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... el recreo

Cítese este artículo como: NIVÓN Velásquez, Paulino: "La cotidianidad de lo escolar desde la mirada de Jesús Alberto Motta Marroquín", artículo publicado en: La Tarea, revista de educación y cultura de la Sección 47 del SNTE/Jalisco (núm. 20, Guadalajara, Jalisco, México, julio de 2009. pp. 152-153).


La cotidianidad de lo escolar desde la mirada de Jesús Alberto Motta Marroquín

Paulino Nivón Velásquez*
* Licenciado en Educación Media por la Escuela Normal Superior de Jalisco (ensj), con especialidad en Español. Correo-e del autor: paunivon@hotmail.com

La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar.

No es la mirada misma.

Susan Sontag

Foto: Jesús Alberto Motta Marroquín
(esta imagen ilustra la portada de la edición en papel)

Ver y observar parecieran referirse a lo mismo pero no es así; la vista es un don con el que la mayoría nacemos, pero a observar –que es ver con atención, con curiosidad–, aprendemos. El científico y el artista comparten, además de la imaginación y el momento creativo, ese afán por observar, por ver más allá de lo aparente, de lo que “salta a la vista”. Observar es una suerte de saber ver, pero con ojos entrenados. Así, el artista-fotógrafo no es sólo un técnico de la cámara, es un observador avezado y sensible que sabe qué mostrar; por eso, más allá del viejo debate entre fotografía y arte autónomo, o intermedio, para trascender necesita de una estética fotográfica (encuadre, entorno, ambientación, iluminación...), para decirlo en palabras de Henri Cartier-Bresson: “fotografiar requiere de sensibilidad del entorno, disciplina intelectual, curiosidad por la vida y rigor plástico”.

     Las fotografías que ilustran este número se deben a la lente de Jesús Alberto Motta Marroquín (para ver la Galería de este fotógrafo, haz clik en el nombre que antecede). En ellas se plasma la vida cotidiana de las escuelas, en sus distintos niveles educativos, desde una realidad particular: Colombia, que no por distante nos es ajena. Juntas constituyen un registro espacio-temporal que nos lleva de la mano a reconocer coincidencias y divergencias en lo que a latinoamericanismo se refiere. Discurren en las páginas de esta entrega de la tarea, desde el retrato hasta las tomas secuenciales que nos remiten al lenguaje cinematográfico; no podía ser de otro modo, ya que el autor tiene también esta formación, que comparte con la docencia y la investigación en el campo de lo lúdico, articulando atinadamente las tomas que no por fijas son inertes. Por el contrario cada expresión, cada gesto, cada actitud nos remiten a la vida escolar con todas sus vicisitudes, alegrías y desalientos.

¿Quién es Jesús Alberto Motta Marroquín?

Profesor-investigador. Estudió la licenciatura en Educación Artística en el Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior (icfes); cursó dos especializaciones: en Desarrollo Humano en la Escuela Massana (Universidad de Barcelona) y Dirección de Cine y Fotografía en la Escuela Internacional de Fotografía de Barcelona; es doctor en Ciencias Pedagógicas por la Universidad Central de las Villas, Santa Clara (Cuba). También ha cursado estudios de Escultura y Artes del Libro en la Escuela Massana.

     Cuenta con una vasta experiencia docente: ha sido profesor de Educación Artística en el Instituto de Ciencias de la Educación (España), profesor de Expresión Plástica y Pretecnología en la Cooperativa Escolar Montbau de Barcelona, profesor de Formación Artística en la Escuela de Artes de Bogotá, profesor de Educación y Formación Artística en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá, en esta última institución es coordinador de la Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Educación Artística; es profesor-investigador de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá.

