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Cítese este artículo como: Cecilia Rincón, Daniel Hernández y Mabel Farfán. "Los imaginarios de infancia en la formación de maestros", artículo publicado en: La Tarea, revista de educación y cultura de la Sección 47 del SNTE/Jalisco (núm. 19, diciembre de 2006).


Los imaginarios de infancia en la formación de maestros

Cecilia Rincón, Daniel Hernández y Mabel Farfán*

* Integrantes del "Grupo Infancias", Universidad Distrital "Francisco José de Caldas" de Bogotá, Colombia.

En los últimos años los estudios sobre la niñez desde una perspectiva histórica cotidiana han cobrado un relieve inusitado y están aportando importantes reflexiones para la construcción de currículos para la formación de maestros y educadoras. De ahí la importancia de incluir en este número de la tarea esta propuesta de maestros colombianos.

Desde el año 2000, en el marco de la Acreditación Previa en Colombia, se realiza una reforma educativa a las Facultades de Educación y como resultado de las modificaciones a los programas existentes, surge la Licenciatura en Pedagogía Infantil. En este contexto nace la línea de investigación en Infancia, Cultura y Comunicación, la cual define un campo de trabajo que permite recoger distintas investigaciones que establecen nuevas relaciones entre la infancia, los niños y la pedagogía.

     La presente ponencia fue presentada al Congreso Nacional sobre Educación Preescolar para poner en conocimiento y consideración de esta comunidad el proyecto de investigación: "La formación de maestros y su incidencia en la transformación de las mentalidades acerca de la infancia", actualmente en curso y elaborado por el Grupo Infancias.

 

1. ¿De qué trata la investigación?

Busca develar cómo los imaginarios, las representaciones sociales y las mentalidades sobre la infancia, los niños y las niñas, de los estudiantes de la Licenciatura en Pedagogía Infantil condicionan las relaciones y las interacciones entre ellos y los niños y particularmente supone que estos imaginarios de los estudiantes al momento de su ingreso a la licenciatura son modificados por las interacciones formativas relativas al currículo a lo largo de la carrera.

     En la lucha contra el escepticismo, implicada en la investigación social y educativa, pensamos posible modificar la mentalidad que rige las relaciones actuales con la infancia, para imaginar y crear nuevas maneras de relacionarnos con los niños. En este sentido, nos parece fundamental el aporte de la práctica pedagógica, es decir, la actitud de los nuevos maestros con la infancia y su forma de apoyar los procesos de desarrollo y socialización de niños y niñas, por su valor estratégico para un cambio de mentalidad.

     Para ello, es indispensable desentrañar los imaginarios que se tejen en las instituciones educativas formadoras de maestros en la última década, y específicamente a partir de la Acreditación Previa de Facultades de Educación y de las Escuelas Normales Superiores sobre los niños, las niñas y el concepto de infancia, reflejados en las actividades académicas propuestas en el currículo y la práctica docente, escenario desde el cual el futuro maestro suele afrontar por primera vez las relaciones con los niños en el contexto escolar, y recabar nueva información sobre cómo este imaginario, que llamamos curricular, afecta los imaginarios de los estudiantes de la licenciatura.

     Esta investigación intenta responder preguntas como:

  • ¿Cuál es el imaginario de infancia, niño y niña que lleva a unos jóvenes a escoger programas de formación orientados a la educación para la infancia?

  • ¿Cómo cambian las representaciones sociales y los imaginarios de infancia, niño y niña, de los estudiantes de la Licenciatura en Pedagogía Infantil a lo largo de su proceso de formación?

  • ¿Cómo incide una formación académica determinada en la modificación del imaginario de infancia, niño y niña, de los estudiantes implicados?

  • ¿Hasta dónde los cambios de actitud de los estudiantes hacia la infancia dependen de las modificaciones de sus imaginarios?

  • ¿Qué características debe tener un currículo orientado a la modificación de los imaginarios de infancia, niño y niña?

  • ¿Cuál es la mentalidad que proyectan los futuros maestros frente a las nuevas situaciones que la tecnología y el mundo de hoy proporcionan a la niñez?

     Si se logra desentrañar los imaginarios, el papel que juegan en la formación de actitudes y su modificabilidad mediante ciertas estructuras curriculares se dará un paso fundamental en el conocimiento para incidir en la definición de políticas de formación de maestros para la infancia en el país, y metodológicamente más allá de nuestras fronteras.

