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Conchita Becerra de Celis,
las letras y la investigación educativa

Sonia Ibarra Ibarra*
* Investigadora de El Colegio de Jalisco y del Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (ISIDM).
Correo de la autora: sony@cybercable.net.mx

Profra. Concepción Becerra VillarruelConcepción Becerra Villarruel nació en el Salto de Juanacatlán, Jalisco, el 29 de abril de 1906, en el seno de la familia formada por Antonio y María Concepción, núcleo que procreó a dos destacadas maestras jaliscienses: Lupe y Conchita, tan distintas como el día y la noche...

Las maestras Concepción Becerra de Celis y Lupita Becerra, tan diferentes en actitudes, pero tan valiosas en el quehacer educativo, en tanto que Conchita apenas levantaba su voz un poco arriba de lo normal, Lupita organizaba mítines al pie de la estatua de Juárez en la Calzada Independencia. Mientras Conchita escribía su precioso y delicado libro Arenitas, con cantos y rimas para la escuela primaria, Lupita redactaba encendidas protestas y candentes manifiestos revolucionarios.1

     Conchita obtuvo su título de maestra en la Escuela Normal de Jalisco en 1921; en esta ciudad trabajó dos años en las escuelas oficiales, luego fue nombrada directora de la escuela para niñas en Teocaltiche y posteriormente obtuvo la Dirección de la Escuela Superior No. 32 en el barrio de Mexicaltzingo,2 mejor conocida por aquel entonces como la escuela del "Puente de las Damas", ubicada en Colón en su cruzamiento con la calle de Sánchez Román. Al dejar este plantel, le siguió en la dirección su hermana Lupe.
     En 1925, contrajo matrimonio con el profesor Enrique Celis Alatorre, interesado también en la investigación educativa. Juntos participaron en diversas actividades de alfabetización y de formación de profesores. Impartieron cursos en distintos puntos del estado para preparar a los docentes y escribieron en diversas revistas educativas.
     Ambos participaron con Amparo Rubio de Contreras, Aurora Sánchez y Octavio Vargas Gómez, en una obra colectiva titulada Didáctica de la Lectura Oral y Silenciosa publicada por el Instituto Federal de Capacitación para el Magisterio en la Biblioteca Pedagógica de Mejoramiento Profesional con el número 50. Este mismo equipo académico editó Didáctica de la educación cívica, número 73 de la misma colección.
     Incansable investigadora, en la Revista Vanguardia escribía Conchita sus puntos de vista pedagógicos, en: "Nuevos rumbos en la enseñanza de la historia", hacía una invitación a los maestros a unirse con fervor al movimiento socialista en la educación. En este artículo destacaba la imperiosa necesidad de que los maestros tuvieran una idea clara del socialismo, suprimiendo vaguedades y contradicciones. Además, como siempre en sus artículos, ensalzaba al método como parte fundamental de la enseñanza.3

Tierra!!
Tierra fecunda, sufrida como el pobre
y como él también, morena y pisoteada
Deja que con mis duras manos logre
arrancar de tu seno la planta fecunda
Tierra que día a día desgarras tus entrañas
para darnos el trigo, el maíz, y el carbón
Tierra que eres barranco y azules montañas
Tierra que eres de todos por la Revolución.4
Llamada
Camarada del campo
Nosotros los maestros lucharemos contigo
Sabemos de tus ansias de justa redención
Apretémonos las manos para imponer castigo
A los que nos explotan sin tener compasión
Hermano que trabajas lucrando en los talleres
El que enseña a tus hijos, también es luchador
Junta con él tu fuerza y sumen sus poderes;
El mundo así movido será mucho mejor.5

     En 1938 escribió su primera obra para la Biblioteca del Maestro del periódico El Nacional, de México, en las ediciones encuadernables de la Biblioteca del Maestro, titulada: Teatro y poemas infantiles.
     Colaboró con poesía en la Revista Jalisciense de Educación en 1951 y en una peculiar sección denominada "Consultorio Pedagógico", asesorando a los maestros con estrategias didácticas en diversos rubros.
     Escribió para el Boletín de Educación y El Maestro Rural Jalisciense artículos con temática diversa en torno a la didáctica.
     Con sus alumnos normalistas participó en las Jornadas Pedagógicas que se realizaban en las zonas rurales con ánimo de actualizar a los maestros del campo y a los habitantes de las localidades. De la realizada en Cocula, en 1940, el inspector Jesús Rodríguez Tostado comentaba:

