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... el recreo

Cítese este artículo como: VILLASEÑOR García, Marta Leticia: "El habla de Guadalajara: dos muestras", artículo publicado en: La Tarea, revista de educación y cultura de la Sección 47 del SNTE/Jalisco (núm. 20, Guadalajara, Jalisco, México, julio de 2009. pp. 141-144).


El habla de Guadalajara: dos muestras

Marta Leticia Villaseñor García*
* Docente e investigadora del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (isidm). Correo electrónico de la autora: mlvg_isidm@yahoo.com

Introducción
En el momento de su llegada a tierras mexicanas, el romance castellano había cumplido ya la mayor parte de los cambios fonéticos, gramaticales y aún lexicológicos que se habían iniciado muchos siglos antes, en especial desde la fragmentación del Imperio Romano. Pero todavía durante los dos primeros siglos de su transplante a la Nueva España, se produjeron en el sistema lingüístico castellano algunos procesos evolutivos que habían de culminar en la constitución de la lengua española. Algunos de esos cambios los encontramos en los siguientes ejemplos:


Cambios fonéticos
La inestabilidad del timbre de las vocales átonas era fenómeno todavía común en la lengua que los conquistadores y primeros colonizadores españoles trajeron a México. Eran muy frecuentes aún vacilaciones del tipo rencor/rancor, trasquilar/tresquilar, hospital/hespital, cubrir/cobrir.

     Más cuantiosos, y también más significativos, son los cambios que se fueron produciendo en el sistema morfosintáctico del castellano traído a la Nueva España. El sufijo diminutivo illo cede ante el acoso de otros morfemas de igual función, en especial ante ito, asimismo desaparecieron los otros sufijos diminutivos: ica y uelo.


Cambios lexicológicos
Si numerosos fueron los cambios que se desarrollaron en el sistema gramatical del castellano clásico, innumerables resultan los que tuvieron lugar en el vocabulario hispánico. Por lo que aquí conviene señalar como lo más significativo para la historia del español mexicano lo relativo a los indoamericanismos que enraizaron en la lengua de los primeros colonizadores. No se debe olvidar el importante proceso de “antillización” que sufrió el continente debido a que cuando la lengua española llega a México, viene ya coloreada por esos términos “isleños”, los cuales fueron difíciles de resistir tanto por el propio castellano como por las lenguas autóctonas. Los mexicanismos tepuzuictli, quanlitizpal y xalxocotl desaparecen ante el empuje de las voces antillanas equivalentes, coa, iguana y guayaba. También se produjo un cambio de signo contrario: el sistema léxico hispanoantillano encontró la oposición de voces nahuas: aje y batata sucumbieron ante el nahuatlismo camote, ají cedió ante chile, comal desterró a burén.

     Se entiende por polimorfismo la concurrencia de dos o más formas lingüísticas –ya sean fonéticas, gramaticales o lexicológicas– para desempeñar una misma función, tanto dentro de un sistema dialectal (habla local o regional) como en un sistema idiolectal (habla individual), se consideran dos tipos de polimorfismo:

1. El polimorfismo dialectal podrá observarse en el habla de una pequeña localidad, en el habla de una región, o en el habla de todo un país.

2. El polimorfismo idiolectal o individual es determinante del primero y su análisis pormenorizado exige la acuciosa atención del investigador.

     Todo polimorfismo puede estar condicionado, en alguna medida, por factores de tipo lingüístico o por factores de carácter sociocultural; pero también puede darse un polimorfismo estrictamente libre, no condicionado, y por supuesto inconsciente por parte del hablante. A esta última clase de polimorfismo se le da el nombre de polimorfismo puro. El estado polimórfico, más o menos intenso, más o menos complicado, es el estado normal de toda lengua. Ni el habla de una pequeña comunidad, ni siquiera la de una misma familia, es uniforme.