     Desde estos presupuestos el estudio se diseña para explorar los imaginarios y las representaciones de la infancia que tienen los futuros maestros, elaborar un balance de estas representaciones sociales en estudiantes de diferentes grupos a lo largo de la carrera y dar cuenta de la incidencia de un currículo interdisciplinario que propone nuevos imaginarios, que aporta elementos para interpretar las diversas realidades de los niños de hoy y sus vivencias, así como las prácticas pedagógicas y la calidad de los maestros; todo ello en la perspectiva de un necesario cambio de mentalidad sobre los niños y las niñas en nuestro ámbito cultural.

 

2. ¿En qué contexto se ubica la investigación?

Para el desarrollo de la investigación fue necesario aclarar las relaciones existentes entre la historia de las mentalidades y la historia de la cultura, en tanto el proyecto se inscribe en un discurso pedagógico amplio, que reconoce las mediaciones, las relaciones, las prácticas y las significaciones no sólo de las comunidades educativas, sino del contexto cultural como sus propios medios y espacio de circulación.

     Un estudio de la transformación de la mentalidad acerca de la infancia y la pedagogía como portadora de los imaginarios de niño y niña en una sociedad determinada, debe enmarcarse dentro de una historia más compleja y más amplia como es la historia de la cultura, entendida como "una historia de las representaciones y de las prácticas", es decir, una historia que no se queda sólo en la indagación de los imaginarios y las significaciones, sino que asume al sujeto en el cual se conjugan los pensamientos y las acciones (Chartier, 2002).

     Si bien, la historia de las mentalidades, nos permite indagar por las maneras de pensar de la gente, de representarse el mundo y aporta datos sobre el pasado, sobre la construcción y la resignificación de las ideas, sobre las continuidades y discontinuidades de las prácticas y discursos sociales, también esta historia resulta ser una perspectiva insuficiente para nuestro trabajo, puesto que indagar por los imaginarios de infancia de los estudiantes y su transformación, requiere establecer las relaciones entre los diferentes discursos y las prácticas, donde anidan las dimensiones de lo real y lo imaginario.

     Formular una historia colectiva desde las historias individuales debe permitir historiar el inconsciente transindividual, implicado en las relaciones de cada sujeto con sus otros. Según Berenzon, (1999: 19) este presupuesto teórico supera la "noción de inconsciente colectivo y por tanto indiferenciado" de la historia de las mentalidades y permite dar cuenta de las historias personales y las interacciones entre los sujetos.

     Chartier, por su parte, considera que la historia de las mentalidades se basa en un cierto número de concepciones más o menos comunes a los que las ponen en práctica. La mentalidad de un individuo es aquello que tiene en común con otros hombres de su época, pero la historia de las mentalidades obvia a los sujetos y a las relaciones que establecen entre sí y propone la construcción de un inconsciente colectivo que integra indiscriminadamente a los sujetos individuales.

     A partir de las limitaciones señaladas a la historia de las mentalidades; la historia de la cultura, como la concibe Berenzon (1999: 20) "es la descripción de los sistemas de signos y prácticas significantes", es decir, que "se nutre de textos presentes en una determinada sincronía social", en donde la fuente o unidad de análisis es el conjunto constituido por los discursos, las narraciones y sus relaciones con las prácticas.

     Desde esta perspectiva la historia de la cultura realiza una interrelación entre discursos escritos y orales, representaciones e imaginarios, significaciones y prácticas cotidianas, para con ello escribir una historia colectiva que, no obstante, signifique al sujeto en su contexto. Significación esta que es pertinente para nuestro estudio, en cuanto permite establecer la articulación entre ideas pedagógicas y conceptos relativos a la infancia, el niño y la niña, a través de propuestas curriculares de un programa de formación de maestros con las subjetividades y los imaginarios tomando el discurso como horizonte de sentido.

 

La historicidad de la infancia en el discurso pedagógico

Para comprender y desentrañar los significados que la pedagogía ha elaborado sobre el niño y la niña como sujetos de la educación, se retoma el concepto de discurso entendido en sentido amplio, como un horizonte teórico que nos permite comprender que toda expresión social de la infancia o sobre la infancia pueda ser entendida como configuraciones significativas. Esta noción del discurso nos permite entonces indagar por toda la producción discursiva manifestada en documentos tales como: libros, periódicos, eventos, políticas, escritos y narrativas, relativos a la educación de la infancia y desde los cuales se han ido configurando los imaginarios infantiles en la pedagogía y en la educación.

