Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 2-3

(doble)

SECCIÓN

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de la 50 a la 53 de 76

... el rollo

Guadalajara, México - Enero-junio de 1993

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La dicha al alcance de los niños

Dios, virtud y patria en la obra de José Rosas Moreno

María Guadalupe García Alcaraz*

* Catedrática de la Escuela Normal Superior de Jalisco (ensj).

 

José Rosas Moreno
 

José Rosas Moreno

Rosas Moreno: un liberal tradicional

Considerado como poeta, José Rosas Moreno se inscribe dentro del grupo al que Altamirano llamó de los "fundadores de nuestra epopeya nacional".(1) A este poeta y fabulista le tocó vivir un agitado siglo XIX, ya que como liberal activo y convencido, participó en las violentas pugnas entre liberales y conservadores.

Aunque nació en Lagos de Moreno, Jalisco en 1838, Rosas pasó la mayor parte de su niñez alternado entre su tierra natal y poblaciones aledañas del estado de Guanajuato, con las que su padre mantenía negocios comerciales. Como muchos de los jóvenes de la época pertenecientes a la incipiente burguesía comercial de tipo local o regional, cuando contaba con 13 años, José se trasladó a la ciudad de México con el fin de estudiar. Asistió primero al Colegio de San Gregorio, en donde se inició en la literatura y después pasó a la Escuela Nacional de Minería por corta temporada.

Pasados tres años regresa a su región, tiempo después empieza a desempeñar una intensa actividad política a favor de las ideas liberales. Desde entonces se empiezan a definir sus inclinaciones como educador y escritor de temas infantiles, al participar como regidor en el Ayuntamiento de la ciudad de León, Gto. y como miembro de la Junta de Instrucción Pública de ese estado en 1862. En ese mismo estado, impulsa la actividad periodística: en León, funda las publicaciones El tío Canillas, La Madre Celestina, La Educación y El Álbum Literario. En su estancia en la capital de la República promueve dos ediciones dedicadas específicamente a los niños "La Edad Infantil" y "Los Chiquitines".(2) Los inicios de su participación política coinciden con los de su producción literaria. Sus primeras publicaciones Hojas de Rosa y Recuerdos de la infancia, aparecen alrededor de 1864, siendo presentada esta última por Juan de Dios Peza.

Debido a sus inclinaciones liberales, sufre constantes persecuciones y encarcelamiento. Con la restauración de la República participa intensamente en los círculos políticos: es diputado por León al Congreso Federal, cargo que hace efectivo de 1870 a 1874; tres años después, es diputado en el congreso local de 1978 a 1979 representa al estado de Guanajuato en el Congreso de la Unión.

Dentro del contexto político y social que forma la personalidad de Rosas Moreno, el cual es recreado en su obra, sobresalen hechos tan significativos como los años de lucha entre liberales y conservadores, la instauración del triunfo liberal y los primeros años del porfiriato. En su obra hace acto de presencia el conjunto de procesos sociales de la época, pero también un honda preocupación por formular una propuesta cívica y moral que conjuntara valores aparentemente excluyentes: los tradicionales y los de la ilustración. La propuesta, con todas sus contradicciones, constituye el reflejo de una problemática temporal y especialmente definida.

Hasta antes de ascender al poder en forma definitiva, la fracción liberal reformista poseía un discurso ideológico beligerante. En él, se atacaba la jerarquía institucional, el antiguo orden social y los valores tradicionales; sin embargo, con el triunfo, la ideología liberal se instaura como mito unificador.

Los valores de la ilustración recreados por los liberales pretendían la instauración de una sociedad moderna. Se hacía indispensable entonces, la libertad e igualdad legal de los individuos, puntos que fueron consignados en la constitución de 1857. Estas condiciones, aunadas a la liberación de la propiedad eclesiástica y comunal, permitirían la libre competencia, el desarrollo del trabajo y por tanto, de la riqueza.(3)

El clima de reconciliación que se requería para la reconstrucción del país y para la instauración del nuevo orden, incidió en la puesta en práctica de los valores abanderados por los liberales. A nivel real, el resultado fue un entretejido, con diferentes escalas y matices, de valores nuevos que retomaron formas culturales de tipo tradicional y que se asentaron sobre relaciones sociales preexistentes.

