Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 2-3

(doble)

SECCIÓN

páginas

de la 34 a la 36 de 76

... el rollo

Guadalajara, México - Enero-junio de 1993

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El cambio en la práctica docente en la educación secundaria

Juan Campechano Covarrubias

* Área de investigación de la Normal Experimental de San Antonio Matute, municipio de Ameca, Jalisco.

Introducción

Poco a poco la situación de los profesores en nuestro país ha ido cambiando. A favor o en contra, conformes o inconformes, con buenas o malas expectativas, ya no se puede permanecer indiferente ante los cambios.

Diversos autores han proclamado que los cambios en la educación si quieren ser verdaderos, deben tomar en cuenta una transformación en el accionar docente.(1) Porque los docentes son actores protagónicos del hecho educativo.

La intención del presente ensayo, es proponer algunas ideas en torno al cambio, pero principalmente en lo que se refiere a la práctica docente. Se parte del supuesto, de que el soporte fundamental de las transformaciones en la educación está en lo que día a día hacen los profesores en las aulas. Por ello, la propuesta parte de tres consideraciones:

  1. La necesidad de recuperar la experiencia práctica de los docentes.

  2. Esa recuperación, implica un proceso metodológico acumulativo y progresivo a través del cuál, el docente convierta su práctica docente en objeto de conocimiento.

  3. Una vez conocida la práctica que realiza el profesor, intervenir en ella para cambiarla, modificarla o innovarla. Usualmente, esto lleva más de un día, de una semana, de varios meses, pero si a fin de cuentas la educación es nuestro quehacer profesional, debemos conocerla con toda la seriedad y profundidad que ello implica, así como un médico conoce la anatomía y fisiología o como un ingeniero conoce las matemáticas. El principal cambio debe de estar en la práctica de los docentes, lo peor para esta modernización es que sus cambios en planes programas, y libros de textos no se manifiesten en la práctica de los docentes. Están cambiando rápido nuestras condiciones de vida y de trabajo: ¿Nos estamos adaptando al cambio? En la educación el cambio oficial tiene un nombre y se le llama modernización de la educación. ¿Como afrontaremos el cambio educativo? ¿Como afrontaremos todo este proceso? El problema de cambio lo trataré de abordar a través de la óptica de la educación secundaria. La argumentación se desarrolla en tres partes:

    1. Las circunstancias del cambio.

    2. Los problemas de la continuidad y el cambio.

    3. Hacia un cambio e innovaciones posibles.

 

Las circunstancias del cambio

Hasta hace unos años la educación secundaria era un punto importante de la formación personal, algunos profesionales la tenían como antecedente. Poco a poco se fue perdiendo la importancia y quedó como una continuación de la educación primaria, la mayoría de las carreras profesionales requieren ya de bachillerato. Ahora, junto con la educación primaria, la educación secundaria ya es obligatoria. Como sucede con la educación primaria, su obligatoriedad será más en papel que en la realidad, por lo menos durante una buena cantidad de años. Como el gobierno muy bien lo sabe no se puede dar toda la educación de calidad a todos. De ahí que se conforme con una educación primaria de supuesta calidad. ¿Qué pasará con la educación secundaria? Creo que primero el gobierno atacará los problemas de la deserción, la reprobación la baja ineficiencia terminal, el rezago en la atención a la demanda y a la baja calidad en la educación primaria y después centrará su atención en los problemas de la educación secundaria.

Sin embargo, es imprescindible desde ahora enfrentar los problemas de este nivel; Estamos mal en la educación secundaria, ya varios investigadores lo han evidenciado.(2)

En algunas escuelas se manifiesta grave ausentismo de los maestros, división entre el personal docente muchos días de suspensión de clases actividades mas lucrativas que educativas. Los sueldos han tenido un aumento importante pero como siempre insuficiente. En la mayoría de los casos los docentes no tienen una idea clara de lo que implica la modernización educativa (y en este sentido aplicable también a algunas autoridades). Los últimos cambios que se dieron el los programas de educación secundaria datan de 1975; ahora tendremos los planes y programas una carrera de obstáculos y contra el tiempo llamada carrera magisterial. Pero ante todo tenemos las nuevas exigencias de una sociedad que requerirá de una educación de mayor calidad y que prepare para ser los mejores, para competir económicamente con otros países. Como reza un anuncio, que nos recuerda aquellos chistes de que‚ " había una vez, un japonés, un inglés, un norteamericano y un mexicano…" la competencia en el concierto mundial no es cuestión de chiste es una cosa muy seria ¿que nos toca hacer a nosotros como maestros? Algo fácil y difícil: educar mejor. Por ello, a futuro no bastará:

  • Que tengamos bien seleccionado, leído y memorizado el libro de texto.

  • La relación de los ejercicios y los problemas bien resueltos.

  • Una exposición amena, con alguno que otro chiste incluido.

  • Las fórmulas para controlar la disciplina cuando los alumnos están haciendo desorden o están distraídos.

  • Los bancos de reactivos para las pruebas o saber donde las venden.

  • Las técnicas grupales para cuando los equipos exponen sus temas o elaboran un resumen.