     Los discursos pedagógicos sobre la infancia reflejan un imaginario de niño y niña que históricamente se ha ido tejiendo según las concepciones de hombre y de mundo de cada época. Para esta investigación, el discurso es la clave para desentrañar las formas de cómo en la trama discursiva (corpus) se va tejiendo un imaginario de niñez, niño y niña, como sujetos de la pedagogía y de la educación. Así las cosas, para el discurso pedagógico la infancia es una categoría que sitúa reiteradamente al niño en el centro del proceso educativo y de la práctica pedagógica.

     Para los interesados tanto en la educación infantil como en la conformación de una pedagogía infantil en la formación de maestros para la infancia, resulta imprescindible retomar a los pedagogos que han tenido el privilegio de educar la infancia y al inspirador y provocador Rousseau, precursor de la psicología infantil; a Federico Fröebel, creador de un espacio o ambiente especial de aprendizaje: el Kindergarden o jardín de niños; a J. E. Pestalozzi, quien descubre la incidencia educativa de la madre en el niño propuesta; a Decroly y Dewey, que vieron en los centros de interés y las prácticas activas, claves de la educación desde las tiernas edades, y a M. Montessori y C. Freinet, quienes valoraron la autoeducación, el partir de los sentidos y el atender a la naturaleza del niño en su propia educación.

     Los discursos pedagógicos emergen en la historia cultural, pertenecen a una época y movilizan diferentes tendencias de las prácticas pedagógicas. La pedagogía siempre ha estado en relación con diversos saberes y se ha nutrido especialmente de disciplinas como la filosofía, la sociología y la psicología, no obstante, el discurso pedagógico posee su propia unidad de significación, un cuerpo teórico y una epistemología propia. En este sentido, la pedagogía, como la disciplina que se ocupa del estudio y la reflexión de las prácticas y de los hechos educativos, es la teoría sobre la Educación.

 

El imaginario de infancia, niño y niña y la formación de maestros

Todo imaginario social posee una dimensión individual base de su modo de existencia transindividual o transubjetiva. Un imaginario puede ser representado en forma sensible, en un ícono, emblema o símbolo, por darle unidad con fuerza de cohesión grupal o de organización social en la medida en que dicha representación sea trascendida como sentido. Pero aún así está sometido, por su naturaleza subjetiva o ligada a los sujetos, a la diversidad propia de la experiencia. O sea que el imaginario existe fraccionado en las versiones de las perspectivas y las historias individuales, como soporte de identidad y diferencia.

     El carácter transubjetivo de los imaginarios que permite investigar tanto su dimensión social como su dimensión subjetiva individual, en el flujo de su diversidad y de su incesante cambio histórico, se presenta como un enigma poderoso a la mirada pedagógica, por cuanto ésta se plantea como disciplina comprensiva cuya praxis aspira a proyectar cambios en la estructura misma de los sujetos y en sus relaciones.

     El imaginario es sensible, dentro de ciertos límites, al conocimiento. Él, que ha sido concebido como fuente creadora de forma, en el análisis de la representación, se plantea, desde la pedagogía, como objeto de comprensión y formación.

     En un primer acercamiento a esta perspectiva investigativa, nos hemos abocados a reconocer un encuentro de imaginarios, cuyas fuerzas desembocan o se realizan en la práctica pedagógica, en las actitudes de los docentes frente a los estudiantes, cuando éstos son niños y niñas. Por un lado, los imaginarios de infancia, niño y niña, que provienen de la historia personal, especialmente de la experiencia de la propia infancia y, por otro, los imaginarios que constituyen el sentido mismo de la formación docente inmersos en la estructura y en los contenidos de los respectivos programas.

     De manera muy general, podemos vislumbrar imaginarios de formación docente, que a través de los énfasis en los programas de licenciatura o de escuela normal, proyectados hacia el preescolar y la básica primaria, pueden incidir sobre los imaginarios de infancia, niño y niña, de quienes van a ser o ya son sus docentes.

     En primer lugar, aún prevalece en algunos programas de formación docente la imagen de que en general al maestro le basta con saber el conocimiento que enseña. La formación de este maestro enfatiza y gira en torno al aprendizaje de la disciplina elegida, sin incidencia sobre los imaginarios de niño y niña relativos a sus historias personales, y fortaleciendo la idea de que el maestro enseña lo que el niño debe aprender.

