Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación

No. 2-3

(doble)

SECCIÓN

páginas

de la 57 a la 58 de 76

... el rollo

Guadalajara, México - Enero-junio de 1993

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La incorporación de los modernos medios audiovisuales en la enseñanza primaria

José Antonio Becerra Rodríguez*

* Catedrático de la Escuela Normal de Jalisco (enj).

La educación se está convirtiendo en una frontera del pensamiento. Ahora hay que enfrentar los abrumadores retos planteados por la actual urgencia de impartir una enseñanza excelente a la polifacética y creciente población estudiantil. Con normas anticuadas no se resuelven los nuevos problemas.

Educadores progresistas están probando nuevos y no menos alentadores programas y procedimientos para mejorar las escuelas en una forma fundamental. Una saludable inconformidad los ha inducido a pensar que las escuelas no pueden ser significativamente mejores si no son, ante todo, sustancialmente distintas. Y de ahí que se esté haciendo una intensa revaloración lo mismo de la esencia que de la forma de la instrucción pública. En muchas escuelas de diferentes regiones se han implantado novedades emocionantes.

Mientras los periodistas critican, los eruditos teorizan y los filósofos escudriñan la educación, los maestros deben actuar. Para individualizar la enseñanza, los educadores deben saltar de la teoría a la práctica. Y los alumnos, por su propio bien, deben aceptar una responsabilidad mayor. La investigación intelectual tiene que ser una labor ininterrumpida, total y absorbente.

El progreso de la enseñanza no siempre proviene de un aumento de maestros, libros, cursos o dinero. El mejoramiento positivo viene del empleo original del escaso talento humano, del precioso tiempo y de nuevos métodos.

Las nuevas corrientes dinámicas pueden ser distinguidas con facilidad en la educación tanto primaria como secundaria. Algunos cambios están relacionados con los programas y, otros, con el modo en que se imparte la instrucción. Hasta una época reciente, por lo regular se hacía hincapié en el contenido; por ejemplo, de la matemática moderna y de los nuevos materiales científicos. Pero éstos piden nuevos métodos y de ahí que el foco haya comenzado a desplazarse hacia otro punto. Directores y maestros están haciéndose preguntas penetrantes: ¿Cómo se puede conseguir que las escuelas ofrezcan una enseñanza mejor?, ¿Cómo se puede acentuar la competencia individual del maestro? ¿Cómo se podría individualizar la instrucción? ¿Cómo se podría mejorar la enseñanza?

El paso de la teoría a la práctica ha dado lugar a nuevas ideas. Los programas al margen de graduaciones, el tamaño variable de las clases, el estudio independiente, la programación flexible y el fomento de programas especiales de corrección y desarrollo tienen la mira común de individualizar la instrucción. Todos estos progresos obligan al estudiante a usar más materiales instructivos de los que tradicionalmente se han empleado en las escuelas regulares.

El establecimiento de un almacén de información ya no resulta adecuado. Ahora, cada escuela debe contar con un laboratorio de materiales que contenga una amplia gama de información, así como equipo y espacio para que los alumnos puedan estudiar por separado o en grupos chicos. A esa instalación podemos llamarla Centro de Medios Instructivos (CMI).

Enseñar y hablar ya no se consideran sinónimos. Los nuevos métodos educativos fijan una mayor responsabilidad al estudiante. Como parte de esa responsabilidad, los alumnos tienen que usar distintos enfoques y desarrollar diversas actividades. Unas veces tendrán que leer y otras, consultar con un maestro, escuchar explicaciones grabadas o relatos de hechos reales. Las escuelas tienen que almacenar más información de la que se pensaba. Actualmente hay que ofrecer a la juventud libros de ideas distintas, problemas intelectuales. Los folletos, libros a la rústica y revistas ya no son adornos sino artículos indispensables, películas, recortes cinematográficos, grabaciones magnetofónicas, discos, idiomas, diapositivas, diagramas, computadoras, programas de estudio y conferencias grabadas son elementos indispensables del proceso educativo. Ya ningún texto es "la Biblia". Los maestros emplean una gran variedad de auxiliares tecnológicos: proyectores, cintas magnetofónicas, televisión y diálogos en lenguas extranjeras. Pero conviene organizar y emplear dichos elementos auxiliares en una forma sistemática. Para ello, debemos comprender que el Centro de Medios Instructivos (CMI) es algo más que un simple depósito de libros y otros materiales de enseñanza.

