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Cítese este artículo como: LOJO Suárez, Mirta Susana: Experiencia formativa para la Igualdad y la prevención de la violencia de género. La formación del profesorado de los programas de transición Escuela-Trabajo desde la Dirección General de Enseñanzas Profesionales, Artísticas y Especializadas del Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña", artículo publicado en: La Tarea, revista de educación y cultura de la Sección 47 del SNTE/Jalisco (núm. 20, Guadalajara, Jalisco, México, julio de 2009. pp. 78-84).


Experiencia formativa para la Igualdad y la prevención de la violencia de género
La formación del profesorado de los programas de transición Escuela-Trabajo desde la Dirección General de Enseñanzas Profesionales, Artísticas y Especializadas del Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña

Mirta Susana Lojo Suárez*
* Psicopedagoga. Integrante de grode (Grupo de Investigación, Orientación y Desarrolo Educativo). Integrante del Observatorio Catalán de Violencia en la Escuela. Correo-e de la autora: mlojo@xtec.cat

1. Introducción
Este curso de formación, que se enmarca en el Proyecto Europeo Hinterland de la Iniciativa Comunitaria Equal, se ha llevado a cabo en la ciudad de Barcelona y se ha dirigido al profesorado que trabaja con alumnado de programas de transición al trabajo en el ámbito territorial de Igualada, Manresa, Vilafranca del Penedès y Vilanova i la Geltrú.

     La finalidad de esta Formación del Profesorado, en la que ha participado el Instituto Catalán de las Mujeres (icd) de la Generalitat de Cataluña, ha sido diseñar y experimentar una propuesta metodológica para incorporar un enfoque integrado de género en la formación de base y en la orientación personal y profesional de jóvenes de los programas de transición al trabajo.


2. Fundamentación del tipo de intervención
La situación de las mujeres y los hombres se ha caracterizado a lo largo de la historia por un sistema jerárquico, que además de otros factores como el estatus socioeconómico o el grupo étnico, categoriza a las personas según el factor sexo, atribuyéndoles roles de género femeninos y masculinos. Este orden social, legitimado desde la ciencia, la filosofía y el arte, tiñe la convivencia de los pueblos atravesando geografías y espacios temporales.

     En el campo de la Educación, la segregación del currículum escolar en aprendizajes diferenciales para niñas y niños tiene como horizonte de realizaciones la vida doméstica, la reproducción, la crianza y el entretenimiento de los hombres por un lado, y la ciudadanía y la vida pública por el otro, según se trate respectivamente de chicas o de chicos. La situación de los dos colectivos cuenta con el aval de nuestra herencia político-filosófica, que tiene en la Ilustración una de sus fuentes predilectas.

     Muchos son los esfuerzos que desde diversas instancias intentan modificar esta situación de desigualdad que no sólo condiciona el acceso a la educación sino también el desarrollo y la promoción profesionales y la ocupación de cargos de toma de decisiones por parte de las mujeres. Sin embargo, aún en el presente perduran fuertes mecanismos psicológicos y sociales que conllevan la invisibilización de su trabajo y de su experiencia y una desvalorización de todo aquello considerado como femenino. El mundo masculino queda convertido así en referente universal que ignora y oculta las necesidades y los deseos de la otra mitad de la humanidad.

     Actualmente, si bien es cierto que algunas de las reivindicaciones históricas de la lucha de las mujeres se han hecho realidad, no puede ignorarse que fuera de los marcos jurídico-legales, todavía persisten abundantes rasgos culturales androcéntricos y sexistas propios de la sociedad patriarcal.

     Un buen ejemplo de los mecanismos de perdurabilidad de los estereotipos se da en los procesos psicosociales de construcción de la identidad y de los roles sociales, los cuales mantienen una fuerte marca de género y conducen a expectativas diferenciadas según el sexo. El análisis de las elecciones profesionales de las chicas y de los chicos jóvenes es un exponente claro de la situación de segregación horizontal que se vuelve a poner de manifiesto en el mercado de trabajo.