     Otros programas reconocen la importancia de saber cómo aprenden niños y niñas, y las psicologías del desarrollo y del aprendizaje infantil constituyen base fundamental de su formación docente. Los estudiantes de estos programas enriquecen sus imaginarios de niño y niña a través del reconocimiento de diferentes edades y formas de aprender, lo que constituye una imagen del escolar que aprende. Cuando este énfasis es muy grande aparecen ideas sobre el maestro acompañante o que los niños en ambiente adecuado aprenden "a pesar de sus maestros".

     Otros, además, consideran el conocimiento histórico de la escuela y su distinción tipológica derivada de sus relaciones de poder, como fundamento del ejercicio autónomo de la profesión. Pueden adoptar la idea del niño víctima del sistema educativo, o de escuelas libertarias en la composición de sus imaginarios.

     Y hay programas que incluyen los conocimientos y experiencias de estudiantes y profesores, no sólo previas al abordaje del conocimiento escolar, sino como base de las relaciones educativas, suscitando el intercambio entre el mundo de la vida y el mundo académico. En su formación pesan las consideraciones sobre cultura y sociedad y sobre las condiciones que hacen significativo un saber. Su énfasis puede fortalecer las funciones sociales y comunitarias de la escuela y a los niños puede llevar a verlos como medio de constitución de las comunidades.

     Otros énfasis significativos tienen que ver con las relaciones de los niños y jóvenes con el arte y con el desarrollo de sus poderes expresivos, apreciando su calidad de vida actual por encima de su formación para la sociedad del trabajo. Y, a la inversa, la desviación opuesta que niega a estos sujetos no sólo en sus posibilidades actuales de vida, sino en su vida futura, centrados en la temprana educación laboral o para el trabajo de subsistencia.

     Vale también incluir la perspectiva de los que, basados en los poderes crecientes de los medios electrónicos de información y comunicación, que están abiertos a los poderes de manejo e involucramiento por parte de niños, niñas y jóvenes, vislumbran una transformación radical de la escuela hacia formas de cooperación en el uso de las tecnologías o simplemente desestiman su importancia sin ocultar la expectativa sobre su próxima desaparición, frente a estas nuevas formas de aprendizaje.

     Este rápido panorama nos advierte que el mundo de la educación y la pedagogía ha incrementado enormemente su complejidad, puesto que de las mixturas de estas perspectivas y de otras más, pues es muy raro encontrarlas por separado, surgen nuevas perspectivas con nuevos imaginarios de docente, estudiante, niño, niña, infancia, conocimiento, escuela... con distintos efectos sobre los imaginarios derivados de la vida de los estudiantes de normales y licenciaturas.

     La estructura, la filosofía y los propósitos formativos, junto con las formas de trabajo académicas y los programas de la licenciatura en Pedagogía Infantil de la Universidad Distrital y los de la Escuela Normal Superior Distrital, cuyos egresados han entrado al quinto semestre de la licenciatura, resultan significativos en nuestra hipótesis inicial sobre la sensibilidad de los imaginarios a ser interpelados por los conocimientos y sobre todo por la actitud alerta, reflexiva y crítica en las prácticas formativas como vivencia escolar o como esfuerzo propositivo asociado con la idea de las innovaciones.

 

Historia personal, representaciones e imaginarios de infancia

Indagar acerca de la historia personal de los estudiantes del Programa de Pedagogía Infantil hace referencia a la premisa expresada en la formulación del proyecto, según la cual en la práctica pedagógica se actúa a partir de los imaginarios y representaciones, ya que hacen parte del sentido común de la cultura y grupo social a los cuales se pertenece.

     Las representaciones e imaginarios de la infancia que conforman una mentalidad, son construidos a través del lenguaje y de las interacciones en la vida cotidiana, como parte de la construcción social de la realidad que se elabora desde los procesos de socialización primaria. A través de éstos, se describen, simbolizan y categorizan los objetos del mundo social, atribuyéndoles un sentido en el cual podrá inscribirse la acción: "actuamos en el mundo según creemos que es". De allí que se experimente la realidad como un hecho externo preexistente, verdadero, que está más allá del sujeto y que posee una existencia análoga a lo que se considera el mundo natural.

     De esta manera, las representaciones de lo que es y significa ser niño o niña, las pautas de relación adultos-niños y niñas, el lugar que ocupan en el mundo, la manera como se propicia esa subjetivación y singularización de lo femenino o masculino, de lo infantil, son construidas en la vida cotidiana y se hacen visibles en los relatos de la historia personal.

