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Cítese este artículo como: Basurto Agüeros, Lucero Atzín. "Educación superior, ocupación y preocupación de todos", artículo publicado en: La Tarea, revista de educación y cultura de la Sección 47 del SNTE/Jalisco (núm. 19, diciembre de 2006).

Educación superior, ocupación y preocupación de todos

Lucero Atzín Basurto*

* Estudiante de 6º semestre de la carrera de Pedagogía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta investigación se presentó como trabajo escolar para la asignatura de "Estadística Aplicada a la Educación". Correo-e de la autora: a_poignet@hotmail.com

 

¿Por qué no hay cobertura en el nivel medio superior?

Pareciera que no hay una sola razón que dé respuesta a este gran problema. Lo que sí se observa es que la demanda aumenta de manera significativa año con año. Iniciemos esta reflexión imaginando el caso de un joven que aspira a ingresar a una licenciatura, ¿cuál es la primera universidad en la que piensa? Muy probablemente será la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), luego seguirán otras como la Autónoma Metropolitana (UAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), etcétera. Pero, volvamos a la pregunta inicial: ¿por qué no existe la cobertura?

     En México, de acuerdo con el censo poblacional del año 2000 del INEGI, existen 9 millones 55 mil 559 personas en el rango que va de los 19 a los 23 años de edad; lo que hace suponer que deberían estar estudiando una carrera profesional de nivel superior. Sin embargo, la realidad nos indica que únicamente 2 millones 156 mil 470 están inscritos en una institución educativa, lo que representa sólo el 23% de cobertura; en contraste con la educación básica, donde se alcanza el 89%.

     Esto se puede ejemplificar con la popularmente llamada "ley del embudo", que nos dice que conforme aumenta el grado de escolaridad la cobertura alcanzada disminuye; o al revés, a menor grado educativo la cobertura es mayor. Esta "ley" la podemos ver expresada gráficamente en la pirámide que se muestra mas abajo.

Gráfica que muestra la cobertura educativa de la UNAM en el ciclo 2000-2001     En ella, "S" representa el nivel educativo Superior, comprendiendo las licenciaturas; "MS", es el nivel Medio Superior, comprendido por los bachilleratos, y "B", se muestra como el nivel Básico, comprendido por preescolar, primaria y secundaria.

     Es sabido que existen en México muchas instituciones públicas que imparten educación superior; se sabe también que varias de ellas no tienen prestigio ni brindan una educación de calidad que garantice a los egresados una formación en competencias que propicien un ejercicio profesional exitoso. Existen, así mismo, escuelas privadas cuyas colegiaturas son verdaderamente elevadas y que, en muchas ocasiones, los conocimientos que imparten son obsoletos y su "calidad" no se corresponden con las tarifas que cobran ("patito"). Es claro que esto no sucede en todas las instituciones privadas; pero lo que sí es de lamentar es que la economía de la mayoría de la población no permite cursar y concluir este nivel educativo por esa vía.

     De manera puntual se cumple en nuestro país esta ley, principalmente porque la población se enfrenta a situaciones diversas, tales como: a). Alta demanda y estrecha cobertura en escuelas de nivel superior (la cantidad de alumnos que aspiran a ingresar a las instituciones públicas de educación superior rebasa con mucho los espacios disponibles, lo que no permite el ingreso de todos los aspirantes; hay que decir también que las universidades que gozan de prestigio y ofrecen una mayor calidad formativa, tienen una matrícula estrecha); b). La calidad en la educación; c). El reconocimiento institucional; d). La economía del país, por mencionar algunas.

 

La Universidad Nacional Autónoma de México, un ejemplo

Tomemos ahora a la UNAM como caso ejemplificador de esta reflexión, institución que goza de reconocimiento nacional e internacional por sus altos índices de desempeño que se refleja en la calidad educativa que alcanza en todas sus áreas; que cuenta con amplias y confortables instalaciones; que incorpora las más modernas tecnologías y que, además de lo anterior, brinda accesibilidad económica para la población que logra ingresar a la institución (los costos de matrícula son realmente muy bajos).

     No resulta raro, por lo anterior, que la demanda sea ascendente con relación a cada nuevo ciclo escolar, rebasando con mucho el número de alumnos que la institución puede atender.