     Los mecanismos de segregación se ven reforzados por la transmisión de modelos estereotipados a través de los media, de ciertas prácticas familiares y de pautas relacionales. Así, las interacciones en microcontextos y macrocontextos quedan mediatizadas por el citado orden, que favorece representaciones femeninas y masculinas construidas sobre la base de la desigualdad y, a menudo, generan fuertes resistencias al cambio.

     Cabría preguntarse, si las generaciones más jóvenes participan de sistemas de valores alternativos a los tradicionales por lo que respecta a la feminidad y a la masculinidad. Y es sobre la base de este interrogante que, el planteamiento inicial en el Seminario de Formación del Profesorado pasa por la aplicación de un instrumento de medida que permite indagar sobre la permanencia de prejuicios sexistas en las chicas y chicos del Programa de Transición al Trabajo. Sobre esta cuestión profundizaremos más adelante.


3. Propuesta formativa
Durante dos cursos académicos entre los años 2005 y 2007 se ha llevado a cabo la propuesta formativa del profesorado de los programas de Transición al Trabajo. La metodología de trabajo ha tenido un carácter teórico-práctico y se han desarrollado diversos temas sobre Coeducación y Perspectiva de Género.

     Las sesenta horas de formación, treinta cada curso, se veían como una oportunidad para mejorar la práctica profesional docente y para ofrecer al alumnado del programa la posibilidad de ensanchar su horizonte relacional en un sentido de mayor equidad desde una intervención sistematizada.

     El trabajo con el profesorado se ha desarrollado dentro de los parámetros de la Investigación-Acción-Participativa. Desde esta perspectiva, se han planteado situaciones de experimentación y de reflexión sobre diversos temas y la posibilidad de implementar acciones para la mejora a partir de propuestas individuales y colectivas. El intercambio de experiencias y el trabajo en red de todo el equipo de profesionales ha favorecido la cohesión grupal entre profesionales que no comparten espacios geográficos.

     El curso ha tenido carácter de Seminario, es decir, se ha partido de la experiencia y formación de las personas participantes en el ámbito de la igualdad entre mujeres y hombres, y en todo momento se ha considerado que el punto de partida no era el cero, sino que ya se habían realizado intervenciones en este sentido. En todo caso, los encuentros han servido para generar nuevas propuestas, una mayor conciencia de las situaciones de desigualdad y de violencia de género y la proyección hacia una intervención sistematizada e intencionada a favor de la equidad.


4. Sentido de la coeducación en la formación de jóvenes
La promoción profesional de las mujeres tiene, según muchos estudios, un techo de cristal que frena la posibilidad de ocupar puestos de responsabilidad y de toma de decisiones. Este hecho se produce por mecanismos que genera el propio mercado laboral y por una inercia todavía activa de responsabilidades familiares asumidas de forma preferente o exclusiva por parte del colectivo femenino.

     Esta segregación vertical da como resultado que, en términos generales, la situación laboral de las mujeres sea más precaria que la de los hombres, por tipo de contratación, volumen salarial, tasa de paro, etc. Pero, se produce además una segregación horizontal que parcela las ocupaciones y las destina de forma preferente a uno u otro sexo, generando una consideración desigual de las profesiones, reservando las de mayor prestigio y consideración para el sexo masculino.

     En el ámbito familiar las responsabilidades de los hombres y los muchachos respecto a las tareas domésticas y de cuidado acostumbran a ser inferiores a las de las mujeres y muchachas, atribuyéndose además condicionantes biologicistas a la atención de personas mayores, enfermas o de corta edad. Esta circunstancia afecta el desarrollo profesional de las mujeres, pero al mismo tiempo influye negativamente en los hombres, reduciendo de manera significativa sus posibilidades de crecimiento afectivo y emocional. La conciliación de la vida familiar, personal y laboral no debe ser, desde este punto de vista, una meta exclusivamente femenina sino que ha de posibilitar que el colectivo masculino, a partir de una reflexión en profundidad, asuma la corresponsabilidad en la vida familiar.