Análisis
Dicho lo anterior, paso a la exposición del trabajo realizado. El análisis comprende dos grabaciones magnetofónicas. Una grabación se llevó a cabo de manera secreta, la otra es un diálogo dirigido. Las personas informantes pertenecen a diferente sexo y a distinta clase sociocultural.

     Alma Sánchez,(1) ama de casa, a quien corresponde la grabación secreta, nació en Guadalajara y sólo cursó la primaria. Sus padres son de origen campesino.

     El informante de la grabación dirigida es Manuel Martínez,(2) vive en Guadalajara desde la edad de 5 años, sus padres son de origen campesino, él estudia la licenciatura en sociología, es soltero.


I. Análisis morfológico
En la grabación secreta con la ama de casa se encuentran varias impropiedades consideradas barbarismos y coloquialismos: Yané/Janet, usté/usted, respetar/respeta, amá/mamá, le andes pegando/les andes pegando.

     También en el diálogo dirigido con el estudiante se encuentran algunas impropiedades: como si yo te pudiera preguntar/como si yo te preguntara, es como si te digo/es como si te dijera.

     Los diminutivos empleados por Alma –grabación secreta– son: chiquito, oscurita, calmadita, payasitos, trajecitos, cositas, arregladita.

     Y los aumentativos: chiclotote, vulgarzón, trasteral y partidazo.

     Los diminutivos empleados por Manuel –diálogo dirigido– son: palabritas, ahorita.

     Es notoria la diferencia en el uso de los diminutivos y de los aumentativos por parte de cada una de las personas informantes en su forma de hablar.


II. Análisis sintáctico
En el habla de Alma se encuentran una serie de incorrecciones sintácticas: como que si no me veía/como si no me viera, la iba a dar/le iba a dar, es que es bien ratero/es muy ratero, me dio un coraje/me dio coraje, es que/porque, ni descaro/ni vergüenza, tenía de hablar/tenía al hablar, sabe cuanto/no se cuanto, tiene la niña/tiene una niña, afuerzas/a la fuerza, le hace/dice, tarde que temprano/tarde o temprano, con qué más/con quién más, niuna mala palabra/ninguna mala palabra.

     En el habla de Manuel las incorrecciones son: ni sabes/no sabes, porque es a tu nivel/porque está a tu nivel, deveras/de verdad.

     Como se ve, también en el análisis de este campo sintáctico hay diferencia en la cantidad de las incorrecciones encontradas en cada una de las personas informantes. Por lo que se refiere al uso de sintagmas fijos, Alma emplea la expresión fíjate, en dos ocasiones, y Manuel usa el yo pienso sólo una vez.


III. Análisis semántico
En el habla de Alma se encuentra la adverbialización del adjetivo: bien asustada, bien vulgarzón, bien mensa; éstos no se encuentran en el habla de Manuel.

     Los cultismos que se encuentran en el habla de Alma son: refractario, bendiciones, familia, gente, animales, color, cólera, pena, personas y vocabulario.

     Los cultismo que se encuentran en el habla de Manuel son: sonido, hacha, tipo, nombre, música, mímica, casos, sociedad, sensaciones, unidad, gutural, comunicar, clavo, cultura, momento, tragedia y vivir. La cantidad de cultismos localizados en Manuel es el doble que la de Alma.

     Las generalizaciones empleadas por Alma son: sabe que, y eso, y todo, por eso, igual que uno, tantas.

     Las generalizaciones empleadas por Manuel son: algo así, lo otro.

     Alma emplea el germanismo kinder y el galicismo bebé.

     En el habla de Alma no se encuentran tecnicismos y en el habla de Manuel se localizan los siguientes: criminalística, capas sociales, pinza, bisturí, reportera, nivel de vida, alcohol.

     Las muletillas empleadas por Alma son: hey (4), o sea (2), mm, hum, ah (3), uh, pos, pues, ora, (1).

     Las muletillas encontradas en el habla de Manuel son: ¿no? (24), pues, o sea (9), entonces, ¿edá? (19), bueno, a veces, ¿cómo ves? (1).