     Las representaciones e imaginarios que acerca de la infancia tienen los y las estudiantes de la licenciatura, pertenecen a la mentalidad propia de ésta época y sociedad en tanto miembros de ésta última, pero también son el resultado de las reelaboraciones personales producto de la experiencia y los nuevos conocimientos adquiridos.

     Si bien es cierto que el proceso de elaboración del conocimiento es una actividad social, es necesario precisar que hay una interacción en la que el sujeto es productor y constructor activo del mismo y que esa comunicación implica tanto puntos de vista compartidos como divergentes sobre cualquier objeto social.

     Esto significa que se es sujeto en tanto se es productor de sentido y que, a la vez, toda representación de un sujeto expresa tanto la mentalidad compartida como el significado personal que da a su experiencia en el mundo social (Wagner y Elejabarrieta, 1994).

     Por ello, los procesos de formación académica en el programa de licenciatura en Pedagogía Infantil, buscan propiciar un cambio de mentalidad acerca de la infancia. Sin duda, un proceso de transformación en la cultura de largo aliento que arranca con cambios y modificaciones en los estudiantes a través de su período de formación como educadores.

     Para hacer visible ese proceso, la presente investigación parte de los relatos autobiográficos de infancia, como construcciones que dan significado al curso de la propia vida. A partir de las narrativas de los estudiantes se pretende acceder a su mundo simbólico. Según el planteamiento de Bruner (1990), las narrativas son construcciones simbólicas que nacen del intercambio del Yo con la cultura y viceversa, y que se expresan a través del lenguaje, en un discurso que es la interpretación por parte del sujeto de sus experiencias a la luz de los significados que le brinda la cultura.

     La narrativa es así un vehículo que aborda la trama de la acción y de las intencionalidades humanas; la narrativa enseña, conserva recuerdos, altera el pasado y, ante todo, es una condición en la construcción del sujeto.

     De allí que los relatos autobiográficos de la infancia sólo puedan comprenderse a la luz de los significados culturales, puesto que todas las experiencias y los actos humanos poseen un sentido evidente dentro de los "sistemas simbólicos de la cultura" (Bruner, 1990: 47).

     Por tanto la narración, es una forma de organizar la experiencia que tiene el sujeto o el Yo, y se produce a partir de representaciones e imaginarios en la memoria, lo que permite que la persona construya un sistema relacionado con cánones culturales en el discurso.

 

3. ¿Qué metodología utiliza el proyecto?

La metodología propuesta para el desarrollo de la investigación, es la etnografía con sus métodos de recolección de información para viabilizar el establecimiento de relaciones intersubjetivas a través del diálogo, la reflexión y la crítica.

     La etnografía y sus técnicas permiten indagar por los aspectos de la vida de los sujetos y sus comunidades, sus actuaciones e interacciones, sus formas de pensar y representarse el mundo a través de su historia personal, formación escolar y profesional.

     Para esta investigación se hizo necesario establecer unas categorías gruesas iniciales que orientaron tanto la elaboración de los instrumentos como su análisis. Esto teniendo en cuenta que cada uno de los grupos de estudiantes que participan en la investigación pertenecen a formas culturales diversas, y como sujetos abordan el mundo desde sus historias personales.

     Partiendo de la idea de una cultura como contexto de las interacciones y relaciones de los sujetos, los instrumentos se elaboran para desentrañar lo común, y lo distinto de las formas de pensar de los estudiantes con respecto a la infancia, a los niños y a las niñas. De igual forma busca establecer las variaciones y las transformaciones de las formas de representar y significar la infancia por parte de los estudiantes, a partir de su permanencia en el programa de licenciatura en Pedagogía Infantil. Develando con ello la incidencia del currículo en la preparación de los futuros maestros para la infancia.

 

Instrumentos de investigación

Bajo estos presupuestos se elaboraron dos instrumentos de recolección de información, con el objetivo de establecer en primera instancia una tipología de los imaginarios de infancia que poseen los estudiantes de la licenciatura en Pedagogía Infantil de los semestres I, IV, V y VI, en los grupos 01 y 02. En segunda instancia permitió establecer algunas subcategorías que mostraran la modificación de las representaciones y los imaginarios de infancia, niño y niña, que tienen los estudiantes, así como también establecer semejanzas, diferencias y relaciones con los relatos autobiográficos de la infancia.