Todas estas estrategias que hemos ido adquiriendo a través de la experiencia y la práctica, no bastarán. Será necesario involucrarnos en proceso de cambios permanentes, cambio para la innovación educativa. No un cambio que sea cambiar por cambiar, si no un cambio para mejorar. A veces lo que a los docentes nos cuesta trabajo es mover los esquemas de acción de la práctica que nos dan seguridad, los caminos ya transitados, los conocimientos ya sabidos. Lo nuevo, lo incierto nos provoca ansiedad, desasosiego, temor. En base a esto, analicemos los problemas de la continuidad y el cambio.

 

Los problemas de la continuidad y el cambio

Antes de hablar de los problemas de la continuidad y del cambio, debo repetir o decirles el supuesto del que parto cuando hablo de educación, entiendo a esta, como un tipo de relación entre personas, donde una(s) busca(n) operar transformaciones intencionalmente en otras con relación a un saber, un hacer o un querer. Obviamente ese proceso se puede operar en la calle, en el laboratorio, en el salón de clases o en patio de la escuela. Lo esencial de la educación es la acción intencionada que busca operar transformaciones en el saber, en el hacer, y en el querer del otro(s). Si no se operan las transformaciones o los cambios previstos, no hay educación. De tal manera que, hablamos a los alumnos, escribimos en el pizarrón, les pedimos que hagan los resúmenes o el álbum de historia o que contesten el cuestionario del libro, pero si no hay cambios en lo que sabías, lo que podían hacer o lo que querían, no hay educación.

Los procesos que operamos en los alumnos son, a fin de cuentas, lo que vamos a lograr con ellos. Pero no los que creemos, si no los que realmente pasan. A veces creemos que nos escuchan paro están haciendo otra cosa.

De ahí la necesidad de que podamos por lo menos saber qué producimos en los alumnos cuando sólo nos escuchan, cuando nos ven y nos escuchan, cuando nos ven, nos escuchan y escriben en sus cuadernos o contestan o hacen el resumen del libro, o cuando leen el libro y hacen el resumen. Lo que hacen los alumnos es lo que a fin de cuentas van a lograr en su aprendizaje. ¿Lo que hacen nuestros alumnos, o lo que les pedimos que hagan es consecuente, congruente con lo que queremos lograr?

Si queremos obtener un pensamiento analítico y crítico, realizamos las acciones y procesos que lo lleven a eso. O solo escuchan y escriben. Si lo que obtenemos de los alumnos no es lo que queremos, hay necesidades de un cambio, hay necesidad del cambio. ¿Que tan natural nos resulta el cambio?, ¿que tanto temor nos inspira el cambio?, ¿tenemos un método para operar el cambio?

Para lo que voy a decir con relación al cambio, el punto de referencia lo darán mis interpretaciones a los trabajos de Paul Watzlawick, principalmente "cambio"(3) y "el lenguaje del cambio".(4) En este sentido, podemos pensar la práctica docente como un grupo de acciones y elementos circunstanciales que forman una sola estructura. Pensar que el maestro nombra lista, presenta al grupo el tema que se verá ese día, les pide que lean y contesten el cuestionario del libro de texto, posteriormente pregunta a algunos alumnos o alumnas por las respuestas, las respuestas incorrectas que da un alumno le pide a otros que las contesten, al aclarar las palabras que los estudiantes no entienden, dejar la tarea y la despedida. Todo esto forma, al igual que el espacio, las butacas, el pizarrón, el escritorio los libros y cuadernos etc., la estructura material y no material que configura esa clase. Los elementos del accionar en el caso de los docentes y alumnos pueden variar; trabajo en equipos, dictar notas, las formas de controlar a los alumnos, lo mismo que los espacios y las condiciones.

Diremos que hay cambios de tipo uno, cuando no se cambia la estructura de conjunto, si no sólo los elementos del mismo grupo, o de algunos de los elementos del grupo o de la estructura. Esto quiere decir que algunos docentes creen que cambiando el orden de las butacas, el libro de texto o cambiar a técnicas grupales constituye "El gran cambio". En muchas ocasiones se cambian elementos pero los resultados que obtiene el profesor o los problemas que enfrenta no cambian. Muchas veces se requiere conocer la estructura en su conjunto y situarse fuera de ella, estar a otro nivel para percibir con claridad las cosas o los elementos que se tienen para cambiar. La forma en como se tienen que enfrentar los problemas. Muchas veces el no ver la estructura de conjunto nos lleva a pensar que es el alumno el problema, o el método, que los alumnos son flojos, que lo que se requiere es disciplina, nuevas recetas, cuando lo que necesitamos, es ver todos esos elementos en otra perspectiva, una perspectiva de conjunto, estar en un nivel superior de análisis.