     Manuel repite 6 veces la palabra código y 4 veces la palabra banda.

     Alma usa las interjecciones: ¡ay! (7), ¡así! (5), ¡ah! (1).

     En el habla popular de Alma se encuentra la palabra fregadera (3), chiquilla, mandilón, chamaca, esa chava, (1). Y de lenguaje coloquial: dando y dando, mueve y mueve, tantas y tantas, nada nada, menos menos, bien bien.

     En cuanto a las palabras “mal sonantes” o groserías que se encuentran en el habla de Alma encontramos: la verga, pendejadas, pinche (10), chíngale, pinche vieja, chingadazos, chingaos, chingado güevona (4), gacho, mensa, chingaderas, menso, cabrones, pinches, la chingada. También se encuentra el sinónimo garras por ropa.

     En el lenguaje popular de Manuel se encuentran las palabras picoteando, y en el vulgar pisto, cotorreo (7), rollo, que onda, chorizo.

     En el lenguaje considerado propio de los “chavos banda” se encuentran en el habla de Manuel las siguientes palabras: pisto, charco, periquete, picorete, como sinónimos de un trago de cualquier bebida alcohólica; las palabras martillo, baiza y gueto significan pedir ayuda (en ciertos grupos de chavos banda de la misma ciudad estas palabras significan cigarro de mariguana); rólate significa pasar algo, rolita es canción, móchate es dame, chale es una expresión de molestia, pacheca, griega, hebrea, quieren decir adicta, neta es verdad, nel es no, pajarear puede ser vigilar ante algo ilícito o robar o relación sexual, chanclas y pulgaciones, chanclas rocanroleras significan la banda, el grupo, los chavos, los cuates, ellos, nosotros (de ellos). Y los extranjerismos ce finí/se acabó, bisnes/negocio –ilícito–.


IV. Análisis lexicológico

En el habla de Alma se encuentra el cambio de significado en las siguientes expresiones: se me hace/pienso que, le hace/me dice, que le hace/que le dijo, y le hace/y le dijo, /le hace/dijo, echar encima/agredir, se agarraba/decía, le hace/dice, canchar/cargar, no le hace/no importa.

     Los cambios de significado encontrados en el habla de Manuel son: ahí está pues/así es, chorizo/revoltura, acá/entre.

     Las particularidades del habla de Guadalajara presentes en el habla de Alma son: no te digo que, se me hace, que sabe que, bien sabes, el mero día, pura popó, bien limpia, canija, ¿edá?, pos, pos sabe.

     Las particularidades del habla de Guadalajara presentes en el habla de Manuel son: pásate, ahí te va, bien vivenciales.

     Los barbarismos del habla de Alma son: búsquela/buscándola, pa’ya/para allá, pa’ca/para acá, pa’qué/para qué, pior/peor, pos/pues, tuvo/estuvo, haygan/hayan, ora/ahora, ira/mira, nomás/nada más, pos sabe/pues no sé, ay/ahí, que bueno y me haygas conocido/ojalá me hubieras conocido, ámonos/vámonos.

     Los barbarismos del habla de Manuel son: pos/pues, orita/ahorita, pos está/pues está, pos no/pues no.

     Las incorrecciones por faltantes o sobrantes en el habla de Alma son: búsquela/estaba buscándola, enfrente del padre y ella/enfrente del padre estaba ella, mi hermana un pinche mariguano/el esposo de mi hermana es mariguano, llegó la hora que me hizo/llegó la hora en que me hizo, vas a llorar a pedirme/vas a llorar y a pedirme, andaba de arreglada/andaba arreglada.

     Las incorrecciones por faltantes o sobrantes en el habla de Manuel son: y así como se hace/y es así como se hace, que comunicarse así/que el comunicarse así.