En el ámbito literario, Altamirano es el personaje más preocupado por elaborar una literatura nacional. Altamirano consideró de partida que durante el enfrentamiento entre liberales y conservadores se dio una separación tajante entre escritores de uno y otro bando. Con la reconstrucción, hace un llamado a todos los literatos, independientemente de la posición política, a que contribuyen a la edificación de la literatura nacional. Implícitamente consideraba que la obra literaria debía exaltar los valores liberales, por ello, critica y recrimina a aquellos poetas que se inspiraron en la "piratería y el virreinato francés" con lo cual "no cantaban a la patria... la cual sólo pueden contener héroes republicanos".(4) Desde esta perspectiva, la tarea literaria nacional exige la elevación de los triunfos liberales a fuente de inspiración; sin embargo, en la práctica se reconoció tanto la calidad y la participación de intelectuales pertenecientes al ala conservadora, como la necesidad de retomar elementos tradicionales que permitieran la construcción del nuevo orden.

La separación entre lo tradicional y lo moderno, que en principio parecería tan simple, no es tal al analizar la obra de alguno de los personajes de la época. En particular, Rosas Moreno resulta interesante porque él asume en forma directa la tarea de producir obras encaminadas a la instrucción de las nuevas generaciones que habrán de crecer y desarrollarse en la nación mexicana.

Para los liberales, todo individuo tiene posibilidades de superación, todos son racionales y con capacidad potencial de trabajo, y como afirma Rosas Moreno: "En la República Mexicana no se reconocen títulos de nobleza; todos los hombres son iguales ante la ley, como lo son ante Dios y ante la humanidad".(5) A la vez, la moral y la instrucción permite potenciar esas capacidades en beneficio del individuo y para el engrandecimiento de la patria. En el discurso la educación adquiere tintes de utopía; se constituye en camino para eliminar la miseria de los grupos desposeídos y en instrumento homogeneizador, sobre la base de un nacionalismo místicamente liberal.

Para Rosas Moreno, el establecimiento del orden no se alcanzaría negando la tradición y la costumbre. El problema fue entonces formular una obra literaria, cuyo conjunto de ideas contribuyera a superar la dispersión regional y la multiplicidad cultural, que contuviera los valores abanderados por los liberales; pero que a la vez, no lastimara la histórica religiosidad y los principios morales sustentados por los mexicanos y tan arraigados en regiones claves del país.

El quehacer literario de Rosas Moreno(6) está impactado por la dinámica y su obra trata de incidir sobre una realidad a través de la producción de textos destinados a la instrucción infantil. Moral, Patria y Religión, son constantes en sus libros dedicados a los niños. Emotividad, placer por el paisaje natural y gusto por lo neoclásico son algunas de las características que impregnan su obra, la cual se inscribe dentro del romanticismo.

Dentro del proyecto liberal, Rosas Moreno participa también en la construcción nacional. Sus poemas, fábulas, cuentecillos, máximas y pequeños dramas están cruzados por un eje central: Dios, virtud y patria; tal como lo expresa en la dedicatoria de su último libro, dirigida a sus hijos.(7) A través de la obra de este autor es posible analizar las tensiones y contradicciones que significó la elaboración de una propuesta concreta de instrucción, por la vía de textos destinados a los niños. Lógicamente, dichos textos contendrían la introducción de los nuevos valores que la élite liberal ilustrada pretende transmitir. Sin embargo, para Rosas Moreno fue claro que no se podía construir sobre la nada, incluso al margen de las tradiciones y costumbres, una opción educativa de tintes civilizatorios y progresistas. Lo que se forma entonces en un complejo entretejido de valores, nuevos y viejos; la inercia de la tradición se vincula con las modernas ideas de razón, individualismo y con la mitificación de los héroes.

