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Cítese este artículo como: Moreno Castañeda, Manuel. "Por una propuesta alternativa de educación", artículo publicado en: La Tarea, revista de educación y cultura de la Sección 47 del SNTE/Jalisco (núm. 19, diciembre de 2006).


Por una propuesta alternativa de educación

Manuel Moreno Castañeda*

* Rector del Sistema de Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara (UDG).

Presentación

Mientras preparaba el presente documento, el pasado 24 de marzo encontré la siguiente nota de Laura Poy en el periódico La Jornada:

"Sin una mayor inversión para garantizar la capacitación de instructores, el mejoramiento de condiciones de infraestructura y presupuesto suficiente para el desarrollo de programas educativos, las primarias comunitarias ‘no dejarán de ser una oferta educativa de segunda para los sectores más pobres del país’, afirmó Gustavo Cuadra Charme, especialista en educación del Banco Internacional de Desarrollo".

     Agregó que se requieren soluciones "más integrales, en las que se garantice no sólo una mayor equidad y calidad de la educación, sino soluciones que combatan las condiciones de pobreza, indigencia, trabajo e incluso violencia a la que estos menores se ven sometidos". Ligar esta noticia con lo que escribía me llevó a varias reflexiones, entre ellas:

  1. Cómo ahora son los organismos financieros quienes evalúan nuestros programas educativos y nos dan recomendaciones. Lo que me da por pensar en su interés por vincular las políticas de educación de acuerdo a sus proyectos económicos.

  2. La conciencia clara, en lo que coincidimos, de que el sistema educativo continúa dedicando más y mejores recursos a quienes más tienen y reduce cantidad y calidad, a quienes menos poseen.

  3. La urgente necesidad de vincular las políticas educativas a las sociales. Dicho de otra manera, la educación pudiera ser un bien en sí misma, pero no tiene sentido si no trasciende en una mejor calidad de vida.

  4. ¿Por qué los administradores de la educación, y de las políticas públicas en general, no revierten esas inequidades; aunque abundan los estudios nacionales que desde hace varios sexenios afirman lo mismo, y ahora los mismos organismos financieros, se los están recomendando? Lo mismo sucede con las recomendaciones de la OCDE, el Banco Mundial y otros.

  5. Por estos y otros criterios, considero que las decisiones en materia de política, educativa o, peor, la falta de políticas en este sentido, no es porque se ignoren las soluciones, que más bien puede ser por falta de interés, o porque intereses menos legítimos pero más fuertes, se oponen y falta la sensibilidad social, el interés auténtico y el valor político para desarrollar y sacar adelante propuestas educativas más significativas y trascendentes.

  6. Sin negar que también falten creatividad e imaginación para formular nuevas políticas y estrategias, dada la evidencia de que las formas institucionales tradicionales ya dieron lo que debían de dar y no se vé que las nuevas soluciones requeridas puedan salir de ahí, y

  7. El convencimiento pleno de la necesidad, improrrogable desde hace mucho tiempo, de transformar nuestro sistema institucionalizado de educación desde sus bases y en todos sus ámbitos y niveles.

     Partiendo de las premisas de que: a). La educación es mucho más de lo que sucede en las escuelas; b). La educación escolar es un hecho histórico: así como surgió y se transforma, se llegará a modificar de tal manera que las formas institucionales de educación no tendrán ningún parecido con las escuelas actuales; c). Las políticas educativas sólo tienen sentido cuando, rebasando los límites escolares, se articulan con las políticas sociales; d). Por lo tanto, las acciones educativas deben estar centradas en la búsqueda de mejores condiciones de vida y convivencia; e). Los proyectos educativos nacionales resultan de planeaciones integrales a gran escala y largo plazo, pensadas no en términos sexenales, sino en cohortes generacionales de al menos 25 años y f). Si los actuales sistemas y estrategias educativas no han podido solucionar los tradicionales de cobertura y calidad, menos podrán con las actuales condiciones de globalización social, económica y cultural, del desarrollo de los sistemas de información y comunicación, del rápido desarrollo y transformación del conocimiento científico y tecnológico y la cambiante necesidad de nuevas habilidades profesionales, todo lo cual hace ver a las instituciones educativas, lentas, rígidas y con rápida obsolescencia en sus planes de estudio.

     De aquí deducimos que las soluciones en educación no deben quedarse parciales y descontextualizadas, de poco sirve sólo hablar de aumentar el número de escuelas o el tiempo que se permanezca en ellas, enviar más computadoras o sistemas de enseñanza multimedia o limitados programas compensatorios, necesarios por las injustas políticas educativas. Lo que se requiere, y cada día que pasa es perdido si no se efectúa, son soluciones integrales, radicales en muchos casos, con una visión de futuro unida a la visión de qué personas y sociedad, como mexicanos, aspiramos a ser.

