Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 2-3

(doble)

SECCIÓN

páginas

de la 54 a la 56 de 76

... el rollo

Guadalajara, México - Enero-junio de 1993

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La radio, un valioso recurso para la enseñanza

Lucía Eréndira Martínez Ortega*

* Catedrática de la Escuela Normal Superior de Jalisco.

La telenovela es una lágrima
secada por un comercial

Fernando Curiel

Aquíííí... la voz de Guadalajaaaaaaraaaa...

X...E...H...Kaaaa...

Si le preguntan qué estación escucha,

diga siempre la verdad

y si dice HK

¡Muchas gracias por estarnos escuchando!

 

Durante varias décadas han saltado por las aceras barridas y regadas de mi barrio los signos de identificación de esta radiodifusora. Amas de casa, niños, mecánicos y sirvientes acompañaron sus actividades matutinas con las notas de un bolero ranchero, cumbia o balada combinadas con un jingle de "Siga los tres movimientos de FAB: "Remoje, exprima y tienda".

Al caer el sol a plomo sobre las prendas que cuelgan de los lazos, despreocupadas, meciéndose a capricho del viento, se acerca la hora de preparar la comida: los hervores de las ollas y el crepitar del aceite en las cazuelas se mezclan con los gemidos lastimeros de la heroína de "Una flor en el pantano". Gruesas lágrimas pueden caer sobre la masa para las tortillas o enconada discusión puede desatarse entre las vecinas o las clientas de la tortillería acerca del desenlace de esta radionovela que ha conmovido a los más frágiles espíritus de la barriada.

La cultura radiofónica se manifiesta con diferentes matices en todos los grupos sociales. Es indudable que,- las primeras experiencias lúdicas durante la infancia iban acompañadas por los mensajes sonoros que provenían del aparato casero de radio. Las radionovelas, los noticieros, los programas cómicos en la "Época de oro de la radio", emocionaron y matizaron la ideología de toda una generación de mexicanos.

De la accesibilidad y popularidad de la radio podríamos aportar multitud de testimonios aún riesgo de caer en lo obvio; sin embargo, al proponer –como lo anuncia el encabezado– el uso de este medio con fines educativos, se hace necesario incursionar en el terreno de la rediodifusión para justificar su operatividad en el aula.

Sabemos que las realidades sociales y culturales que caracterizan a nuestro país ofrecen las condiciones idóneas para que el uso de este medio se encuentre tan extendido. Los altos índices de analfabetismo funcional, las precarias condiciones económicas de grandes sectores que por consiguiente tienen fácil acceso a un aparato de radio; los hábitos heredados de nuestras culturas autóctonas cuya tradición ha sido eminentemente oral, así como los patrones de adquisición informativa que fueron consolidando en nuestro país durante varias décadas.

Todos estos factores han permitido la permanencia y la vigencia de la radio a pesar del auge de otros medios mucho más poderosos y atractivos por su impacto visual.

 

Hacia una definición de la Radio

"La radio es un medio inalámbrico

que envía señales sonoras a distancia

en forma dispersa y unidireccional".(1)

Aquí se alude exclusivamente al sentido técnico, el cual sin soslayar su importancia debemos completar.

Sin excluir ninguno de los elementos radiofónicos o ámbitos de emisión, preferimos acuñar el concepto reelaborado por Fernando Curiel quien ha partido de lo dicho por el sociólogo Harold Lasswell.(2)

Al acto comunicante producido por la radio le asigna todo un proceso que inicia en:

  • Quién dice (fuente o emisor).

  • Qué (mensaje).

  • Con que propósito.

  • Cómo y con qué signos.

  • En qué canal.

  • A quién.

  • Con qué efecto.

El proceso que acusa el signo de la comunicación radiofónica se presenta también como un sistema y como tal, tiene igualmente sus elementos definidos los cuales a su vez, cuentan con funciones específicas que les permiten relacionarse.

Las características de la radio como medio de comunicación han sido estudiadas desde varias perspectivas; apuntamos aquí algunas de ellas.

Calidad auditiva. La radio es un medio que sólo emiten sonidos, por lo que obviamente tiene vedado el acceso a los demás sentidos; mas ese mismo carácter auditivo la convierte en vínculo de comunicación con todo tipo de personas de cualquier condición social y cultural sobre todo sin exigir demasiado esfuerzo. Así se convierte en el medio idóneo para ciertos estratos de la población que se encuentran al margen de los adelantos tecnológicos del momento. (léase campesinos e indígenas).

La radio en sus principios tuvo alcances sociales muy limitados; su uso fue en sentido bidireccional –emisor- receptor; receptor-emisor– pero no tardó en desplazar la señal a cambios poblacionales cada vez más amplios convirtiendo su estructura en unidireccional –emisor-receptor–.