     En este sentido, la coeducación puede aportar a la formación de las generaciones más jóvenes la posibilidad de aprender la democracia en la vida cotidiana y la vivencia en primera persona del significado de los Derechos Humanos, más allá de segregaciones históricas y de jerarquías. La inserción sociolaboral y la cohesión social, necesarias para el desarrollo de la sociedad, no serían posibles sin esa toma de conciencia. Es por este motivo que hablar de EDUCACIÓN, en mayúsculas, es hablar de coeducación.


5. Detección de necesidades en el alumnado

Tal como se ha planteado al final del punto 2 de este documento, se ha aplicado una Escala de Conformidad, elaborada en una investigación anterior con sujetos de 14 a 17 años, al alumnado de los Programas de Transición al Trabajo que en más de un 90% cuenta con entre 16 y 17 años.

     El instrumento ha sido aplicado para que el profesorado pudiera contar con información de primera mano sobre el grado de permanencia del pensamiento androcéntrico y de prejuicios sexistas en su alumnado.

     La Escala de Conformidad propone a las personas encuestadas diversos ítems relacionados con determinados comportamientos y opiniones, sobre los cuales deben manifestar su grado de acuerdo. El análisis de las respuestas ofrece la posibilidad de conocer algunos de los pensamientos subyacentes a ciertas conductas y confirma la vigencia de estereotipos en sus concepciones.

Tabla de contingencia de la población encuestada,
por sexo y por edad

   

Edad

S

E

X

O

 

15 años

16 años

17 años

18 años

Chicas

1

15

11

2

Chicos

1

27

14

4

     Las tablas y gráficas siguientes recogen los resultados de la aplicación de este instrumento a setenta y cinco jóvenes de tres municipios de la provincia de Barcelona (Vilanova i la Geltrú, Igualada y Manresa).

     En la Gráfica 1, el tono claro representa el porcentaje de chicos y el oscuro el de chicas; en la Gráfica 2, las correspondencias por edad son de 15, 16, 17 y 18, identificados, según la guía, con distintas tonalidades de gris.

     A continuación se presentan algunos de los resultados obtenidos en la primera parte del Cuestionario, en la que se expresan preferencias relacionales según el sexo (chica, chico, indiferente), desagregados por la variable sexo, en diversos ámbitos de la vida. Las gráficas representan les preferencias “para salir a divertirse”, “para trabajar” y “para confiar un problema”.

     En la Gráfica 3 el tono oscuro representa los porcentajes de las preferencias de las chicas y el claro, las de los chicos. Aquí se puede comprobar que a prácticamente el 70% de muchachas y muchachos les resulta indiferente el sexo de las personas cuando salen a divertirse, mientras que el 28% del colectivo femenino y el 17% del masculino eligen chicas para salir y el porcentaje se reduce a un 3% femenino y un 15% masculino que eligen chicos para salir.

     Manteniendo las etiquetas de tonos por sexo, según se ha especificado en la Gráfica 3, en las Gráficas 4 y 5, referidos a los ámbitos de Trabajo y de Confianza, se pueden apreciar ciertas variaciones en los porcentajes respecto a los del ámbito del Ocio. Por ejemplo, ninguna chica elige chicos de forma específica para trabajar; mientras que en las elecciones de chicas que prefieren chicas se mantiene el 28%; en el caso del sexo masculino, el porcentaje sube hasta el 37% que prefiere chicas de forma exclusiva para trabajar. Si se observa la Gráfica 5, del ámbito de la Confianza, se puede comprobar que más de la mitad de las muchachas y la tercera parte de los muchachos prefiere el sexo femenino de forma exclusiva, mientras que una de cada diez chicas y tres de cada diez chicos elige de forma exclusiva al sexo masculino.

     Otros apartados del Cuestionario se plantean ítems respecto a los cuales se expresa el grado de conformidad, en una escala numérica que va desde “nada de acuerdo” a “absolutamente de acuerdo”. A continuación se presentan algunos de los ítems con sus correspondientes resultados.

     En las Gráficas 6 y 7 el tono oscuro representa las respuestas femeninas y el más claro las masculinas. Estos ítems son indicadores del ámbito de la Violencia de género en la pareja y reflejan opiniones que legitiman las restricciones y conductas estereotipadas propias de roles estereotipados. Se puede observar que el 52% de las chicas y el 41% de los chicos se manifiestan de acuerdo o muy de acuerdo en que el colectivo femenino debe tener menos libertad que el masculino; y, el 65% de las muchachas y el 63% de los muchachos se manifiestan de acuerdo o muy de acuerdo en que el colectivo femenino debe evitar que el masculino sienta celos.