 

Los fines de la educación

En el "Foro Nacional sobre Financiamiento y Gestión Académico-Administrativa", organizado por la ANUIES el año pasado, en el panel: "La gestión en las instituciones de educación superior frente a los retos del nuevo contexto", yo decía que:

     "Cuando escucho conceptos como: 'educar para el nuevo milenio', 'los retos de un nuevo siglo', 'educación para el futuro', o como en este caso, 'la gestión en las instituciones de educación superior frente a los retos del nuevo contexto'; suelen surgirme dudas como: ¿acaso en cada etapa de la humanidad la gente se preparaba para el periodo que seguía? ¿Por qué ese afán de ver hacia lo nuevo que viene o que vendrá? ¿Qué tanto podemos saber del futuro y de las situaciones nuevas como para saber como prepararnos? ¿Qué de lo que aprendimos en la escuela nos preparó para lo que ahora vivimos y trabajamos?

     El escolasticismo de la edad media privilegió aprendizajes retóricos en pequeños grupos sociales que incubó el conocimiento, que luego tendría su renacimiento, pero no puede afirmarse que fuera muy útil para su época, al menos no para toda su gente.

     Con la Revolución industrial la instrucción masiva se extiende para preparar la necesaria fuerza de trabajo, este modelo educativo, de influencia inglesa y luego francesa, cubre el siglo XIX y hasta muy avanzado el siglo XX, sin que hasta ahora se haya logrado la prometida educación para todos. Y ahora, en esta transición en que nos empezamos a asomar al siglo XXI, todavía arrastramos los históricos problemas de cobertura y calidad, y tenemos nuevos desafíos de la globalización económica y cultural y el acelerado desarrollo de la ciencia y la tecnología, que dejan a nuestras instituciones educativas ante el riesgo de la marginación periférica y la obsolescencia académica".

     Podría parecer tan obvio el "para qué" de la educación, por lo menos saber por qué las personas van a las escuelas o por qué envían a sus hijos, ni siquiera se necesita preguntar para saber que todavía se tiene la esperanza de que lo que se aprende en las escuelas, o al menos los certificados que avalan ciertos aprendizajes, sirvan para mejorar nuestras condiciones de vida, lo que habría que ver es si hay convergencia entre estas expectativas y las que motivan a quienes administran la educación como un bien público, y una obligación del estado, quienes la utilizan como una instrumentación ideológica, otros la consideran una mercancía que se negocia en el mercado educativo con las leyes de la oferta y la demanda, como también podemos ver administradores que ni idea tienen y sólo son operadores de programas que les llegan. Sí, empecemos por intentar una convergencia de expectativas entre sociedad, Estado e instituciones educativas y luego luchar para construir un nuevo proyecto educativo en el entorno de una nueva sociedad.

     Desde luego, antes de pensar en cualquier propuesta o proyecto educativo, se requiere llegar a acuerdos sobre los rumbos a donde vamos, cuales son los grandes fines a los que como personas y sociedad aspiramos y qué tienen que ver las instituciones educativas en el logro de esos fines. Proyecto que requiere resolver una gran complejidad de problemas que para efectos de análisis yo ubicaría en dos planos: a). Las urgencias evidentes de atender los servicios educativos de cobertura con la equidad y calidad requeridas y exigidas por los mexicanos y b). El diseño y construcción de una nueva propuesta, vista la necesidad de modificar las políticas, estrategias y procedimientos actuales. Partiendo de la hipótesis de que los problemas del primer plano, no pueden ser resueltos con las soluciones tradicionales, me centro en esta presentación en el ámbito de la necesidad de nuevas políticas y estrategias. Aceptando que muchas de las prácticas actuales y proyectos estratégicos de la SEP, pueden ser adecuados, pero para ello se requiere otro sentido en las políticas sociales, otras estrategias y un entorno institucional más propicio.

     La educación no es sólo un bien en sí mismo, su finalidad es que nos conduzca a la obtención de otros bienes y condiciones para vivir mejor, ese sería el gran concepto y parámetro de calidad, que mejoremos nuestras condiciones de existencia y bienestar gracias a lo aprendido en las escuelas.

     Visto así, lo importante es lograr aprendizajes esenciales que nos permitan enfrentar las situaciones vitales, con la incertidumbre que les caracteriza, lo que es válido tanto para las personas individuales como para las instituciones, entre estos aprendizajes básicos, están:

  1. Vivir en armonía con la naturaleza.

  2. Conformarnos en una sociedad justa donde se eliminen las inequidades y la explotación, en el entorno de una ciudadanía democrática.

  3. Vivir en un ambiente saludable en los ámbitos social e individual.

  4. Que los conocimientos científicos y tecnológicos se socialicen y compartan de manera que los saberes y sus aplicaciones beneficien a todos.

  5. Convivir pacíficamente en un ambiente social donde las diferencias, más allá de la tolerancia, se consideren una manera de enriquecer la vida social.