 

Una obra literaria destinada a la instrucción moral infantil

Al ascender al poder la élite intelectual liberal, de la que Rosas Moreno forma parte, ésta se asume como representante del "pueblo" y en su papel de grupo político determina que sus principios son los que convienen a la gran masa iletrada. Se establece entonces una serie de oposiciones extremas, en cuyos polos se haya lo totalmente bueno o totalmente malo; así, a la civilización se impone lo primitivo y a la educación la ignorancia. La educación y el trabajo se establecen como única fuente de riqueza honesta, en contraposición a los privilegios oligárquicos del antiguo régimen, por ello, la instrucción es el camino más seguro para garantizar que la gran masa ignorante y primitiva entre al camino del progreso y de la civilización.(8) Esta propuesta normativa y discursiva jamás operó en la práctica, los motivos van desde lo innecesario que resultaba al modelo económico agroexportador una masa ilustrada, hasta la dispersión de una población en su mayor parte rural, de manera similar influyó el poco presupuesto destinado al renglón educativo. Aún más, el aumento de escuelas de primeras letras se concentró en los centros urbanos y la educación se dirigió, casi exclusivamente, a los hijos de los grupos medios citadinos.(9)

Lo constitutivo de la nación en la obra de Rosas Moreno se sustenta sobre dos ejes: por un lado y dentro de una línea de normatividad, están presentes elementos de la ilustración: razón, individualidad, igualdad, justicia, y por el otro, el referente homogeneizador que da sentido a la patria tiene una base histórica(10) –la historia de los vencedores– y una cultural, erigida a partir del reconocimiento de la tradición y la costumbre. No obstante, hay que reconocer que Rosas dio más importancia a esto último. La patria es definida por analogías que tienen que ver con la familia, entendida como núcleo básico de la sociedad, con las riquezas naturales, con los valores y normas tradicionales.

En esta bendita tierra donde habéis nacido todo es bello, todo tiene no sé qué de grande y majestuoso... Amad ¡Oh niños! Esta región favorita de la naturaleza, para dar aliento y vigor, para hacer más tierno el sentimiento sagrado de la patria.

La patria es también:

... el hogar doméstico, el amor de nuestros padres, el afecto de nuestros hermanos y de nuestros amigos, nuestras ilusiones, nuestros recuerdos, nuestros sueños y hasta nuestras desgracias, todo se une y se confunde...

Más adelante agrega:

pero... no en todas partes se adora a Dios como nosotros lo adoramos, no en todas partes resuena nuestro armonioso idioma, no en todas partes se halla la familia, no en todas partes está la patria...(11)

La modernización liberal, más allá de la pureza del discurso, requiere de la conservación de ciertas instituciones: la familia, la religión (como práctica y creencia es respetada, lo que no se acepta es compartir el poder, ni el preservar los privilegios de la élite clerical), los roles sexuales, la obediencia y respeto hacia la autoridad establecida. Instituciones y valores que son recreados en la instrucción moral que Rosas Moreno propone en sus poemas, fábulas, máximas y narraciones.

La obra literaria de Rosas Moreno está inmersa en el marco de tensiones que resulta de la superposición entre lo tradicional y lo moderno. Tensión que se aprecia en forma clara en el hecho de que el referente de la conducta moral no es la sustitución de Dios por la Razón, sino el reconocimiento de una razón que está determinada por un poder supraterrenal de origen divino. Los valores morales a transmitir que tienen un continum son: honor, virtud, pureza, obediencia, recato, etc., se introducen algunos otros, tales como fraternidad, justicia, igualdad, relacionadas con el espíritu ilustrado de la época. En sus Lecciones de moral en verso, desarrolla a través de 27 capítulos vicios y virtudes humanos; de estos capítulos uno está dedicado a Dios y uno a la Patria, 20 a valores de tipo tradicional,(12) y cinco a valores propios de la ilustración.(13)