Los cambios radioemisivos han ido desarrollándose paulatinamente junto con las necesidades sociales. En las primeras décadas de este siglo la radio pasa a formar parte importante de la dinámica familiar permaneciendo así hasta ser desplazada por la televisión. Muchos auguraban entonces su derrota definitiva pero el tiempo ha demostrado que continúa su vigencia incorporando a su estructura nuevas modalidades.

De ser un medio de recepción estática y predominante familiar se modificó a una recepción móvil y personal. Aún así, conserva la posibilidad de llegar a todos los miembros de la familia aunque no estén reunidos.

Al plantear las posibilidades didácticas de la radio, debemos tener en cuenta las características que la hacen trascender y permanecer vigente.

  • Su alcance social es de tal magnitud, que alcanza a cubrir diversos estratos poblacionales.

  • De manera instantánea llega a zonas geográficas extensas salvando obstáculos diversos.

  • Psicológicamente es un medio sugestivo, despierta la imaginación y por estar en el terreno de lo abstracto, propicia la captación de conceptos.

  • Sus mensajes son captados en diversos grados y formas según la actitud, nivel sociocultural e intereses del radioescucha.

  • En cuanto a la producción, la radio es un medio relativamente barato.

  • Tanto en la emisión como en la recepción, posee infinitas posibilidades. Todo lo es posible de traducirse en sonidos, lo puede abordar la radio.

Caracterizado de esta manera, el medio sonoro denominado radio, trasciende con su señal hasta operar cambios en la vida de los individuos.

Sin embargo, su uso eficiente requiere un conocimiento integral del mismo: cómo y con qué signos se transmite la señal radiofónica, que clase de implicaciones conlleva, las finalidades que persigue, etc. Fernando Curiel reconoce en el fenómeno radiofónico los siguientes enfoques:

1º Político: ¿Quién es el sujeto que habla a través de la bocina, a quién o a quiénes representa, favorece la unidad o la pluralidad lingüística, pertenece a la comunidad o legitima un determinado discurso? Este tipo de enfoque se advierte en la identidad.

2º La especificidad: Con un enfoque semiótico Fernando Curiel nos presenta el signo radiofónico como parte del signo sonoro cuya carga significativa está en la cualidad que posee tal signo de "asediar", "incitar", "concitar", "torturar", la imaginación.(3)

3º La composición: Al abordar el terreno del arte aparece aquí la construcción del habla radiofónica que obedece a los especiales preceptos de la creatividad. ¿Cómo se ejecuta sonoramente el signo radiofónico?

Los signos (radiosemas) de la radio ya articulados producen infinitos mensajes y variadas reacciones. Sabemos que el sonido por sí mismo no contiene valor significativo pero al articularse bajo las convenciones que indica el guión (continuidad, perspectiva, técnicas, de libreto, etc.) se conforma lo que Curiel llama "Estética radiofónica".

Hasta aquí la descripción nos permite localizar los elementos que el profesor –sin ser productor profesional– puede aprovechar para incorporarlos a su práctica docente.

 

Radio y Educación

Si utilizamos el término educación en su acepción más amplia, cualquier tipo de radioemisión, desde un spot, cortinilla, noticiero, programa de complacencias, etc., tiene una función educativa; función que está presente ya en los emisores y que se manifiesta en los efectos que pueda producir.

Esto no significa que se deba aceptar todo tipo de radiodifusión como estrictamente educativa; pero sí vale la pena establecer que cualquier mensaje emitido a través de la radio lleva una intención; nada se transmite en forma gratuita. Ciertamente, la radio como agente educativo ya con una marcada intencionalidad, apareció a instancias del estado cuando se advirtieron las ventajas que representaba como instrumento de propaganda y de cohesión nacional. Así surgieron radiodifusoras culturales en algunas zonas del país (región Tarahumara, Huayacocotla, Chiapas, Hidalgo); todas ellas con grandes limitaciones; estos y otros proyectos han surgido aislados y destinados en gran medida al fracaso.

La radio cultural institucional de nuestro medio; la que transmite en el área conurbada y en algunos municipios de los alrededores de Guadalajara, no escapa tampoco a las precarias condiciones técnicas y presupuestales que la ponen en franca desventaja frente a la radio comercial.

El gobierno del estado posee su radiodifusora y ésta no es utilizada por los más interesados en el proceso educativo: maestros, alumnos, padres de familia.

La Universidad de Guadalajara cuenta también con una emisora que hasta el momento desempeña un importante papel entre la comunidad universitaria encaminándose cada vez más hacia la población general.