     Es autor del libro Ibita U’wa, Ed. Universidad Distrital Francisco José de Caldas (Colombia, 2000); compilador del libro Lúdica 2, Ed. Universidad Distrital Francisco José de Caldas (Colombia, 2002); coautor del libro: Lúdica, cuerpo y creatividad, Cooperativa Editorial Magisterio (Colombia, 2006). También ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas; ponencias de su autoría constan en memorias de congresos, simposios y encuentros a los que ha asistido. Correo electrónico: jamottam@hotmail.com

     Los personajes que desfilan en esta serie de fotos no asumen un papel que los aleje de ellos mismos, no hay poses ni un guión previo, simplemente son los actores protagónicos en un escenario que les es propio: la escuela. Es desde ahí que el fotógrafo Motta Marroquín nos acerca al patio de juegos, a la cancha deportiva, al aula de medios, al laboratorio, a las actividades cívicas y, por supuesto, al salón de clases.

     Motta Marroquín nos muestra el bosque, pero también el árbol; disecta, desmenuza, pormenoriza… se aleja y se acerca mediante los bien manejados recursos de las tomas abiertas, del zoom y del close up que sabe dosificar con el oficio del que ya ha recorrido un buen trecho. Su voz –su lenguaje–, sabe enfatizar cuando la circunstancia lo requiere, matiza, acelera, pausa o detiene para transmitirnos sin interferencias lo que él mismo ve y siente.

     Ojo y cámara se vuelven uno desde la perspectiva de quien ejerce los oficios de enseñante y artista visual, así no hay divorcio ni intromisión, no hay una línea divisoria ni distancia, simplemente un instrumento de registro que busca comunicar, mostrar, sensibilizar, a través de la imagen; no hay palabras pero sí voz: susurros, gritos y silencios, mezclados con claroscuros, con pinceladas de colorido, con movimiento.

     Nada escapa a la mirada atenta y entrenada de Jesús Alberto: nos muestra a los educandos en espacios urbanos, lo mismo que a los indígenas en paisajes rurales de la cotidianidad escolar; nos muestra niños y niñas de maternal y preescolar pero también a los de primaria y secundaria, a los adultos que acuden a las aulas, a los maestros y maestras en interacción con ellos mismos y con sus alumnos; nos muestra lo mismo las escuelas de los barrios pobres que otras dotadas de recursos dignos de presumir. No hay omisión.

     Cada toma es una imagen de registro que atrapa un instante del presente para volverlo pasado, historia (S. Sontag); lo detiene para quedar plasmado en el papel, para datarlo y preservarlo, para construir una historia gráfica eslabonada que nos retrata como sociedad, como pueblos, como culturas que compartimos un legado y una lengua en común, nos hermana.

     Motta Marroquín discurre, en su faceta de artista visual, con una cámara reflex de 35 milímetros que lleva a todas partes buscando el momento y la oportunidad, el encuadre y el juego de luces y sombras que puedan captar lo que no todos somos capaces de “ver”; luego nos cuenta una historia verosímil (realidad congelada), porque, después de todo, la imagen fotográfica no manipulada por los recursos digitales es también un registro etnográfico y antropológico; para decirlo en palabras que el periodismo gráfico utiliza: “una imagen vale más que mil palabras”.

     Conocí a Jesús Alberto Motta Marroquín en una cena ofrecida en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Guadalajara, a los asistentes al VII Congreso de Historia de la Educación Latinoamericana Universitaria, convocando por el Departamento de Estudios de la Cultura Regional de la Universidad de Guadalajara (udg) y la Sociedad de Historia de la Educación Latinoamericana (shela), celebrado del 29 al 31 de octubre de 2007 en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la udg. Jesús Alberto era uno de los asistentes, como gran conversador que es y dado el interés mostrado por la revista la tarea, nuestra conversación devino hacia las fotografías que ilustran el número 19, debidas a Patricia Rangel sobre los artesanos de Tonalá, que desde su calificada opinión eran magníficas; luego supe por él mismo que también era fotógrafo, e incluso nos mostró algunas muy buenas fotos que siempre lleva como carta de presentación; fue así que le ofrecimos el espacio de este número que tienes en tus manos. El resultado nos congratula y estamos seguros de que gustará a nuestros lectores. Hacemos un merecido reconocimiento a este artista de la lente que con la mejor voluntad nos ha facilitado sus materiales.


Para apreciar a todo color la obra de este fotógrafo, visita este hipervínculo:
Galería de Jesús Alberto Motta Marroquín

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