 

Los problemas a resolver

Cuando, por una parte, escuchamos que se restringe la formación de profesionales de la salud mientras miles de niños mueren por enfermedades gastrointestinales o respiratorias que podrían haber sido curadas; que se limita el ingreso a las normales y todavía tenemos 10% de analfabetas; o que en general se pretextan excesos en los egresados de las universidades, sin duda, algo o mucho anda mal en las políticas sociales, más allá de las educativas.

     Sin pretender llegar a un pesimismo extremo, pero sí observando la gravedad extrema de algunos problemas que aquejan a la humanidad, como: la degradación de la naturaleza y los consecuentes desastres naturales; las discriminaciones y la intolerancia étnica, cultural, religiosa y social; la pobreza y las exclusiones de una gran parte de la humanidad; las injusticias; el autoritarismo; la violencia; la privación de los derechos humanos y más, surge un gran cuestionamiento: ¿qué están haciendo las instituciones educativas para, al menos, remediar esta situación?

     Para avanzar en el sentido de esos fines, es necesario superar problemas de una gran complejidad, pasar por situaciones y modos de operar que se han ido construyendo históricamente, con prácticas de las que pudimos incluso ya haber olvidado sus razones, pero siguen con sus inercias, ya quizá sin sentido, pero muy arraigadas en los usos y costumbres institucionales. Problemas que se ubican en todos los niveles y en todas las dimensiones, desde las políticas y administración nacional hasta las prácticas cotidianas, pasando por los modos de organización y gestión institucional.

     A nivel de políticas. Partamos del principio de que la educación es una relación cultural y de poder, habría que ver cómo estas relaciones se dan, tanto en la organización y administración del sistema educativo, en sus dimensiones oficiales y de grupos privados religiosos o laicos que manejan empresas educativas, como de la sociedad en general, y de qué manera estas relaciones y modos de ejercicio del poder, influyen en las prácticas educativas institucionales.

     Desde el principio de que toda la educación es pública, debemos aclarar que por educación pública se entiende no sólo la financiada por el estado sino también las instituciones llamadas particulares, por tratarse también de un servicio social y estar obligadas al cumplimiento de las normas legales que obligan a todo el sistema educativo nacional. Las políticas en ese campo deben anteponer los intereses sociales a todo tipo de interés particular; si bien deben respetarse los derechos profesionales y empresariales, éstos no deben privilegiarse en perjuicio de los demás.

     La educación es un proceso que no marcha al mismo ritmo de los demás procesos sociales, y los elementos que se mueven en su interior también tienen diferentes ritmos y dinámicas. Si bien es cierto que la sociedad mexicana a dado pasos evidentes hacia un proceso de democratización en los procesos electorales, evidentemente no ha sido en el ejercicio del gobierno y la administración pública, y sobre todo no en la administración del sistema educativo, que parece marchar a paso más lento, como si no interesara llevar el mismo paso que la sociedad.

     Entre los rasgos que caracterizan a la administración del sistema educativo tanto a nivel básico como superior, en la gestión institucional, podríamos mencionar los siguientes:

     La descentralización y la lucha por el poder del sistema educativo, al menos en el discurso, se presentaba como un avance en la democratización de la educación pública, por lo que podía representar en el acercamiento de las decisiones a las poblaciones destinatarias. Esto significaría un adelgazamiento de la burocracia, ahorro en la administración publica para contar con mayores recursos directos a los servicios educativos y una atención más oportuna y eficiente tanto a los trabajadores de la educación como a la población destinataria. Sin embargo, hemos visto cómo con la descentralización ha aumentado de manera imprevista la burocracia, y para la ciudadanía, en general, la administración sigue tan lejana como antes.

     A lo que ha conducido, por lo menos hasta ahora, en los estados, es a la lucha local por lo que el centro decidió dejarnos; no la decisión sobre las políticas, no la decisión sobre los contenidos de aprendizaje, no cuántos recursos deben dejarse a la educación, sino, simplemente, la operación de lo que en el gobierno central se decide.

     El financiamiento. Hablar del porcentaje del Producto Interno Bruto, o del presupuesto nacional, que debe dedicarse a educación es por demás, más allá de lo que recomienden los organismos internacionales se debe dedicar lo suficiente, con una distribución muy bien planeada, de manera que sus impactos sean pertinentes, significativos y que contrarresten las desigualdades. Pensando que es una inversión a muy largo plazo, en que no necesariamente vamos a medir tasas de retorno en pesos y centavos, los beneficios más importantes de la educación son intangibles y no fácilmente cuantificables. Creo que éste es uno de los puntos que deben quedar muy claros en un nuevo proyecto educativo, pues mientras unos quisieran ver cómo se manifiesta el dinero que ahora gastamos en la formación básica, en la productividad y ganancias que los empresarios obtendrán cuando esos niños sean sus obreros, un proyecto alternativo se centraría más en que gracias a esa inversión en educación esos niños tendrán en el futuro una mejor calidad de vida, en donde el trabajo será esencial, pero no lo único y no necesariamente empleado como obrero.