Pero las necesidades específicas de la educación básica no han sido tomadas en cuenta por quienes son los responsables de este nivel y tienen en sus manos la posibilidad de incursionar en los medios.

Llamamos por eso la atención de los profesores quienes en este contexto deberían desempeñar un papel más activo.

Ciertamente la radio con fines educativos debe definirse con claridad así como la actitud y preparación del maestro frente a este medio del que podemos obtener enormes beneficios. En repetidas ocasiones hemos ponderado su uso en el aula de clases aparentemente en un afán por introducir al maestro en el manejo constante y profesional del medio. Vale aclarar que el uso aquí propuesto –sin restringir su grado de complejidad– se orienta a servir de complemento como una más de las actividades que el docente diseña en su labor cotidiana.

Si convencidos estamos de la factibilidad de la radio como dispositivo didáctico, hemos de apropiarnos no del medio en su totalidad, sino de algunas de sus modalidades que puedan funcionar en el medio escolar, aún en el lugar más desprovisto técnicamente.

¿Cuál será, entonces, la intencionalidad y la operatividad que nos aseguran un uso exitoso del medio?

El profesor de una escuela con pocos recursos materiales –como la mayoría en nuestro medio– puede iniciar este trabajo con una grabadora común, dotación de cassettes, materiales de papelería y objetos de uso diario para producir efectos sonoros. La elaboración de los guiones, la selección de voces, el diseño creativo reunirán a todo un equipo desarrollando una serie de capacidades, de redacción, de manipulación, histriónicas, etc.

La siguiente meta sería incrementar el equipo técnico ampliando la cobertura radial, la cual, de operar inicialmente en el aula, pasará a conectarse al equipo de sonido y transmitirá entonces mensajes para toda la comunidad escolar. Como órgano de difusión, este taller cumplirá un alto cometido, pero además será reforzador de contenidos curriculares y extracurriculares y motivador de nuevas situaciones de aprendizaje.

Cabe señalar que el uso de algunas modalidades de la radiodifusión en el contexto escolar, no excluye la necesidad de que los educadores tengamos acceso al medio en cuanto empresa particular o institucional; es decir, proyectos con un claro sentido educacional a los micrófonos de las radiodifusoras locales, proyectar las acciones de la escuela hacia la comunidad usando este valioso medio de comunicación de manera más efectiva. En este sentido, la "Ley de radiodifusión" señala la obligatoriedad para las radioemisoras y televisoras de conceder tiempo de transmisión para el estado. Este precepto no se cumple en forma completa ya sea porque las emisoras conceden tiempos de poca audiencia o porque no existen programas de calidad educativa susceptibles de transmitirse. Los profesores lamentamos la influencia nociva ejercida por los medios en la mente de nuestros educandos, pero no hemos sido capaces de aprovechar las bondades de estos en provecho de la educación.

Por último, conviene hacer otra reflexión en pos del uso educativo de los medios de difusión: para que el medio en general pueda llamarse didáctico no sólo debe tener la intencionalidad, "hay que añadir la necesidad de que se obligue el profesor a reflexionar sobre la práctica educativa concreta y, como consecuencia de ello, descubrir cuáles son sus necesidades reales con relación a ese medio, qué es lo que pide de él, qué lugar va a ocupar dentro de su diseño, qué función va a cubrir y cuáles son las modificaciones metodológicas que tiene que introducir y, por tanto, que tipo de previsiones debe considerar".(4)

Esto significa que el medio tal como llega a las manos del profesor no puede ser empleado por éste.

Respetando los principios de la educación progresista, fomentando los diferentes modos de participación de los alumnos y entablando una real interacción entre los miembros de la emisión así como entre éstos y los receptores llegaremos de forma más directa a la consecución de metas valiosas para nuestra práctica educativa.

Si los profesionales de los medios aplican sus conocimientos técnicos a la educación y los profesores su saber pedagógico para el diseño de programas educativos a través de la radio, aún mejores resultados se esperan. Las condiciones están dadas; sólo falta tomar "el micrófono por la base".

 

Notas

1. Romo Gil, María Cristina. Introducción al conocimiento y práctica de la radio. Diana. 1987. p. 13.

2. A la fórmula diseñada por Harold Laswell, Curiel agrega el propósito y la forma significativa. Curiel, Fernando. La telaraña magnética o el lenguaje de la radio. Editorial Oasis. México, 1985.

3. Curiel, Fernando. Op. Cit. pp. 15, 16.

4. Martínez Sánchez, Francisco. "Producción de video y televisión con fines educativos y culturales" en: Las nuevas tecnologías de la información en la educación. Juan de Pablos Pons y Carlos Gortari, eds. Madrid, 1991.

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