, pues se pretende que las escuelas medias superiores como el CONALEP, CECAT, CETI, etcétera, sean las encargadas de dar una capacitación industrial tecnológica con carácter terminal, dejando en todo caso a la escuela secundaria la tarea de sentar las bases sobre una cultura tecnológica que debe poseer el alumno al término de su educación secundaria.

Se destaca el hecho de que la palabra educar es retomada y revalorada con un nuevo sentido social; el rescate de los valores universales y el educar para la vida, son los detonadores más fuertes que competen a este concepto que no es nada concreto pero sí de alguna forma determinante. La educación no se puede medir o calcular cuantitativamente, sin embargo sus resultados pueden ser constatados a mediano plazo, en el cambio de actitudes ante diferentes problemáticas a las que se enfrenta el alumno.

Dentro de los elementos que comprenden la actividad educativa se encuentran: el desarrollo personal, del sentido de la vida, el desarrollo de la capacidad creadora, de investigación, de actitudes científicas, sensibilidad de lo que acontece en el entorno, reflexión personal y colectiva, la comprensión del beneficio de los grupos colegiados en la búsqueda de nuevas soluciones a los problemas de toda índole y sobre todo lo que pudiera ser el logro máximo, el aprender a aprender.

Una de las labores importantísimas que el docente debe desarrollar en su actividad educativa es estudiar detenidamente cada contenido del programa y determinar de qué manera podrá vincular éstos a la realidad de sus alumnos, podrá existir el caso de que algunos contenidos deberán ser ajustados a las circunstancias contextuales; esto es válido en la medida que represente para el alumno siempre un avance.

Otros factores que impulsan o impiden que los alumnos aprendan es el del cómo generar una clase interesante para el grupo, así como los criterios que se establezcan para evaluar a la actividad del educando, factores que, tal vez, en otra ocasión podamos comentar.

El aula es un espacio donde con frecuencia se simula, cuando el maestro enseña, y los alumnos simulan aprender.

Cambiar esta actitud de los alumnos es todo un reto, lo cual se podría limitar a un simple comentario final educar más que instruir.

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