Debe ser un centro del cual irradien "servicios" hacia las aulas, la escuela en general y los hogares de la comunidad. Por esto mismo, todo CMI debe ser manejado por profesionales capaces de regular los complicados problemas de la adquisición, organización y uso de toda clase de medios instructivos.

Los educadores responsables desearán considerar seriamente el establecimiento de centros de medios instructivos en todos los edificios donde haya una escuela primaria o secundaria.

Al hablar de un centro de medios instructivos o CMI uno piensa en un centro de materiales para la enseñanza, un centro de recursos educativos, un centro de servicios escolares, una biblioteca con aparatos audiovisuales, o un centro con materiales de aprendizaje. En realidad es un lugar donde se almacenan, usan y distribuyen ideas, en sus múltiples y diversas formas.

El CMI contiene libros, revistas, folletos, filmes, recortes cinematográficos, mapas, fotografías, grabaciones magnetofónicas, discos, transparencias, centro de cómputo, microformas y programas de aprendizaje. Pero la enumeración de los objetos que contiene no nos da una descripción completa de esta parte vital de un programa escolar. El aspecto más importante de un CMI es el uso que hacen de él los maestros y sus alumnos. El nivel máximo de importancia se relaciona con lo que la gente hace, no con lo que tiene a la mano.

El CMI es algo más que un almacén de variada información. Es un centro de trabajo para estudiantes y profesores, un lugar de actividad, un lugar de meditaciones. Es una oficina de servicios dedicada a fomentar el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Nuevas corrientes han hecho indispensable a los centros de medios instructivos como elementos de una buena educación.

El aumento fenomenal de la ciencia ya no permite enseñar una materia sin más ayuda que un libro de texto. El maestro puede señalar los puntos más importantes, pero debe instar a los muchachos a explorar el tema más profundamente. Los estudiantes que tratan de sostenerse por su propio esfuerzo merecen que se les enseñe a encontrar y aprovechar los materiales y que se les den suficientes oportunidades para practicar dicha actividad en situaciones escolares y bajo una guía experta.

A fin de impulsar cursos para personas talentosas se necesitan materiales y servicios que únicamente un CMI bien dotado y dirigido puede suministrar. Si la misión actual de la educación es enseñar a los niños a pensar y prepararse para la vida que encontrarán dentro de unos diez o veinte años, entonces hay que indicarles dónde se encuentran los materiales que necesitan y cuál es el mejor modo de emplearlos. Los maestros deben de emplear flexibilidad y enseñar a sus alumnos el modo de enseñarse solos. Para esto se necesitan centros de materiales instructivos, con espacio adecuado y personal competente.

En los programas de instrucción, destacan dos requisitos indispensables para impartir una buena educación: a) el uso de diversos materiales, y b) una atención individualizada a cada niño.

Una de las principales recomendaciones de dichos programas es el de que cada sistema escolar tenga instalaciones bien planeadas y administradas. "Los estudiantes no pueden aprender por sí solos, ya sea en la escuela o más tarde, sin recursos o conocimientos que les permitan encontrar y aprovechar los materiales instructivos. Los maestros necesitan una fuente de materiales a fin de forjar planes creativos",(1) también se hace hincapié en la importancia de los centros de materiales instructivos. "Los recursos ofrecidos deben incluir no solamente libros, sino también, microfilmes, gráficas, grabaciones, películas, cintas magnetofónicas, centro de cómputo y, otros materiales adecuados para satisfacer la sed de aprender y comprender. En este sentido, la biblioteca escolar se convierte en un corazón que bombardea sangre vital a otros órganos educativos".(2) Aquí la palabra biblioteca es un sinónimo del término de centro de materiales instructivos.

Nuestra propuesta: Establecimiento de Centros de Medios Instruccionales en las escuelas primarias y secundarias.

 

Notas

1. Davis Harold. Centros Audiovisuales. Edit. Pax.

2. Ibídem.

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