     El gremialismo. Este es un factor que dificulta las posibilidades de que las instituciones educativas se renueven y sean proclives a la obsolescencia, por ejemplo: obstaculizando a los trabajadores que no proceden de la misma institución o gremio de participar y superarse profesionalmente; dándole más valor a los títulos propios que a los externos; no propiciar el intercambio de personal y la movilidad estudiantil. Este problema forma parte de otro que podemos llamar "endogamia institucional".

     La endogamia. Se trata de una actitud de cerrazón institucional que obstaculiza la entrada de innovaciones y profesionales que procedan de instituciones diferentes, de esta manera, la institución se reproduce a sí misma, contratando a sus propios egresados, evitando la evaluación externa, formando sus propios recursos, formulando sus planes, programas y materiales educativos sin intervención de la sociedad u otras instituciones.

     La inhibición de la participación de la sociedad civil, por las corporaciones y membretes que ocupan los espacios institucionalizados. Tal es el caso de las sociedades de padres de familia, unas controladas por la iniciativa privada y la iglesia católica y otras por las corporaciones oficiales, que no se distinguen por su carácter democrático.

     El corporativismo. En el que se confunden los organismos gremiales con los puestos directivos, sigue siendo una característica de la administración de la educación pública, a pesar de las tibias reformas que tienden a democratizar a los sistemas escolares.

     La fragmentación institucional que se evidencia al menos en tres dimensiones: entre las políticas educativas y las demás políticas sociales; entre los distintos niveles educativos y, entre las diversas modalidades de un mismo nivel.

     La burocratización excesiva en la administración y la academia, de las instituciones, cuyas rutinas e inercias entorpecen la tramitación cotidiana y los procesos de innovación, lo que les impide incorporarse con flexibilidad, pertinencia y oportunidad a los nuevos requerimientos sociales.

     Deficiencias más allá de las estadísticas. Diferenciando los indicadores macro, preferidos por quienes detentan el poder nacional formal y los organismos supranacionales, y los indicadores del mal o bien estar cotidiano, que son los que se viven y sienten.

     Mencionar las deficiencias cuantificables y aparentes en la cobertura del sistema educativo no tiene caso, son evidentes, así como los esfuerzos por superarlas, el problema es más de fondo y tiene que ver con:

     Un analfabetismo real que se evidencia en los pocos lectores reales, los resultados de PISA (por sus siglas en inglés: Programme for Indicators of Student Achievement/Programa para la obtención de indicadores de rendimiento de los alumnos), las dificultades para leer y escribir, que parecen ocultarse en la ilusión de que los niños habían aprendido a leer y escribir en primero de primaria y, años después, se evidencia que un método inadecuado, rápido pero insuficiente, les hizo creer que, convertir en sonidos unas grafías era leer y escribir.

     Algo parecido sucede cuando se aprenden artesanías, en lugar de tecnologías donde se apliquen conocimientos científicos; o cuando se dedica a competencias deportivas el tiempo que se debería dedicar a una educación física integral.

     Así como los falsos conocimientos, tiene lugar la falsa cobertura, una cosa es que la administración pública tenga espacios para que quepan todos los niños en edad escolar y otra que puedan asistir; que los que van, permanezcan; que los que permanecen, aprendan todos con los mismos niveles de calidad; y que lo aprendido les sirva para vivir mejor. Creo que aquí hay mucho por hacer, empezando por revertir prácticas donde los que mejor viven tienen acceso a mejores servicios; aumentamos las desigualdades enviando a los más pobres, marginados y explotados a los profesores principiantes, en las peores escuelas.

 

Tendencias o ¿hacia donde va la educación en México?

Desde luego que me refiero a la educación institucionalizada, dado el tenor del presente texto, sin dejar de ver todos los agentes sociales que intervienen, por ejemplo, habrá que ver en estos días electorales quién está influyendo más en la educación política de los mexicanos, si las escuelas o la tele. Ya centrándonos en el motivo de este apartado acerca de qué rumbos se vislumbran para el sistema educativo mexicano, podrían ser tantos como propuestas pudieran surgir y la capacidad que tengan sus promotores para llevarlos a cabo, sin embargo, aquí me referiré a las que aparecen con más presencia y posibilidades de ser, que yo sintetizaría en tres, sin descontar los matices y combinaciones que se pueden dar entre ellas.

 

a). El mismo camino

Con más o menos velocidad, con mayor o menor equipamiento, con poca, mucha o toda la gente, pero por el mismo camino, con sus ventajas, sus incongruencias, sus inconsistencias, tal vez sin saber a donde vamos, pero, seguir por el mismo camino, es un opción. Con el discurso por un lado y las prácticas por otro, buscando el equilibrio entre quienes desean que todo siga igual y quienes pretenden reformas, simulando que les hacemos caso a la OCDE, la OEA, el BM, el BID y demás, pero a nuestro modo y ritmos históricos.

