Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 2-3

(doble)

SECCIÓN

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de la 27 a la 28 de 76

... el rollo

Guadalajara, México - Enero-junio de 1993

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El civismo en los programas emergentes

Mercedes Palencia Villa*

* Asesora de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad 141, Guadalajara, Jal.

En los actuales programas estructurados nos encontramos con la novedad de que el área de ciencias sociales se reestructuraría en tres materias como son: Historia, Civismo y Geografía. Los libros nuevos, sobre estas asignaturas, tienen la peculiaridad de que en la portada de los mismos, aparece la imagen de la "patria", como en antiguos libros de texto y coincidentemente con las mismas áreas respectivas.

Lo anterior hizo pensar a muchos compañeros que se retrocedería a esos libros de los años ’60 y que, por consiguiente, los libros posteriores a éstos habían sido un fracaso. Sin embargo, me parece interesante abocarnos a un análisis del civismo en los libros actuales, lo cual nos aportaría de manera significativa algunos elementos para reflexionar sobre dichos cambios en al educación.

En los actuales programas, en el área de civismo existe un párrafo que manifiesta de manera central el sentido de la impartición de esta materia:

La educación cívica tiene una peculiaridad que la hace única en la enseñanza primaria: es una materia cuyo propósito básico no es sólo la transmisión de un cuerpo de conocimientos, sino también algo más complejo y más sutil que involucra acciones, comportamientos, actitudes, apreciaciones valorativas, emociones y sentimientos.(1)

En este sentido suena interesante mencionar el "civismo", como "una práctica" más que un puñado de conocimientos acerca de los símbolos patrios, el respeto a los mismos y las garantías individuales memorizadas para recitarlas en un día de la bandera y olvidarlas en las actividades más elementales de la vida cotidiana. Asimismo, me parece importante mencionar que este programa nos habla de la actitud de los maestros hacia la impartición de esta materia, argumentando que aquí no funciona "haz lo que te digo que hagas y no lo que me veas hacer".(2)

De tal manera que, la guía propone como material principal de trabajo " la convivencia cotidiana del salón de clases", a esta instancia de trabajo se le llama "momentos vivenciales", los cuales se generan en la experiencia de cada contexto grupal y social en que el grupo se encuentra, y la manera de resolver dichos conflictos cotidianos, que serán los cimientos básicos para el aprendizaje del civismo.

Asimismo, la guía nos aporta una serie de conceptos como son: orden, respeto, democracia y norma en base a experiencias cotidianas; de tal manera, no podemos hablar de "respeto", si no existe un rompimiento con la relación entre autoridad-poder y no puede haber democracia si no existe un vínculo de comunicación entre el maestro y los alumnos.

 

El ABC de los Derechos Humanos

Este texto que se encuentra en el paquete de programas emergentes, es el material de apoyo para el desarrollo de esta materia, en él existe una parte introductoria que aporta la justificación de la enseñanza de los derechos humanos, actividades iniciales, hasta llegar a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, concluyendo con los derechos de los niños.

En líneas iniciales dedicadas a preescolar y primer ciclo de educación primaria dice "debe procurar fomentar sentimientos de confianza y tolerancia"; en este sentido existe una serie de actividades en las cuales el principal objetivo es lograr una "autoestima" de los niños, ya que se argumenta es el primer eslabón indispensable para el respeto hacia los demás, sentirse respetado, querido y aceptado, sentimientos que sólo "viviéndolos" se aprenden.

Después de esta primera etapa, sigue la que corresponde a iniciar a los niños en el "debate", instancia necesaria para la construcción de normas convincentes para todos los integrantes del grupo, con base a los términos de derechos y obligaciones", de tal manera, que el respeto se inicia en una correspondencia de acciones entre maestros-alumnos.

 

Declaración de los derechos de los niños (1959)

Finalmente, viene la declaración de los derechos humanos y del niño con dos versiones, "texto original" y "lenguaje corriente", lo que nos indica que es necesario trasladar el lenguaje legislativo al que utiliza el niño cotidianamente.

Es interesante señalar, que se aconseja realizar un análisis grupal de cada uno de los derechos de los niños, en el cual puedan debatir y relacionarlos con la realidad en que viven.

En este sentido, si se llevara a cabo el análisis de este texto en más de una ocasión, podrían cuestionarse los siguientes derechos, al contrastarse con su situación social-económica en que viven, como son:

... La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familia numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.

No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud, educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.(3)

Llevar a cabo dichos debates ¿podría constituir una instancia real de vinculación entre la escuela y la sociedad? ¿los maestros podríamos mantenernos ajenos a los problemas cotidianos de los niños?

Creo que esta experiencia sólo puede ser valorada en la medida en que se vuelva "realidad" en nuestra aula escolar, sólo entonces podríamos hablar de la capacidad de los niños para emitir "juicios", y dejaríamos de tratarlos como "seres no pensantes".

 

Trascendencia de la enseñanza del civismo

La relación con la autoridad y las posibilidades de diálogo con este "personaje" que puede ser encarnado inicialmente por los "los padres", y después por "los maestros", son las instancias de relación con el mundo que tiene el niño y en base a estas vivencias formará sus actitudes ciudadanas en el futuro.

En la escuela el niño no sólo aprende conocimientos sino que aprende lo más importante, a "saber relacionarse con la autoridad", como nos dice Ruth Paradise:

La maestra es quien siempre da las pistas, las órdenes, ella decide, ella define la actividad. Los alumnos tienen que seguirla, buscar las pistas que da, contestar lo que ella quiere, aunque esto contradiga su experiencia... adquieren práctica en leer la figura autoritaria, en darle lo que quiere sin que ésta lo pida explícitamente.(4)

Esta actitud de aprender a buscar las pistas de autoridad y darle lo que ella pide sin respingar, lo hemos vivido desde la más tierna infancia y ha sido la base de una sociedad "antidemocrática".

Esta materia trasciende los muros de la escuela hasta llegar hasta la construcción de una verdadera "democracia", por lo que resulta ser "la materia" que trasciende la vida cotidiana del niño y descubre instrumentos de expresión y diálogo en una sociedad.

Asimismo, si lleváramos a cabo dicho instrumento no podríamos ser sólo "democráticos" en momentos vivenciales de la vida cotidiana de la escuela, sino que cambiaría la relación entre maestro-alumno, y en consecuencia, no podríamos cambiar nuestra "actitud" en matemáticas, ciencias sociales o naturales. De tal manera, que este manual que en los programas emergentes surge como un apoyo a la iniciación del civismo, llega a ser la columna vertebral que trasciende en el cambio radical de la metodología tradicional, convirtiéndose en una Didáctica Crítica.

Sin embargo, estas propuestas que son de suma importancia y trascendencia, no han tenido eco en los cursos de capacitación del magisterio y para muestra un "botón", ya que en los paquetes del primer ciclo no se encuentra el ABC de los derechos humanos, a pesar de que en dicho instructivo se encuentran indicaciones pertinentes para este ciclo escolar. Asimismo, en dicho documento existen argumentos teóricos respecto a la importancia de empezar a proporcionar en el niño una "autoestima", como instancia previa y necesaria para encontrarle sentido respetándose a sí mismo, para poder respetar a los demás.

 

Notas

1. Guía didáctica de civismo, tercer grado. SEP. p. 6.

2. Ídem. p. 6.

3. ABC de los Derechos Humanos, pp. 54 y 55.

4. Antología UPN: "La sociedad y el trabajo en la práctica docente". p. 143.

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