La incongruencia entre la moderna legislación liberal y la realidad de la sociedad tradicional en materia de instrucción pública es captada por Rosas Moreno. Su sincera preocupación por la instrucción infantil y su persistente idea de que había una relación directa entre ignorancia y miseria, lo llevaron a introducir en sus fábulas algunas críticas. Toma conciencia de que una simple ley no soluciona el problema de ignorancia de un pueblo, subraya la falta de visión de algunos gobernantes que se apartan de la realidad y no instrumentan acciones concretas, así lo da a entender en su fábula El León Reinante.

Un jumento muy noble y afamado...

—la desgracia del pueblo es la ignorancia

le dijo el soberano,

hablándole en latín y en castellano.

—Vuestro pueblo señor, que es tan discreto,

no conoce siquiera el alfabeto.

Expedid una ley en el instante...

Firmó su majestad el gran decreto,

y el pollino, era claro, opuso el veto,

pero a pesar de todo su ascendente

la ley se promulgó solemnemente.

Estaba en todas las esquinas

con unas letras gordas como encinas,

muy bellas y doradas

por el docto ministro dibujadas.

El pueblo con afán la ley veía,

pero el pueblo, ¿oh dolor!, no la entendía...

y esa ley tan sublime y no era cuento

nunca tuvo en el reino cumplimiento...

¡le dice la zorra al rey!

Siempre una ley es mala

si no puede entenderla el pueblo todo.

Excelente señor fue vuestra idea,

pero errado el camino considero,

si querer que ilustrado el pueblo sea,

ilustradle primero.

Su crítica también alcanza a los hombres públicos que descuidan la atención de los infelices y que se concentran en lujos, edificios, monumentos y bailes. Esta crítica, expresamente dicha en su libro Un viajero de diez años, publicado ya en pleno régimen porfirista, traduce quizá el desencanto de un hombre, verdadero creyente del amor y la justicia de los principios liberales, al ver las inconsecuencias y retrocesos del régimen en materia de igualdad de oportunidades y de justicia para el conjunto de la sociedad. Habla Rosas Moreno: "Cuan bellas inteligencias hay ignoradas y oscuras en nuestro pueblo... El desarrollo de la instrucción pública hará la felicidad y la grandeza de la patria".(14)

Las obras de Rosas Moreno fueron utilizadas como libros de texto en muchas de las escuelas de la capital mexicana, escuelas tanto públicas como parroquiales y privadas. La línea metodológica de sus textos va de lo simple a lo complejo. En su Nuevo libro segundo para uso de las escuelas, inicia las lecciones en verso, primero con monosílabos, pasando después a palabras y frases más complejas; presenta también, los signos ortográficos más comunes y lecciones de cosmografía, geografía física y descriptiva, descripción de la República Mexicana, biografías de personajes ilustres anexando por último algunos cuentecillos y fábulas.

En Mosaico infantil; Arte de la lectura y apólogos color de cielo; Nuevo libro de lecturas, destinado a alumnos más avanzados trata sobre las reglas del buen lector: dicción, pronunciación y diferentes tipos de lectura. Sed descalifica claramente el lenguaje popular, al quedar establecido que "dejar palabras truncas, es atentado prohibido",(15) se argumenta por tanto, que lo correcto es el tipo de lenguaje utilizado por la élite intelectual; en este sentido podemos considerar que Rosas Moreno, no abusa con el uso de las palabras complicadas, pero tiene el cuidado de emplear un vocabulario medianamente comprensible por los niños y que, según su criterio, sea "bello, correcto y natural". A diferencia de otros escritores contemporáneos, en Rosas Moreno es raro el uso de frases y expresiones populares dentro de sus escasas semblanzas costumbristas.