     Por discursos no pararíamos, estos pueden seguir con toda su fuerza reformista, como podemos apreciar en el Programa Nacional de Educación 2001-2010:

"La educación superior es un medio estratégico para acrecentar el capital humano y social de la nación, y la inteligencia individual y colectiva de los mexicanos; para enriquecer la cultura con las aportaciones de las humanidades, las artes, las ciencias y las tecnologías; y para contribuir al aumento de la competitividad y el empleo requeridos en la economía basada en el conocimiento. También es un factor para impulsar el crecimiento del producto nacional, la cohesión y la justicia social, la consolidación de la democracia y de la identidad nacional basada en nuestra diversidad cultural, así como para mejorar la distribución del ingreso de la población".

     Perfecto discurso, pero la práctica es otro mundo.

 

b). El rumbo que nos señalen los poderosos

Otra vía sería, aceptar que "no la hacemos" y dejarnos guiar por los "Proto Estados" y los organismos financieros transnacionales, esto significaría asumir una posición de dependencia ante las grandes potencias que poseen el control de los sistemas educativos y que al compartirlos se coloca a los países de menor desarrollo económico como meros clientes a quienes se les provee de información y tecnología, de manera que aseguren su dependencia, y poco se aprecia un espíritu solidario de apoyo o trabajo conjunto en este campo. Esta situación es muy notoria en la educación a distancia, en donde, los principales productores de cursos, al distribuirlos por diversos medios y sin mayores controles de calidad, sobre todo cuando van hacia los países pobres, ven a éstos sólo como compradores y sin ninguna posibilidad de intercambio o trabajo compartido, lo que puede conducir, si no se para a tiempo, a la formación de dos mundos educativos, uno que produce y distribuye cursos y otro que sólo consume; o sea, reproducir las mismas relaciones de dependencia que estamos viviendo en el mercado mundial, con todas las agravantes económicas, tecnológicas y culturales que ello conlleva.

     Como nos dice Jamil Salmi (31-10-2002), en una publicación del Banco Mundial:

"… En los EUA un número creciente de universidades on line están llegando a estudiantes de países foráneos. Al respecto la Universidad Internacional Jones, que cuenta con estudiantes de 38 países, es la primera universidad en el mundo que ha sido formalmente acreditada por la misma agencia que acredita universidades tradicionales tales como la Universidad de Michigan o la Universidad de Chicago. El equivalente mexicano del MIT, el TEC de Monterrey, ha establecido una universidad virtual con 26 campus a lo largo de México y 20 sucursales en América Latina. En Asia y Europa del Este, ha habido una proliferación de los así llamados cursos de validación del extranjero ofrecidos por instituciones con franquicias de universidades británicas y de Australia. Asimismo, cientos de miles de estudiantes de los países del Commonwealth dan exámenes organizados por miembros del Consejo de Evaluación del Reino Unido tales como el Instituto de Comercio y Administración o la Cámara e Instituto de Comercio del Londres".

     El mismo autor (Salmi) cita a Antonin Scalia que en un discurso en la Universidad William y Mary en Maryland dijo: "Los cerebros y el aprendizaje, al igual que el músculo y la habilidad física, son artículos del comercio. Son comprados y vendidos. Uno puede alquilarlos por día o por hora. Lo único que no está en venta en este mundo es el carácter. Y si éste no gobierna y dirige sus cerebros y sus aprendizajes, le harán a ustedes y al mundo, más daño que bien".

     A este respecto, es interesante esa cita de Galeano: "El Banco Mundial elogia la privatización de la salud pública en Zambia: ‘Es un modelo para el África. Ya no hay colas en los hospitales’. El diario The Zambian Post completa la idea: Ya no hay colas en los hospitales, porque la gente se muere en casa." ¿En educación no estaremos, también con la privatización, evitando ya las colas para ingresar a las universidades públicas?

 

c). Un nuevo camino hacia una nueva sociedad con un nuevo Estado

¿Cuándo seguiremos un camino propio? Parece que, cada vez más, nuestros sistemas educativos adolecen de proyectos propios y asumen que su calidad y legitimidad depende de la medida en que responden a lo externo, en especial si los evaluadores son los mismos que proveen de recursos económicos y la asesoría en políticas y estrategias educativas. Por una parte, pareciera muy difícil desligarnos de estas ataduras con las que históricamente nos hemos ido comprometiendo y, por otra, es una necesidad para las instituciones educativas desarrollarse en un contexto internacional, aunque en un entorno de interdependencia digna e igualitaria que beneficie a todos en un espíritu de cooperación y colaboración, y para eso se requiere: Ubicarnos en un nuevo sistema educativo, en un renovado Estado mexicano, con una postura que combine: a). Una actitud crítica que nos permita conocer que estrategias y prácticas deben ser desechadas; b). Imaginación y creatividad para pensar y construir nuevas propuestas; c). Con una fuerte voluntad política, compartida entre sociedad y Estado, para sacar adelante un proyecto educativo incluyente, equitativo, en el que todos los mexicanos confiemos como un medio para mejorar nuestras condiciones de vida.