  1. Entrevista semiestructurada: Para establecer alguna correlación entre los relatos autobiográficos de los estudiantes, con las ideas y conceptos que tienen en torno a la infancia, los niños y las niñas. Y establecer las motivaciones y las relaciones de los estudiantes con el programa de licenciatura en Pedagogía Infantil y explorar inicialmente la incidencia relativa del currículo y de su historia personal en la construcción de los imaginarios de infancia.

  2. El taller de iconografía y narrativa: Para ver la confluencia de la representación icónica y la representación simbólica. Para este trabajo se realizó un taller que ritualizó las experiencias de evocación y que creó un ambiente altamente sensible y colectivo.

     Este taller pretendía indagar por el imaginario de los estudiantes a partir de la representación icónica, enactiva y verbal. De esta manera, nos adentramos a indagar imaginarios y representaciones presentes en los estudiantes de la licenciatura en pedagogía infantil para correlacionarlos con los relatos de vida, mediante un análisis del discurso.

     La elaboración de este instrumento se hizo por medio de dos aspectos, el primero comprendía el taller iconográfico, denominado "el viaje de la infancia" en el cual se encontraba un símbolo alusivo al nombre con un diagrama representado en un avión. En éste, el estudiante debía ubicar las personas, las frases, las palabras, los objetos, las imágenes, los recuerdos, los espacios y las acciones más significativas que lo acompañaron en este viaje.

     La representación simbólica se propuso explorar las narrativas de los participantes a través de diversos escritos, que buscaban reconstruir verbalmente los momentos de la infancia por medio de los relatos autobiográficos.

 

Algunos hallazgos

La recontextualización de estos discursos pedagógicos sin duda contribuyen a encontrar los sentidos y significados otorgados a la infancia en diferentes momentos de la historia, muestran alternativas para continuar la construcción de un discurso más especializado como es el discurso de la pedagogía infantil y finalmente da luces a los investigadores sobre la presencia o ausencia del niño como sujeto de la educación en la estructura curricular de la Licenciatura en Pedagogía Infantil.

     Desde la perspectiva de la historia de la cultura, enlazada con la historia de las mentalidades y la historia de la pedagogía, este avance de investigación realizado a partir de los métodos cualitativos y en especial con la etnografía y sustentado en un análisis del discurso, busca establecer una reflexión dialógica y una interpretación intersubjetiva en torno a los imaginarios, las actitudes y acciones de los estudiantes de la licenciatura en relación con la infancia, que permita la construcción o la reconstrucción del niño como sujeto de la educación a partir de la crítica y resignificación de sus imaginarios.

     La sistematización de esta entrevista se realizó a partir de una matriz de análisis que se orientó desde las categorías:

  • Historia personal (relatos autobiográficos de la infancia).

  • Asociaciones verbales sobre la infancia, niño, niña.

  • Relaciones desde la perspectiva de adulto con la infancia.

  • Formas de significar, los niños, las niñas y la pedagogía infantil.

  • Motivaciones para elegir la profesión.

  • Incidencia del currículo en la idea de la infancia.

     Estas categorías y la lectura inicial de las entrevistas develaron unas subcategorías que permitían interpretar y establecer la relación de los relatos de historia de vida de los estudiantes, las formas de relacionarse con la infancia, las maneras de significar la infancia, el niño y la niña y la relación que se establece en torno a la pedagogía infantil y la mediación del currículo en la construcción del imaginario de infancia.

 

Análisis de la información

Las subcategorías en las cuales se agruparon las preguntas de la entrevista estructura, permitieron realizar una aproximación de análisis centrado en las relaciones de las expresiones verbales utilizadas por los estudiantes y sus historias de vida, como también las significaciones que tienen de los niños y las niñas y las formas y motivaciones que orientaron su elección por la profesión.

     La mayoría de estudiantes reflejan en estas expresiones verbales una aproximación al concepto de infancia, de niño y niña, a partir de expresiones que asocian los niños y las niñas con sentimientos. Además consideran la infancia como una etapa de desarrollo de la vida.

     En los discursos de los estudiantes se observa una connotación genérica, reflejada en expresiones de cualidades bien diferenciadas entre los niños y las niñas. Ejemplo: la niña la identifican con ternura y el niño con agresividad. De igual forma se refleja cómo los estudiantes se han relacionado con los niños y niñas a través de micro experiencias relativas a la crianza, el cuidado y la educación. Del número total de estudiantes, la gran mayoría son mujeres, madres y hermanas mayores. Un porcentaje menor de estudiantes se ha relacionado con los niños y las niñas a partir de la catequesis y actividades religiosas, y otro porcentaje menor con el cuidado.