Didácticamente, la propuesta de Rosas Moreno resulta innovadora para su tiempo. Hay una preocupación por hacer agradable la enseñanza, por enseñar la instrucción moral mediante el gozo estético que produce una creación literaria; sin embargo, es imposible negar que metodológicamente, retoma, de la enseñanza catequística y doctrinal, las formas dogmáticas, memorísticas y receptivas, el sistema de preguntas que sólo admite una respuesta inmodificable y categóricamente verdadera.(16)

 

Notas

1. Altamirano, Ignacio M. La literatura nacional: revistas, ensayos, biografías y prólogos (t. 1). Ed. Porrúa. México, 1949. p. 273.

2. Enciclopedia de México (t. 12). Salvat Editores. México. p. 7034.

3. "El trabajo constituye bien y dicha de las sociedades"; "El trabajo es el camino para la prosperidad propia y de la patria"; "El trabajo es padre amoroso del verdadero placer y de la riqueza". Rosas Moreno: Un libro para mis hijos..., pp. 90-91.

4. Altamirano. Op. Cit., p. 274.

5. Rosas Moreno, José. Nuevo Libro Segundo para el uso de las escuelas... Tipografía de la calle de Alfaro No. 5. México. p. 33.

6. Rosas Moreno ha sido considerado por algunos críticos literarios, tanto de su época (Francisco Pimentel y Altamirano), como del presente siglo (José Jiménez Rueda y Sara Velasco), uno de los primeros literatos preocupados por la producción literaria infantil, y de hecho, el primer fabulista mexicano destacado.

7. Rosas Moreno. Un libro para mis hijos. La moral al alcance de los niños... Imprenta Murguía. México, 1889. p. VI.

8. "...La instrucción es un tesoro/ que da el bien y da la calma/ pues la riqueza del alma/ vale mas que la del oro/ la educación, hijo mío/ es del alma el atavío;/ la perfuma y la ennoblece/ y sin ella languidece/ como la flor sin rocío", en: Rosas Moreno, Lecciones de Moral... p. 43.

9. Para 1886, Guadalajara contaba con 97 escuelas primarias oficiales de un total de 347 que existían en el estado, frente a la existencia de más de tres ranchos y setecientas haciendas. Alatorre, Manuel: Memoria de la Instrucción Pública en Jalisco. 1810-1910, Imprenta del Gobierno del Estado. Guadalajara, 1912.

10. "Las llanuras con la sangre/ de nuestros héroes regadas;/ La historia que nos refiere/ sus inmortales hazañas;/ Su gloria que excelsa brilla,/ y nuestros bardos nos cantan.../ Esto, niños, es la Patria... Rosas Moreno: Un libro para mis hijos... p. 41.

11. Rosas Moreno. Nuevo amigo de los niños, dedicado a las escuelas primarias de la República Mexicana. Imp. Murguía. México. p. 11 y 12.

12. Fe, esperanza y caridad; El amor filial, Resignación, paciencia y moderación de los deseos; Prudencia; Mentira, calumnia y maledicencia. Rosas Moreno: Lecciones de moral en verso... Imprenta de la V. e hijos de Murguía. México, 1887.

13. Equidad, justicia y conciencia; Sabiduría e instrucción; Riqueza; Trabajo, economía y constancia; Ociosidad, pereza y tiempo perdido; Libertad, igualdad y respeto a la ley. Ídem.

14. Rosas Moreno: Un viajero feliz... p. 14.

15. Rosas Moreno: Mosaico infantil... p. 14.

16. De los textos consultados, su última obra: Un libro para mis hijos, muestra claramente las líneas didácticas seguidas por el autor. En él se resumen las lecciones de moral desarrolladas por Rosas en otros textos, pero además, después de cada lección se sigue un cuestionario, para comprobar los avances del lector, cuestionarios que sólo admiten una respuesta tajante.

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