 

Propuestas

De acuerdo con lo dicho, las propuestas para un nuevo proyecto educativo necesitan partir de bases sólidas, derivadas de un análisis en el que tengamos claros los problemas y sus causas, así como el valor, la creatividad y la capacidad para enfrentarlos. Una nueva propuesta debe, en ese sentido ser a la vez crítica y propositiva, con una visión a futuro que tenga claros los rumbos acerca de la clase de sociedad y personas a que aspiramos ser, así como el Estado mexicano que para ello se requiere y, como consecuencia, el sistema educativo idóneo.

     No se trata de hacer más de lo mismo; de seguir por el mismo camino no saldremos de los problemas que agobian al sistema educativo; llevar esta idea a otros campos es como creer que las condiciones de salud van a mejorar construyendo más hospitales, cuando la necesidad de éstos se debe, precisamente, a que nuestras condiciones de vida no son saludables; creer que la seguridad va a mejorar con más patrullas y policías, siendo que éstas se requieren cada vez más porque nuestros modos de vida propician la delincuencia; así, los programas para "combatir la pobreza" se implementan porque nuestro sistema socioeconómico se sustenta en la generación de altos índices de pobres. Ya refiriéndonos a la educación, se tiene que acudir a programas compensatorios para las zonas indígenas, los niños migrantes, las regiones con atraso escolar, por lo injusto de nuestras políticas educativas; una propuesta alternativa en educación debe revertir esta tendencia y pagar las deudas de las inequidades por caras que éstas sean, no importando que los costos sean económicos o políticos, porque no será fácil que los siempre beneficiados renuncien a sus privilegios, para que los hasta ahora excluidos se beneficien de mejor manera de los procesos educativos.

 

Bases filosóficas y orientación social

Con el riesgo de caer en el tradicionalismo y con el cuidado de no hacerlo, es valido y necesario reorientar el sistema educativo mexicano en congruencia con las bases filosóficas y orientación social enunciadas en el Artículo tercero constitucional, en el que se nos dice que: "todo individuo tiene derecho a recibir educación":

"La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

  1. Garantizada por el artículo 24 la libertad de creencias, dicha educación será laica y, por tanto, se mantendrá por completo ajena a cualquier doctrina religiosa;

  2. El criterio que orientará a esa educación se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

  1. Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo;

  2. Será nacional, en cuanto –sin hostilidades ni exclusivismos– atenderá a la comprensión de nuestros problemas, al aprovechamiento de nuestros recursos, a la defensa de nuestra independencia política, al aseguramiento de nuestra independencia económica y a la continuidad y acrecentamiento de nuestra cultura, y

  3. Contribuirá a la mejor convivencia humana, tanto por los elementos que aporte a fin de robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicción del interés general de la sociedad, cuanto por el cuidado que ponga en sustentar los ideales de fraternidad e igualdad de derechos de todos los hombres, evitando los privilegios de razas, de religión, de grupos, de sexos o de individuos;

  1. Toda la educación que el Estado imparta será gratuita ..."

     Creo que aquí hay poco que agregar, para mí estos principios siguen siendo válidos, los esfuerzos habría que encaminarlos a que trabajemos para que esos principios vayan más allá del discurso y se vivan.

 

Bases para la transformación de las políticas en educación pública

Yo creo que todo debe empezar por la integración y articulación de todas las políticas que tengan como eje la educación y que conduzcan a una auténtica gestión democrática, que se dé a todos niveles, desde el salón de clases hasta la política educativa nacional, pasando por la organización y administración de cada escuela, cada zona, cada sector y cada estado.

     Otro punto de primera importancia es la planeación a largo plazo, ¿20, 30 años? Con una visión de Estado a la que se supediten las administraciones sexenales.

     Mejorar el sistema educativo, hay que reiterarlo lo necesario, no es sólo cuestión de más escuelas y más tiempo adentro de ellas, sino de que los momentos y procesos formativos que se vivan sean más significativos y trascendentes.

     Las políticas curriculares deben tomar en cuenta lo común y lo diverso de nuestra población, estar abiertas a la incorporación de avances científicos y con flexibilidad para adecuarse a las diversas condiciones de estudio y proyectos educativos.

     Nuevas políticas implican necesariamente nuevas relaciones educativas, en todos los ámbitos y en todos los niveles, desde el sistema con la sociedad, hasta de los alumnos con los maestros.

