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Cítese este artículo como: Villaseñor García, Martha Leticia. "Cuatro Nocturnos de Villaurrutia: un análisis", artículo publicado en: La Tarea, revista de educación y cultura de la Sección 47 del SNTE/Jalisco (núm. 19, diciembre de 2006).


Cuatro Nocturnos de Villaurrutia: un análisis

Marta Leticia Villaseñor García*
* Profesora del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM). Correo de la autora: villasenorgarcia@isidm.com

Los nocturnos elegidos, Nocturno de la estatua, Nocturno que nada se oye, Otro nocturno, Nocturno eterno, son poemas líricos en los que predomina el empleo del verso libre: hay desigualdad en la medida de los versos e irregularidades en las combinaciones estróficas de los poemas. Contienen las conquistas del surrealismo europeo que conoció Xavier Villaurrutia y de donde tomó el tema del sueño; la plasticidad del lenguaje, abundante en sinestesias y la afición por los juegos de palabras que convirtió en un recurso muy personal.
     En los cuatro nocturnos de su poesía surrealista se entremezclan objetos, conceptos y sentimientos que la razón mantiene separados, aparecen asociaciones libres e inesperadas de palabras, metáforas insólitas, imágenes oníricas. Es un lenguaje de imágenes que no se dirige a nuestra razón, sino que quiere despertar en nosotros sentimientos y reacciones inconscientes.
     Es intenso el empleo de una retórica donde los elementos poéticos, los personajes absolutos, como la muerte, la soledad, el sueño, el amor, proporcionan a la vez la temática y el contexto. Poesía construida en función del tacto y la vista. El juego, la emoción sometida a la técnica y la emoción que vence a la técnica. Poesía de la pluralidad de los sentidos, de la soledad, de la noche. Su poesía aspira a la perfección y es admirable por su rigor, originalidad e íntima soledad. Prevalece en estos nocturnos el sueño, el amor, la noche, la angustia de la muerte, la soledad.
     Es obvia la total soledad del hombre, la soledad como la posibilidad más cierta de comunicación, escepticismo ante el fracaso del ser humano por comunicarse con el exterior, estados de ánimo que apuntan a la fijación de una ontología, una sociología y una perspectiva de la noción del mundo como contexto que rodea al poeta. En la soledad, el ser humano experimenta la pérdida de sentido y de comunión vital para tampoco contemplar otro mundo aparte del de su propia consciencia.
     La desconfianza en una existencia personal auténtica se combina con la duda ante la posibilidad de conocer una realidad que existe más allá de la conciencia, y lo que transmite es la angustia metafísica de la existencia llegando al solipsismo.
     La noche da el nombre a los Nocturnos, las sombras de la noche son las formas esenciales que le proporciona revelaciones y el poder del sueño para producir percepciones inalcanzables por otros medios.
     El Nocturno de la estatua (1928) es la trama de un sueño:
          Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera...
     
Aparecen objetos y materiales: estatuas, espejos, esquinas, calles, sombras, humo.
     Enuncia la plasticidad, la vuelve poema, que recuerda a un pintor más que a un poeta:
          Hallar tras del espejo la estatua asesinada,
          sacarla de la sangre de su sombra,
          vestirla en un cerrar de ojos, ...
     El tema es un recuerdo estático, obsesivo, lleno de angustia, de soledad, de noche, de silencio y de sueños.
     • Tiene concatenación:
          Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
          querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
          querer asir el eco y encontrar sólo el muro, ...
     • Sinestesia:
          
asir el eco/tocar el grito
     • Reduplicación:
          
cien cien veces.
     En el Nocturno que nada se oye (1929), comunica la experiencia de la pérdida del conocimiento en un proceso en el que dormirse semeja a la muerte. Presenta una visión en la que se enfrentan y coexisten diferentes realidades y distintos tiempos.
     Tiene equilibro plástico y temático, posee virtudes audiovisuales que permiten ver y oír, llega lo mismo al oído con acentuada musicalidad y a los ojos por el contenido cromático de los vocablos que emplea, o al gusto, olfato y al tacto cargado de comparaciones y metáforas, cargado de significado subjetivo; expresión de sentimientos íntimos, insatisfacción ante la vida. Manifiesta emociones de manera auténtica.
     Su temática es el amor, la noche, el sueño, la muerte, la angustia y la búsqueda de la soledad acompañada del recuerdo.
     Poesía en verso libre, maneja con maestría la cesura para llevar el ritmo, tiende a la exageración y profusión de adornos, la construcción sintáctica es difícil.
     • Utiliza el juego de palabras:
          y mi voz que madura
          y mi voz quemadura
          y mi bosque madura
          y mi voz quema dura
     • Tiene anáfora:
          dentro del agua que no moja
          dentro del aire de vidrio
          dentro del fuego...
     