Cuando un docente puede situarse por encima de la estructura de su práctica, de todos los elementos que la estructuran constitutivamente, que puede ver el significado de cada uno de los elementos y su función en el todo, entonces el profesor esta en otro nivel de análisis. Cuando el docente sabe que moviendo o quitando un elemento o varios de esa estructura va a cambiar sustancialmente lo que hace y produce. Es entonces, cuando aborda las cosas en nivel de cambio 2. Por ejemplo, pudiera ser que en una secundaria se considera que el principal problema fuera el de la disciplina y que por lo tanto al no haber disciplina se requieran fuertes sanciones, y más indisciplina más sanciones, hasta que la situación pueda llegar a un punto sin retorno. Una solución del tipo de cambio 2 podría darse al ver que lo que provoca esto es la falta de maestros de actividades atrayentes para los alumnos y no solo la rutina de siempre y ver que la solución que se está dando es parte del problema. De ahí que habría necesidad de proponer alternativas que fueran aceptadas por todos entorno al trabajo escolar. Incrementar la labor docente con actividades atractivas para los alumnos. Y en lugar de pasar la mayor parte del tiempo pidiendo disciplina, silencio o castigando, ir incorporando a un número cada vez mayor de alumnos al trabajo.

Debemos de pensar de que hay soluciones donde a veces ni nos imaginamos; que el cambio nos pueda llevar por caminos diferentes, a lugares insospechados. Recuerdo en una ocasión que un grupo de profesores se planteaban problemas de disciplina. Consideraban a sus alumnos indisciplinados, irresponsables, insolentes, groseros, etc. Cuando se les preguntaba a los alumnos cómo eran sus maestros los estudiantes los consideraban déspotas, engreídos, autoritarios y prepotentes. Al preguntárseles cuál sería para ellos un buen maestro, decían que un buen profesor era quien los escuchaba, que los entendía, que platicaba con ellos. Mientras que para los profesores el maestro mejor, era el que conocía bien su materia, planeaba, "tenia control del grupo", era cumplido. Maestros y alumnos no coincidían en lo que era bueno para ellos. La solución que al final vieron los profesores era iniciar un proceso de acercamiento para conocer más a sus alumnos, escucharlos, tratar de entenderlos.

 

Hacia un cambio e innovación posibles

Somos poco más de un millón de docentes en Jalisco, varias decenas de miles; hay muchas formas de operar las prácticas docentes, según sean los maestros, las escuelas, y los contenidos, existen cientos de formas de operar las instituciones. Regularmente, a la mayoría de los docentes con muchos años de servicio les cuesta mucho trabajo operar cambios en sus prácticas, de igual manera hay instituciones que tienen muy formalizado su funcionamiento; en muchas su nivel de operación es bueno, como también ocurre con algunos docentes. En otros casos no funciona bien, hay rutinas muy establecidas, necesita ver grandes crisis para operar grandes cambios, que en ocasiones sólo son momentáneos, mientras dura la crisis. Pero siempre lo mejor es operar cambios controlados, intencionales.

Los profesores y las instituciones no cambian de la noche a la mañana, ni a veces de un sexenio a otro. Las condiciones de las personas y las instituciones son diferentes, no todos los docentes ni las instituciones tienen los mismos problemas, ni requieren de las mismas soluciones. Los cursos que en ocasiones se formulan de manera masiva, sin tener en cuenta las necesidades, los niveles de comprensión, de operación en los profesores, están condenados al fracaso, y en todo caso solo sirven para justificar presupuestos financieros y muchos números en los informes, pero en la realidad operan muy pocos cambios sustanciales a nivel de práctica docente. ¿Que hacer? Pues muy fácil, a los profesores hay cosas que les funciona y cosas que no. Las que si, las deben conocer, sistematizar y enriquecer a los demás con ellas, las cosas que no les funcionen, hay que cambiarlas, no en forma extrema que le quite toda base de sustentación a los profesores. Sino cambios posibles. Con un equipo de apoyo, seguir con detalle el desarrollo del cambio; saber si funcionó, ¿por qué? y si no ¿por qué no? Creo que el primer deber del maestro y los directivos, el compañero del equipo técnico, el supervisor, es saber que está pasando realmente en las aulas.

El cambio posible, sólo podrá tener consecuencias en nuestros alumnos, si se opera sistemáticamente en la actividad cotidiana de la aulas.

Para terminar, es necesario decir que para transformar la práctica docente hay que conocerla, hay cambios en la práctica docente que al mover o introducir elementos no cambian sustancialmente, son cambios denominados de tipo 1, y por lo tanto las cosas siguen igual, es más de lo mismo. Hay otros cambios que al modificar el orden de operar al introducir nuevos elementos, cambian la forma de operar toda la práctica, estos son cambios de tipo 2. Nada se puede cambiar radicalmente de la noche a la mañana. En estas cosas del cambio en la práctica docente bien queda el dicho: Más vale cambio que dure y no PAM que no aguante.

 

Referencia bibliográficas

1. Cítense como ejemplos: Juan Delval, Crecer y pensar, Ed. LAIA, Barcelona; y Lawrence Stenhouse, La investigación como base de la enseñanza, Editorial Morata, Madrid, 1985.

2. Véase: "México, un país de reprobados", Gilberto Guevara Niebla, en revista nexos.

3. Paul Waezlawick. Cambio. Ed. Herder. Barcelona, 1986.

4. Paul Watzlawick. El lenguaje del cambio. Ed. Herder. Barcelona, 1989. [4a. Edición].

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