     Esta primera aproximación a la interpretación del discurso, permitió realizar una comprensión de los significados y por tanto del lenguaje utilizado por los estudiantes en relación con los imaginarios y las representaciones acerca de la infancia. Teniendo en cuenta que el lenguaje es por excelencia intersubjetivo, da cuenta de un proceso de resignificación de las mentalidades en relación con la infancia, a partir de este análisis se hace posible elaborar una triangulación de la información y de igual forma dar paso a la elaboración de una tipología acerca de los imaginarios encontrados en los estudiantes de la licenciatura en Pedagogía Infantil.

     El imaginario de niño o niña está asociado a conceptos como seres humanos, personas, individuos con capacidades y habilidades prestas a ser desarrollas por los adultos y por la educación. La mayoría consideran a los niños y niñas en proceso de desarrollo.

     Hay una connotación particular y es que se considera al niño como parte de la especie humana, su inicio, una etapa importante para la sociedad y el futuro de la humanidad. Estas significaciones reflejan la ausencia del niño como sujeto, pues aunque le otorgan capacidades y habilidades siempre están por desarrollar y no las reconocen como potencialidades existentes en el niño.

     Otra particularidad que refleja el discurso de las significaciones de los estudiantes en cuanto a la infancia, los niños y las niñas, es que relacionan al niño como ser humano con derechos y que deben ser protegidos y cuidados, generalmente son estudiantes que son los menores dentro de su grupo familiar y han compartido con los niños y niñas en experiencias de vida ya como profesores, practicantes, y programas de alfabetización. Las categorías de ser humano, persona, menores de edad, están presentes en los estudiantes que se han relacionado con los niños y las niñas a partir de la catequesis.

     El menor porcentaje de estudiantes se aproxima al concepto del niño como sujeto social con capacidades y potencialidades para interactuar con otros e inmersos en una cultura. Pero, aunque pueden seguir desarrollándose solos, necesitan de la mediación o compañía de un adulto. Sólamente el 1.0% asume al niño y la niña como objeto de conocimiento.

     Sobre el imaginario de los estudiantes respecto a la licenciatura en Pedagogía Infantil, se observa que ésta es entendida con investigación de la infancia y los procesos de desarrollo didáctico y estratégico para la educación de la infancia. Otros opinan que los estudiantes asocian la Pedagogía Infantil como la ciencia que estudia los procesos de desarrollo psicológico, físico y cognitivo de los niños. Un porcentaje menor consideran a la Pedagogía Infantil como acciones de servicio social.

     Este primer intento hermenéutico de acercamiento al sentido y a la comprensión de los significados que tienen los estudiantes de la licenciatura en Pedagogía Infantil, permitió hallar lo común, lo diferente, las relaciones entre los relatos de vida y las maneras de pensar y significar la infancia. Como también develó la importancia de la formación pedagógica en cuanto la transformación o modificación de los imaginarios y representaciones en torno a la infancia, que poseen los futuros maestros para la infancia. En cada una de las aproximaciones se buscó establecer tanto el sentido individual, respetando la construcción del sujeto como agente cultural y social, como también el rescatar lo colectivo, para con ello establecer la tipología de los imaginarios de infancia, niño y niña, de los estudiantes de la licenciatura.

     Otro grupo de estudiantes han tenido como motivación, en primer lugar, las relaciones con la familia y los profesores, pero también un amor grande a los niños y el deseo de cambiar diferentes situaciones de la infancia en el país y que, en muchos casos, ellos han vivido. De otro lado se encuentra la necesidad de un servicio social con miras a ayudar a mejorar la condición y la situación actual de la infancia y la sociedad. Un porcentaje mínimo de estudiantes enuncian que han elegido la carrera por casualidad, por tener alguna formación profesional.

     Con respecto al rescate de experiencias en la infancia que le servirían para el desarrollo de su práctica pedagógica se encontró que alto porcentaje rescataría el juego, el amor de la familia, las relaciones positivas con los adultos. Y lo que definitivamente rechazan son los maestros tradicionales y sus metodologías, el autoritarismo y los castigos, la falta de comunicación y desigualdad entre el adulto y los niños.

 

Bibliografía

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