• Juegos acentos, de y paradojas:de acentos y paradojas:
          ¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
          y mi voz ya no es mía
          el latido de un mar en el que no sé nada
          en el que no se nada
     • Monorrimias:
          que madura
          quemadura
          madura
          quema dura
     • Metáfora:
          soledad sin paredes
          silencio desierto
          dentro del aire de hielo
     En Otro nocturno (1930), el amor se da como imposibilidad, como la búsqueda de algo que conforme se va alcanzando se desvanece. Al amor clandestino, que en la cotidianidad se vuelve imposibilidad o amargura. Se da la relación de pareja que al parecer no es natural cuando la llama cómplice: la imposibilidad de la realización amorosa.
     El aislamiento en un mundo privado, poblado por los fantasmas del erotismo, del sueño y de la muerte, la soledad física, amorosa, interior. La plasticidad con que ilumina el sombrío trasfondo, inteligencia y sensibilidad en comunión, lo psíquico contiene lo conceptual, lo afectivo, lo volitivo, lo sensorial, lo imaginativo, lo intuitivo. El soñado, sin represiones, trabas, obstáculos; el soñador es yeso, pulso perdido, manos de hielo.
     En el sueño es posible el amor clandestino, múltiple y libre.
     • Contraposición:
          soledad / compañía
          silencio / ruido
          sueño / vigilia
          fuego / hielo
     • Antítesis:
          y comparo la fiebre de tus manos
          con mis manos de hielo
     • Alusión:
          
ya sé cuál es el sexo de tu boca
     • Polipote:
          
junto a tu cuerpo más muerto que muerto
     En Nocturno eterno (1931), el yo contempla a un amante rendido de sueño. El sueño es igual a la interioridad, a la subjetividad. Las percepciones que sostienen la ilusión de la realidad son reflejos de la propia conciencia. Las emociones que acompañan la soledad y la duda son el miedo y la angustia.
     Su mundo circundante es un espejo de soledad que confirma un aislamiento absoluto. Esta soledad es una falta de contacto con el mundo exterior al yo, derivando sentimientos de angustia, tedio y sinsentidos.
     En la estructura de los cuatro nocturnos propuestos se observa que Villaurrutia es de los grandes técnicos de la literatura mexicana, es altamente perfeccionista, tratando de abarcar todas las figuras literarias de elegancia, de pensamiento, de construcción, que le quita en algunos momentos frescura a la obra; la estructura es rígida, fija, seca, aunque no deja de ser exquisita.
     En su temática, el sueño, la soledad, la nostalgia por el amor imposible, llena los nocturnos; se repite en todos ellos, hace un círculo del tema dándoles pocas variantes. La angustia por la muerte permanece subyacente en los recuerdos y le da promedio a la obra.
     En la caracterización representa a sus personajes como algo fijo, inerte, son los espejos, los muros y las estatuas, se ve el temor de que al darles movimiento se le pierdan. Sus personajes son estáticos.
     La simbología está llena de la inseguridad de saber si fueron suyos los personajes, y su amor hace que el autor escoja los recuerdos petrificados por sobre un análisis de los sentimientos, prefiriendo guardarlos como algo cierto, admitido, que profundizar porque puede concluir que la realidad fue sólo su invento.
     En tropología hace un verdadero alarde en el manejo de las figuras, demostrando su profundo conocimiento del idioma y sus recursos, cayendo, a veces, en la exageración y la profusión.
     En cuanto a la morfosintaxis, la lexicología y la fonología, su tecnicismo lo hace manejar con maestría estos tres aspectos tan necesarios en toda obra escrita, por lo que el análisis resulta extenso y detallado.
     En la métrica hace una combinación de todos los recursos que al poeta le presenta su manejo, dándoles una apariencia de anarquismo literario, cuyo análisis nos lleva a la conclusión de que hay un desorden perfectamente estudiado y ordenado.
     Xavier Villaurrutia (1903-1950), poeta y dramaturgo mexicano, formó parte de Los Contemporáneos, cuyas características son: el interés que despertaron por todas las literaturas, las responsabilidades del escritor y la necesidad de extremar el rigor de su formación intelectual. La obra individual y colectiva que dejaron hacen de éste grupo el más importantes del siglo XX, que tuvo como misión poner a México en el circuito mundial, por el sentido crítico y universal de su cultura.

Bibliografía
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