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Cítese este poema como: OCHOA Ávalos, Ma. Candelaria: "A Graciela Hierro, La Reina", publicado en: La Tarea, revista de educación y cultura de la Sección 47 del SNTE/Jalisco (núm. 20, Guadalajara, Jalisco, México, julio de 2009. pp. 159-160).


A Graciela Hierro, La Reina

Ma. Candelaria Ochoa Ávalos*
* Licenciada en Psicología, maestra en Sociología y doctora en Antropología Social. Es profesora e investigadora del Centro de Estudios de Género (ceg) de la Universidad de Guadalajara (udg). Correo-e de la autora: mcande@gmail.com

Si no eres dueña de tu cuerpo

¿de qué eres dueña?

G

raciela Hierro era orgullosamente chilanga, nació en la ciudad de México (1928), viajó mucho por el mundo, y murió en su misma ciudad en octubre de 2003. Doctora en Filosofía, promotora de la investigación de la filosofía feminista, fundadora y directora del Programa Universitario de Estudios de Género (pueg) de la Universidad Nacional Autónoma de México (unam), uno de los primeros programas institucionalizados en las universidades públicas de nuestro país.

     Profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la unam desde 1979, escribió libros y antologías a lo largo de casi 20 años con temas de educación, filosofía, ética, libertad, feminismo, etc. Filósofa feminista “de tiempo completo”, para ella la filosofía tiene que estar vinculada con la vida y ayudarnos a mejorar la condición humana y especialmente la condición femenina.

     Su trabajo sobre las mujeres ha abordado diversos aspectos: el ser de las mujeres; el lugar que históricamente han tenido las mujeres como seres-para-otros; el placer, su liberación y la apropiación del cuerpo como elementos indispensables para que las mujeres sean seres-para-sí; la educación –que ha sido cómplice de domesticar a las mujeres–, así como la propuesta de una educación vinculada a la ética que posibilite relaciones equitativas entre los géneros.

     Graciela era radical y así la muestran sus trabajos. Desde su disciplina filosófica criticó al patriarcado y al androcentrismo que han negado la diferencia, la existencia de esa otra/Otra a la que no acaban de reconocer como sujeto. Propugnaba por el establecimiento de un nuevo orden simbólico femenino que no estuviera definido por la cultura patriarcal, que no tuviera al hombre como modelo: un orden simbólico en el que lo femenino sea nombrado y, en esa medida, adquiera su propio valor; en lugar de estar definido por su falta de ser desde una perspectiva jerárquica en comparación con lo masculino.

Los libros de Graciela Hierro

Ética y feminismo. Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1985.

La naturaleza femenina. Tercer Coloquio Nacional de Filosofía/unam. México, 1985.

De la domesticación a la educación de las mexicanas. Editorial Torres Asociados. México, 1990.

Naturaleza y fines de la educación superior. Cuadernos de Planeación Universitaria (Tercera época, N° 1). unam/anuies. México, 1990.

Estudios de género. Editorial Torres Asociados; México, 1995.

Filosofía de la educación y género. Editorial Torres Asociados. México, 1997.

La ética del placer. Programa Universitario de Estudios de Género de la. unam. México, 2001.

     Graciela era una crítica de la cultura patriarcal que nos hace presas del cuerpo, consideraba que el imperativo moral se ha impuesto a las mujeres con un carácter restrictivo que nos circunscribe dentro de nuestro cuerpo, como ajenas al mismo, porque se regulan y legislan sobre el ejercicio de la maternidad y de la sexualidad. “Cuerpo para procrear” y “cuerpo para gustar”, son dos de los estereotipos que esta sociedad impone a las mujeres y, a partir de ello, se espera que las mujeres constituyan su identidad, que según ella, se convierte en domesticación. Planteaba que cuando se cambian los valores de “cuerpo para gustar” o “cuerpo para procrear”, por los de respeto, empatía y autonomía, la relación de las mujeres con su cuerpo, con su placer y con los otros se transforma, posibilitando la apropiación del cuerpo y del placer. Graciela misma es un ejemplo de ello, si alguien disfrutaba ser quien era y su cuerpo, era ella, siempre se le veía verdaderamente atractiva, y decía sentirse maravillosa con cada cosa que usaba y se ponía.

Algunos artículos
y publicaciones diversas

• “La mujer y el mal”, en: Tomasini, Alejandro (et al.), Dilemas morales de la sociedad contemporánea 1. Editorial Torres Asociados. México, 1995.

• “Género y sida”, en: Valdés, Margarita (et al.), Dilemas morales de la sociedad contemporánea 2. Editorial Torres Asociados. México, 1997.

• “Los derechos humanos de las mujeres”, en: Revista de la Universidad de México (Núms. 516-517). México, 1994.

• “Rosario Castellanos, un saber del alma”, en: Teoría, Revista del Colegio de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la unam (Núm. 5). México, 1997.

• “Filosofía y género”. (Comunicación personal). México, 1993.

• “La diferencia sexual. Su expresión en la cultura occidental”. (Comunicación personal). México, 1998.

     De ahí que La ética del placer represente la subversión de los órdenes morales que la sociedad patriarcal ha establecido para las mujeres. Implica la reapropiación del cuerpo por parte de las mujeres. Esto se logra a través de la vía del placer considerada como una condición necesaria, el derecho a alcanzar el placer sexual, a expandir el erotismo femenino. Este ejercicio de la autonomía sexual es fundamental para liberarse en sociedades patriarcales, que instauran mecanismos para controlar el cuerpo femenino, reprimiendo el goce sexual en aras de la procreación y la maternidad. Nos deja una gran reflexión respecto a estos temas, sobre los que es necesario profundizar desde la ética feminista.

     Hierro fundó a Las Reinas, grupo de mujeres psicoanalistas, psicoterapeutas, escritoras y académicas, que en su búsqueda de la palabra se propusieron reflexionar sobre una nueva cultura feminista, ellas –las reinas– construyeron el apoyo, la amistad, la solidaridad y el amor entre mujeres. Y lograron juntarse con otras reinas. Cuando una nueva reina ingresaba, le obsequiaba un dije de ágata con el símbolo de las mujeres. En una ocasión presencié el ritual de recepción para una nueva reina y la entrega de un dije hermoso, a lo que presta expresé: “yo quiero uno”, y me contestó: “tú eres una chiquilla, cuando seas grande te harás acreedora de uno”; y no se refería a grande por la edad cronológica, sino por los aprendizajes de la vida.

     Graciela Hierro recibió distinciones nacionales e internacionales. Su trabajo, además de tener un papel decisivo en la incorporación del feminismo a la academia, fue más allá de los espacios universitarios y se extendió a la vida cultural y política de México.

     Nos deja el legado de la vasta bibliografía, que es fundacional y fundamental para el desarrollo del pensamiento feminista en México (ver recuadros). Publicó también numerosos artículos en diversas revistas, compilaciones y medios de comunicación personal.

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