Conclusiones
Se tomaron en cuenta dos hechos que necesariamente condicionan el diseño de la metodología:

1. El variado polimorfismo de las hablas de la ciudad de Guadalajara.

2. La real importancia de los hechos sociolingüísticos dentro de la variedad dialectal del habla de Guadalajara.

     Consecuencia de lo anterior fue la decisión de analizar el habla de dos informantes de distinto sexo y de diferente nivel cultural. En este caso se analiza el habla vulgar y el habla de los chavos banda.

     Cierto es que este número de informantes resulta insuficiente para revelar con precisión en qué caso y en qué medida los fenómenos estudiados pueden estar condicionados por factores socioculturales, pero sí permite detectar fenómenos de posible origen social, susceptibles de ser analizados en trabajos posteriores.

     Se recogió la muestra del habla espontánea, a través de la grabación magnetofónica de conversación libre –secreta–. Y otra muestra fue de diálogo dirigido –entrevista–. Con estas grabaciones se dispone además de datos de carácter fonético y morfosintáctico.

     Una de las ventajas al recoger los datos mediante las grabaciones magnetofónicas se observa en los registros de carácter fonético, la grabación de conversación libre –secreta– parece preferible a la pregunta directa –entrevista–, por dos razones:

1. La respuesta obtenida en la entrevista se produce en una situación algo incómoda para el informante, que se inclina a adoptar una actitud vigilante y a esmerarse en su elocución.

2. El método de grabación de conversación secreta es más conveniente porque la fonética de la palabra aislada es a veces muy diferente de la fonética de la misma palabra dentro del discurso (entóns).

     Pero el método de grabación magnetofónica también presenta sus propios inconvenientes. Por fiel que sea el registro, por perfecta que sea técnicamente la grabación, resulta casi imposible determinar a simple oído, al hacer el análisis de la grabación, la calidad labiodental o bilabial, o bilabiodental de una /f/, etc., para analizar adecuadamente estas articulaciones resulta necesaria la presencia de la persona informante.

     En términos generales y en cuanto a la cantidad de incorrecciones, se observa en el habla de la informante Alma el doble de las que se encuentran en el habla del informante Manuel. La característica del lenguaje vulgar de Alma se localiza en la muestra de las palabras “mal sonantes”. En el habla de Manuel, cuya muestra es el habla de los chavos banda, también se tiene la característica con varias de sus expresiones y sus sinónimos.

     Con respecto al análisis gramatical realizado, considero importante y enriquecedor el método empleado en el análisis del habla de Guadalajara. Primero, por la pluralidad de informantes, representantes de diversos núcleos socioculturales; segundo, por la utilización, también sistemática, de datos obtenidos mediante la grabación magnetofónica de conversaciones libres –secretas–, como complemento de las de diálogo dirigido –entrevista–. Al hacer el levantamiento del mapa sintético se revela el polimorfismo individual, muy necesario para el análisis gramatical en este caso. Por último, quiero señalar cuán aficionado es el hablante mexicano a jugar con la lengua para dar pruebas de su inventiva y de su ingenio. Este proceso particular de recreación lexicográfica es muy común entre todas las clases socioculturales de México, dentro de un estilo de habla estrictamente festivo o familiar.

     El fenómeno consiste, en sus líneas generales y básicas, en ampliar la terminación de la palabra de que se trate, ya sea por superposición de otro lexema más formalmente: camarote/cama, ya sea por adición de un sufijo cualquiera: pelonete/pelón. En su esencia este fenómeno se reduce a ese tipo de ampliaciones o derivaciones formales, normalmente ingenuas y desprovistas de toda connotación semántica: espinaca/espina, orégano/oro, lorenzo/loco. Por supuesto que dicho fenómeno no es peculiar ni privativo del español de México, pero sí resulta característico del habla mexicana por la alta frecuencia de tal recurso expresivo.


Notas
1 y 2. Los nombres fueron cambiados.


Bibliografía

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Olson, David y Nancy Torrance (Comps..). Cultura escrita y oralidad. Ed. Gedisa. Barcelona, 1995.

Paz, Octavio. El arco y la lira. Ed. fce. México, 1990.

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