Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 4-5

(doble)

SECCIÓN

páginas

de la 04 a la 04 de 80

... nosotros los profes

Guadalajara, México - Diciembre de 1993

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Hasta siempre,

A m p a r o

Equipo La Tarea

Viene la muerte echando rasero

se lleva al joven, también al viejo,

la muerte viene echando parejo,

no se le escapa ni un pasajero.

Profra. Amparo Ochoa

Así cantaba Amparo, los versos de Don Asunción Aguilar, en su tenaz búsqueda y rescate de lo tradicional. En un adiós prematuro, se ha ido "una de las más auténticas expresiones del sentir popular":(1) Amparo Ochoa.

Sin embargo, revive y crece el deseo y el gusto por oír esa voz que nos permite evocar el timbre de las voces del alba en nuestro terruño, y es así, como Amparo sigue y seguirá viva.
    Nacida en el ingenio azucarero de Costa Rica, Sinaloa, Amparo eligió inicialmente el magisterio como profesión, se desempeño como maestra rural en La Palma, Villa Ángel Flores y Tierra Blanca en su estado natal y aunque dejó la labor docente para estudiar música, nunca perdió la "textura y sencillez de la profesora de escuela".(2)

Su vida fue la música, a la que se dedicó de lleno desde 1969, incorporándose al movimiento del Canto Latinoamericano. Quién no la recuerda interpretando "La maldición de la Malinche", "A que le tiras cuando sueñas mexicano", "Jugar a la vida", "El barzón", "Jacinto Cenobio", "Te quiero" de Benedetti, y muchas, muchísimas más que sería imposible enumerar aquí.

Fue su sello la canción comprometida, popular y vernácula y es por Amparo, la maestra y cantora, que ahora estamos de luto. He aquí, como homenaje, esa música que ella salvara para regalarnos y que expresa la profunda tristeza de saber que...

Todo se acaba(3)

Yo vi una flor hermosa una mañana,

aromada y graciosa, fresca y lozana,

¡qué bella estaba! ¡qué bella está!

sobre su verde tallo se balanceaba, se balanceaba.

 

Del sol el rayo ardiente de mediodía

marchito lentamente su lozanía.

Y triste y mustia, y triste y mustia,

la contemplé, en silencio, lleno de angustia,

lleno de angustia.

 

Al declinar el día, la vi ya muerta

inclinarse sombría, pálida y yerta.

 

Sopló la brisa, sopló la brisa...

sus hojas se esparcieron como ceniza, como ceniza.

 

Así pasan del alma las ilusiones,

el amor, los placeres y las pasiones.

 

Del mismo modo, del mismo modo

en esta triste vida todo se acaba, se acaba todo.


Notas:

1. Cit. en La Jornada, 9 de febrero de 1994.

2. Ídem.

3. Conocida también como "La flor hermosa", original de Pedro Santa Anna Rizo, compositor de Macuspana, Tabasco (1850- 1870). Tomado de su disco Yo pienso que a mi pueblo.

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