     En el contexto de las tendencias homogéneas con la globalización económica, tecnológica y cultural, sumarse o marginarse no son las únicas opciones. Mucho se ha dicho en el sentido de que la globalización es un hecho y que ya no se trata de aceptarla o no, porque ya está aquí y es ineludible. Si bien esto puede ser cierto, también lo es que tenemos la opción de decidir como entrarle, con la construcción de caminos propios que respondan a las condiciones y expectativas propias y, desde ahí, insertarnos en una globalidad alternativa.

 

Los agentes educativos

Eso sí, no debemos perder de vista, como decía al principio, que la educación es mucho más que las escuelas y que desde ésta debemos tomar en cuenta el contexto donde otras instancias como la familia, las iglesias, los medios de comunicación y en general la cotidianidad de la vida comunitaria, van conformado muchos de nuestros aprendizajes y formas de ser, y esto es especialmente importante en una sociedad como la nuestra, donde una gran parte de la población no termina los niveles escolares básicos.

 

Las estrategias

Yo veo las estrategias al menos desde cinco perspectivas:

  1. La alianza con la población, en especial con quienes hasta ahora han sido excluidos; con los trabajadores de la educación que crean y se comprometan con un nuevo proyecto educativo incluyente, participativo, democrático y significativo, y; con organismos e instituciones que coincidan con esta visión.

  2. Aprovechar de mejor manera los recursos existentes, por medio de alianzas y redes de colaboración interinstitucionales.

  3. Combinar y articular en las políticas educativas la cobertura con la equidad, la calidad y pertinencia. Ni sacrificar la calidad por las exigencias de la cobertura, ni la cobertura por la calidad.

  4. Reorganizar a las instituciones educativas para que posean capacidades de innovación y tomar decisiones a tiempo y bien, como lo exijan las circunstancias cambiantes de la sociedad.

  5. Modificar de forma radical las estrategias vigentes, que, si bien han contribuido a aumentar en términos absolutos la cobertura educativa, no han logrado mejorar la calidad de los servicios dedicados a la población que requiere una atención especial por las condiciones de exclusión en que vive, como son los indígenas, los niños migrantes, los discapacitados y quienes viven en pequeños y aislados grupos de población.

     Una nueva estrategia debiera dedicar a estos mexicanos más recursos financieros, espacios adecuados de aprendizaje, buenos materiales educativos y los mejores maestros. Sí, es difícil, pero hay que hacerlo.

 

En la organización y gestión institucional

A final de cuentas, en donde debe palparse y vivirse la democracia educativa es en cada comunidad local y en cada persona. Para ello deben buscarse formas de organización y gestión en la que se conjuguen la autonomía y la autogestión, con la participación de la comunidad en la conducción del proceso educativo. Dejar de ver la administración y dirección escolar como una relación de poder y control y darle una función de más altura, en la gestión de ambientes para la calidad y excelencia educativa.

     En ese mismo sentido, es necesario revisar la organización y administración del sistema educativo en todos sus niveles, empezando por su clasificación y una articulación más adecuada.

     Aún se conservan formas y prácticas centenarias que obstaculizan la innovación. Es impostergable contar ya con nuevas formas de organización escolar que propicien nuevos procesos educativos y la capacidad de adecuarse permanentemente a las nuevas situaciones y necesidades sociales. Tal sería el caso de poder incorporar nuevas modalidades educativas que no se ajustan a las organizaciones tradicionales.

 

En la sociedad de la información y el conocimiento

En la visión de nuevos modelos educativos y en el entorno de la información y comunicación que envuelve a nuestra sociedad, habrá que pensar en nuestra formación como mujeres y hombres integrales, que puedan conciliar su identidad personal y cultural con su ser universal, lo que en términos escolares nos debe llevar a un currículum compartido y diversificado.

     Las tendencias existentes parecen plantearnos dilemas que pudieran ser falsos, en el sentido de que no tenemos que seguir por fuerza los caminos trazados si no nos llevan a donde queremos llegar, debemos buscar otros o construir nuestras propias rutas. Incluso podemos encontrar nuevas vías en las que se aprovechen las ventajas de posturas que pueden parecer contrarias, ante el aparente dilema de elegir entre: la centralización o descentralización de los programas educativos; la globalización y la necesidad de fortalecer la identidad cultural y, la masificación para lograr grandes coberturas o la atención personal a cada estudiante.

"Una estrategia apropiada en una nueva vía puede ser el trabajo en red, en las que se aprovechen las ventajas de las grandes escalas, al mismo tiempo que se respeta y se aprovecha la riqueza de la diversidad cultural y las diferencias sociales y personales. Entre lo global y lo lugareño rescatar del primero la visión global, la riqueza de la diversidad, las bondades del trabajo conjunto y la colaboración internacional, y del segundo, la identidad que le da raíz y sentido a la vida, la solidaridad con lo propio, la particularidad del contexto y el suelo que nos sostiene. Sólo se puede tener valor y capacidad para la vinculación con los demás cuando estamos seguros de lo nuestro". (Moreno, 2004).