     La anterior afirmación se sustenta en los datos que hemos incorporado a nuestro trabajo estadístico. Observemos como se ha comportado la demanda de nuevos espacios educativos en la UNAM en las tres últimas generaciones, podemos ver con claridad lo siguiente:

  • En el ciclo escolar 2000-2001, la educación superior tuvo una demanda de 2 millones 156 mil 470 aspirantes, de los cuales sólo 30 mil 70 lograron inscribirse en alguna institución de la UNAM. Lo que corresponde al 1.39% de la población atendida, por lo que el resto (98.61%) está siendo atendida en alguna otra institución de nivel superior.

  • En el ciclo escolar 2001-2002, la demanda fue de 1 millón 931 mil 631 aspirantes, de los cuales 31 mil 784 están inscritos en alguna institución de la UNAM. Lo que corresponde al 1.64% de la población atendida, por lo que el resto (98.35%) está siendo absorbida por alguna otra institución de nivel superior.

  • En el ciclo escolar 2003-2004 la demanda fue de 2 millones 23 mil 604 aspirantes, de los cuales 30 mil 579 están inscritos en alguna institución de la UNAM. Lo que corresponde al 1.51% de la población atendida, por lo que el resto (98.48%) está siendo atendida en alguna otra institución de nivel superior.

     Los datos anteriores se pueden observar graficados para una comprensión más clara. Nótese, en dicha gráfica, como la considerada "máxima casa de estudios", la UNAM, atiende a un porcentaje casi imperceptible, por lo que resulta interesante la comparación de cómo está repartido el resto de la población estudiantil de nivel superior en las múltiples instituciones existentes, es cuestión de contrastes.

     Esto sucede, debido a que las opciones para ingresar a la institución se reducen a:

  • Pase reglamentado. (Esto favorece a los alumnos que cursaron el nivel medio en una preparatoria, vocacional o CCH de la UNAM).

  • Examen de admisión. (Para alumnos que provienen de una institución externa a la UNAM, de nivel medio superior).

Cobertura de la UNAM, comparativo de tres ciclos     De estas opciones para ingresar al nivel superior, es claro que se da preferencia a los alumnos que ya pertenecen a la UNAM. Podemos afirmar, por ello, que las políticas educativas de dicha institución, referidas al "pase directo", no son equitativas con los estudiantes de otra procedencia, pues, muchos alumnos que ya cursaron la educación media superior en la UNAM, tienen un historial de rezagos; en tanto que los de otro origen, aunque tengan una trayectoria escolar impecable, tendrán que validar con la aprobación del examen de admisión su derecho a tener un espacio.

     Resulta paradójico que, a pesar de que año con año la demanda es siempre creciente y de que la UNAM cuanta con instalaciones amplias y suficientes, no exista la posibilidad de que pueda ampliar la cobertura demandada en el nivel de licenciatura por la falta de presupuesto para contratar nuevos profesores y habilitar nuevas instalaciones.

Torre de Rectoría de la UNAM, edificio emblemático     Aunado a estos fenómenos que ya hemos señalado, se presenta el caso de la deserción y abandono que se presenta en muchos de los jóvenes que habiendo realizado el examen y que no fueron admitidos, ahora tienen que enfrentar sentimientos como la desilusión, lo que da pie a que muchos de los aspirantes no continúen con sus estudios.

     Es de destacar otro factor, la precariedad e inestabilidad económicas que vive el país (desempleo, bajos ingresos, empleos informales, etc.), que no permite que todos los alumnos que ya fueron aceptados por la Universidad concluyan sus estudios de licenciatura, ello a pesar de los esfuerzos que realizan los alumnos y sus padres.

     Con base en todo lo anterior, podemos concluir que la frágil economía del país afecta de manera significativa todo el entorno educativo. La gran demanda de espacios educativos, la escasa oferta laboral, frente a la necesidad de obtener un sueldo que permita un nivel de vida aceptable, obliga a muchos estudiantes a detener o abandonar sus estudios para ingresar al campo laboral.

 

Referencias

INSTITUTO Nacional de Estadística, Geografía e Informática. "Censo Nacional de Población y Vivienda 2000", en: www.inegi.gob.mx

SECRETARÍA de Educación Pública. "Programa Nacional de Educación", en: www.sep.gob.mx/

SECRETARÍA de Educación Pública. "Estadísticas generales de la SEP", en: www.sep.gob.mx/

UNIVERSIDAD Nacional Autónoma de México. Datos obtenidos de la página: www.planeacion.unam.mx/

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