Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 2-3

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de la 13 a la 14 de 76

... nosotros los profes

Guadalajara, México - Enero-junio de 1993

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El Neoliberalismo en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica

Marcos González García*

* Secretario de Organización III de la Sección 47 del SNTE. Presidente del Colegio de Postgrados en Educación de Jalisco.

Es evidente que el modelo neoliberal expandido por todo el mundo, todavía hace dos años aparecía para muchos como la vía para ingresar y competir dentro de lo que se ha venido llamando modernidad.

En los escenarios de las grandes transformaciones basadas fundamentalmente en este modelo, que plantea un régimen de mercado implacable y que se va a los extremos trátese de lo político, social y fundamentalmente lo económico, nuestro país vivió la disyuntiva de adecuarse o permanecer rezagado en lo interno así como su política, habría pues que redefinirse buscando lograr soluciones de fondo. Permanecer en un estatismo infructificante, adoptar el neoliberalismo posesivo o encontrar una alternativa que respondiera a nuestras raíces históricas, a nuestras tradiciones, que no se perdiera el sentimiento nacional, mantener la soberanía y la identidad como mexicanos, abatir una crisis económica lacerante, destruir intereses que atrapan a la democracia, construir una voluntad colectiva, propiciar el desarrollo del país en la fábrica, en el campo y en la escuela; en suma, proponer en esencia una ideología que fortaleciera los principios inclaudicables de soberanía, justicia social y democracia auténtica.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se nutrió con nuevas perspectivas que lo condujeron hacia un cambio oportuno, al promover y realizar un Primer Encuentro Internacional de Trabajadores de la Educación, donde la mayoría de los representantes de más de 55 países coincidían en buscar nuevas alternativas en contraposición a un neoliberalismo cuestionado y contrario a la existencia de organizaciones sindicales.

La pregunta entonces sería ¿hasta dónde este modelo se encuentra excluido en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB)? ¿Hasta dónde subsiste la idea de adelgazar al Estado, dejar de lado la corporativización gremial, la privatización de los bienes del estado, la ingerencia del clero político en la educación, la aplicación de los recursos, así como un sistema de evaluación y seguimiento que pueda garantizar un proceder adecuado y justo para estimular, corregir o rediseñar estrategias que conlleven a lo establecido en el Acuerdo?

En este contexto, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación merece un análisis especial (lo haremos en otra ocasión) por las dificultades y consecuencias que implicaría la sustitución de éste por una confederación de sindicatos estatales, medida contraria a la decisión y voluntad de todas las expresiones existentes dentro del Sindicato, quienes mantienen con firmeza la postura de ser y seguir siendo sindicato nacional, de allí que el ANMEB firmado por el Sindicato, la SEP y los gobernadores, se finque en la ideología del liberalismo social, donde el Estado además de ser promotor de profundos cambios respete los derechos laborales y la autonomía de los sindicatos.

Luego entonces, cabe hacer una reflexión en el sentido del rumbo de nuestro país, donde en la ideología del liberalismo social se hace patente la postura ecléctica del Estado, para no seguir con un régimen predominantemente propietario, expansivo, paternalista y protagonista casi exclusivo de la vida nacional, con una serie de deficiencias y limitaciones, excluyente de la participación de la sociedad en su conjunto. Como contraparte el neoliberalismo propugna el individualismo, la globalización, los procesos de integración regional sin tomar en cuenta la soberanía sino sólo en sentido de una competitividad productiva, la consideración del nacionalismo como caduco y por tanto las soberanías nacionales como estorbo.

El Acuerdo Nacional es un compromiso que maestros y autoridades debemos cumplir, en ello radica el éxito, esto implica fundamentalmente un cambio de mentalidad, donde la voluntad juega un papel decisivo.

Hay expresiones dentro del SNTE que hoy en día hacen cuestionamientos al Acuerdo, cuestionamientos razonables porque quedan muchas cosas que aclarar y otras tantas de ver para creer, pero finalmente el magisterio a través de su representación nacional como lo son el Consejo Nacional y Comité Ejecutivo Nacional han tomado y retomado los puntos de vista, planteamientos, consideraciones y propuestas de los trabajadores de la educación, hasta llegar a un consenso que ha permitido sentarse en la mesa de la concertación, junto con el secretario de Educación Pública, para culminar con una puesta en común y que en el campo de las expectativas resulta interesante para el desarrollo y crecimiento del pueblo de México.

 

La Educación Pública y el Federalismo Educativo

A raíz del anuncio oficial por el presidente de la República, así como del secretario de Educación Pública y la propia Secretaría General del SNTE acerca del ANMEB, se han emitido un sinnúmero de opiniones, bien por desconocimiento o por conocimiento de lo trascendente de la medida.

El establecimiento de la educación pública en nuestro país obedece a razones de carácter sociopolítico y económico que en su momento seguramente fueron considerados y que ahora, ante las grandes transformaciones de los Estados, el nuestro se revisa y toma decisiones que chocan con una realidad de carácter ideológico, con dimensiones nacionales; por tanto, la educación pública como derecho social se tambalea y con ello la identidad y la soberanía de la nación.

Ciertamente el sistema educativo reclama una acción transformadora, pero sin poner en juego un patrimonio de los mexicanos, como lo es la educación pública que mucho ha dado al país y sobre todo a los mexicanos de escasos recursos.

Si la federalización educativa es la solución para elevar la calidad de la enseñanza que se imparte en las escuelas oficiales o particulares, enhorabuena, ya que investigaciones realizadas por miembros del Colegio de Postgraduados en Educación de Jalisco, hemos podido comprobar eficiencias y deficiencias similares en los egresados de escuelas oficiales y particulares que ingresan a la educación media básica.

El reto es elevar la calidad de la educación. Para lograr este encomiable objetivo nacional habrá que, no sólo involucrar a quienes intervienen en el proceso educativo como son: los maestros, los alumnos, los padres de familia y el Estado, sino también delimitar los espacios en que éstos deberán operar con aportaciones adecuadas para lograrlo.

En este sentido, la calidad de la educación no deberá procurarse sólo en la educación pública como mecanismo de competitividad, porque de concebirlo así, estaríamos dando por hecho que la educación privada, en todos los niveles, es de excelencia, lo que resultaría una falsa concepción del estado de cosas en el sector educativo del país.

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