 

Metodologías para aprender y enseñar

No es el propósito de este artículo tratar de los aspectos metodológicos para aprender y enseñar en los espacios escolares, sin duda es el punto medular y merece ser mejor tratado y dedicarle espacios y momentos especiales, por lo pronto yo diría que:

  1. Aprender es una condición inherente al ser humano, y el aprendizaje significativo un acto placentero; otra cosa es que a los estudiantes no les guste aprender lo que se enseña en las escuelas, por lo aburrido de los procedimientos didácticos o lo poco significativo de lo que se pretende enseñar, lo que nos debe llevar también a un replanteamiento de las prácticas educativas.

  2. La educación es un proceso interactivo con lo que se aprende, con quienes aprenden, con quienes nos ayudan a aprender y con el entorno. Aquí, perdón por repetir algo tan obvio y tan reiterado, pero, necesitamos una escuela más ligada con la vida.

  3. La educación es un proceso complejo que no puede ser explicado a la luz de una sola ciencia y menos por una corriente al interior de una de ellas, los educadores debemos comprender y actuar en consecuencia, las soluciones requieren de propuestas interprofesionales.

 

Las personas

El elemento esencial: las personas; toda propuesta educativa, todo diseño curricular, cualquier plan y programa de estudios, cuando tiene que vivirse, cuando alguien empieza a operarlo, lo planeado puede fortalecerse, ser desechado, cambiado, pervertido, todo puede pasar, basta con que veamos lo que ha sucedido con los más cien años de reformas educativas o lo que sucede con los programas que llegan a nuestras escuelas.

  1. Los que aprenden, cuyos modos de ser, expectativas, intereses y deseos de aprender construyen un grupo cuyas condiciones y características pueden conformar una comunidad de aprendizaje.

  2. Los que enseñan, que tienen que propiciar los ambientes de aprendizaje, generalmente en condiciones educativas y laborales desfavorables.

  3. Los que administran, como responsables de facilitar las condiciones institucionales para los procesos educativos.

  4. Los que apoyan, procurando cotidianamente que los espacios y acciones escolares cotidianas sucedan de la mejor manera posible.

  5. Los políticos, cuyos criterios y decisiones, orientan y concretan los procesos educativos.

  6. Las madres y los padres, cuyas expectativas influyen y sus esfuerzos sostienen a las instituciones educativas.

     Sí, la cuestión es que las expectativas de todos deben coincidir para que los esfuerzos y los recursos rindan más y obtengamos mejores resultados, además, todos deben tener la formación y la capacidad que su función exige. Así como se exige la formación profesional adecuada a profesores y administradores, se debe exigir a directivos y políticos. Si la decisión y actuación de cada profesora o profesor beneficia o perjudica a su grupo de alumnos, imaginemos a cuantos beneficia o perjudica la decisión de un político mal o bien preparado. Sí, las nuevas propuestas deben contar con las personas que crean en ellas, y tengan el valor y la capacidad para sacarlas adelante.

 

Financiamiento

No sólo se trata de dedicar más recursos a la educación, sobra información sobre como los países que decidieron esto en el último tercio del siglo pasado ahora están viendo los resultados, y para eso, no se trata sólo de mencionar los casos clásicos del Suroeste asiático, sino de aplicarlo estratégicamente y con políticas más justas y equitativas.

 

En conclusión

Cuando me invitaron a presentar este trabajo, me alegró la oportunidad de poder manifestar mis inquietudes con respecto a lo que yo esperaría del sistema educativo mexicano, luego me percaté de que no era fácil decirlo todo, de mi incapacidad para poder plantear una solución completa y recordé que nadie tiene una solución única y que hay que desconfiar de las soluciones simplistas, tan de moda ahora con las campañas electorales: la educación es un proceso muy complejo que requiere de soluciones igualmente complejas y de la participación de todos.

     Ante este desafío, habría que preguntarnos: ¿qué pueden hacer nuestras instituciones educativas ante las tensiones que enfrentan a la humanidad; ante las injustas desigualdades que se agudizan; las brechas que se amplían peligrosamente entre personas, grupos sociales y naciones; el deterioro de la naturaleza; la explotación y exclusiones de tanta gente y más problemas que hacen palidecer a la educación y sus posibilidades? Yo digo que, por principio, no perder la esperanza y que, con una gran actitud y capacidad crítica para conocer el origen y causa de nuestra situación; con todo el valor que se necesite para aceptarlo; con la imaginación y creatividad que nos posibilite crear escenarios esperanzadores; la capacidad para construirlos y la voluntad política para enfrentar y superar problemas, luchar para que la educación sea accesible a todos y que lo aprendido nos ayude vivir mejor.

 

Fuentes de información

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