     En las Gráficas 8 y 9 el tono oscuro representa los porcentajes de elecciones femeninas y el color más claro, los de elecciones masculinas. Estos ítems remiten a concepciones que pretenden naturalizar ciertas actitudes que en realidad se generan en los procesos socializadores diferenciales para mujeres y hombres. Así, el juego simbólico de las primeras edades sirve para marcar pautas comportamentales que se desarrollan plenamente en la vida adulta en las tareas domésticas y de crianza. Siete de cada diez chicos y cuatro de cada diez chicas están poco de acuerdo con el hecho de que los niños jueguen con muñecas y cocinitas. El llorar en público está relacionado con la expresión de sentimientos y emociones, interpretada como manifestación de sensibilidad y de debilidad. El 48% de las muchachas y el 65% de los muchachos se muestran de acuerdo o muy de acuerdo con la proposición de que el colectivo masculino no debe llorar en público.

     En los Gráficos 10 y 11 el tono oscuro representa el porcentaje de las elecciones de las chicas, y el gris claro el de las elecciones de los chicos. Aquí se evidencia la dicotomía entre espacio público y privado, entendiendo que en la sociedad patriarcal el primero corresponde a los hombres y el segundo a las mujeres. El 68% de las chicas y el 72% de los chicos se manifiesta de acuerdo o muy de acuerdo con la premisa que establece que el trabajo doméstico es preferible que sea desarrollado por las mujeres. Por otra parte, el ítem referido a la ocupación de los puestos de trabajo de responsabilidad, propios del espacio público, dan como resultados que el 38% de las muchachas y el 50% de los muchachos expresaron estar de acuerdo o muy de acuerdo en que correspondan a los hombres.

6. Respuesta educativa ante el estado de la cuestión detectado
Ante las necesidades detectadas, que no son exclusivas del colectivo de jóvenes de este estudio tal como lo demuestra un trabajo anterior realizado con sujetos de Educación Secundaria Obligatoria, el profesorado se propone intervenir desde la Tutoría y desde la Orientación Profesional para minimizar el sesgo de género que provoca desigualdades tanto en el ámbito familiar como en el laboral.

     Se considera que el enfoque de género debe estar presente de forma integrada y coherente en la dinámica de todo el proceso de formación, tanto en lo referido a la esfera relacional y de interacciones como en el plano organizativo de los centros. Esta concepción transversal hace que, por ejemplo, el uso del lenguaje no androcéntrico se vaya incorporando paulatinamente a la lengua oral y, respecto a la lengua escrita, las circulares y documentos han sido sometidos a una revisión a fondo. Además de esta transversalidad también se han considerado propuestas de actividades que puedan sugerir reflexiones y debates que propicien un cambio en las creencias que comportan imágenes estereotipadas inconscientes.

     Otro punto de trabajo con el alumnado es el referido a la situación socioprofesional de las mujeres, el rechazo de la discriminación por razón de sexo y la diversificación de perspectivas profesionales.


7. Conclusiones
Toda sociedad moderna y democrática ha de respetar los Derechos Humanos y ha de ser equitativa con todos sus miembros. El desarrollo de una ciudadanía que supere los prejuicios ligados al sexo, el estatus social y la etnia de las personas, favorece de forma sustancial la cohesión social, actual motivo de preocupación de los poderes públicos de muchos países.

     El trabajo por la inclusión y la integración social tiene bastante que ver con un sistema de valores considerados tradicionalmente femeninos, ya que se relaciona con la experiencia individual y colectiva de las mujeres.

     Visibilizar los valores subyacentes a las prácticas cotidianas, reflexionar sobre los prejuicios y cambiar las imágenes estereotipadas en los espacios formativos, y trabajar para la coeducación, es construir el camino más corto hacia un proyecto de sociedad más justa y solidaria.


Bibliografía

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