La señora Conchita Becerra de Celis estuvo siempre pendiente y corrigiendo a diario, en lo privado, a los alumnos que actuaron como maestros en esta jornada cultural; además, la señora Becerra de Celis dio la Técnica de las Ciencias Naturales, habiéndose hecho acreedora, de todos los que concurrieron al Centro, de las más grandes simpatías, por su carácter afable, conferencias y su clase que tan brillantemente dio al grupo de maestros.6

     Estuvo involucrada en la inauguración de espacios educativos importantes de la ciudad:
     En el terreno que antaño ocupara el rastro viejo, casi en la esquina de la avenida Niños Héroes, esquina con la calle Nicolás Régules, se construyó el Centro Escolar "18 de marzo", como parte de una magna obra de construcción de escuelas realizada durante el periodo gubernativo de Everardo Topete, correspondiente a la gestión como director de Educación en el Estado, del profesor Salvador Gálvez. El edificio, inaugurado el 15 de febrero de 1939, constituyó una propuesta interesante como espacio educativo: belleza arquitectónica, espacioso jardín con fuentes en el centro, amplios corredores, doce salones de clase, biblioteca debidamente dotada, dirección, baños y canchas deportivas. Además, un Teatro al aire libre que esa mañana abrazó a los invitados a la inauguración, donde pudieron disfrutar de la interpretación musical de la Banda del Estado y la escenificación de la obra teatral titulada "Manos proletarias" a cargo de las alumnas de la Escuela Superior núm. 32, mismas que desde ese día disfrutaron del magnífico local. El turno vespertino quedó bajo la dirección de la maestra Conchita.
     Siendo gobernador Agustín Yáñez, y ella directora de la Escuela Normal, le propuso al escritor, la construcción de un edificio propio para ese plantel, cosa que se cumplió en el que actualmente ocupa dicha institución. El edificio se construyó en una superficie de 70,870 metros cuadrados donde se alojó jardín de niños, escuela primaria anexa, el teatro al aire libre, los campos deportivos y alberca; el recinto principal con un amplio patio de honor, aula magna con 600 butacas, biblioteca, 32 salones, 5 laboratorios, 7 talleres, un piso para oficinas administrativas y distribuidos abundante y convenientemente, los servicios generales. Dicho espacio fue inaugurado el 12 de septiembre 1958.7
     Fue también maestra fundadora del Instituto Federal de Capacitación para el Magisterio.
     Impartió cátedras de biología, química y técnica de la enseñanza en la Escuela Secundaria para Señoritas y en la Escuela Normal de Jalisco, que dirigió de 1949 a 1956. En el mismo período fue catedrática y orientadora de la Dirección General de Mejoramiento Profesional, dependiente de la Secretaría de Educación Pública. Desempeñó la inspección de Enseñanza Secundaria en el Estado.
     Colaboró también en la elaboración de los libros Acción, una colección en la que participó junto con Eloísa Párraga, Manuel Martínez Valadez y Ramón García Ruiz entre otros. Dejó clara su postura en torno a los textos durante la escuela socialista, al señalar: "Desde muchos puntos de vista, los libros de lectura que actualmente se usan en nuestras escuelas no sólo no responden a las necesidades del maestro presente, sino que en muchos casos constituyen un grandísimo estorbo al avance de nuevas ideas".8
     Escribió un sinnúmero de poemas infantiles:

La golondrina
Golondrina, golondrina
avecilla peregrina
que vuelves en primavera
a visitar la pradera
a fabricar tu casita
con lodo y rubia pajita
Platícanos de los mares,
de los buques, de los lares,
que viste en tu recorrido
cuando dejaste tu nido
en el invierno pasado,
solito y abandonado.
Quisiera saber volar,
quisiera poder viajar,
quisiera tener tus alas,
de tu plumaje las galas,
quisiera ser golondrina
avecilla peregrina.
9

     Escribió también acerca de la importancia del dibujo, del teatro infantil, de la dramatización escolar, de los libros de texto y de la enseñanza de la historia.
     Colaboró en los trabajos del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio impartiendo las cátedras de Paidología, Ciencias biológicas y Psicología de la adolescencia.
     En 1956 recibió el Premio Jalisco por su libro de literatura infantil, además de la condecoración Manuel López Cotilla.
     En la Campaña de Alfabetización, en 1968, maestros del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio y de la Escuela Normal de Jalisco impartieron seminarios a los instructores: Concepción Becerra de Celis impartió el tema de Conocimiento de adultos; Amelia Villaseñor, Sugerencias sobre el manejo de la Cartilla de Alfabetización; Salvador Mora Morán, Programa mínimo de alfabetización; Enrique Celis Alatorre, Ciencias sociales; María de Arouch, Higiene, y Enrique Hernández, Estadística.
     Impartió las cátedras de Didáctica y Relaciones humanas en la Escuela para Directores del Instituto de Mejoramiento Profesional de la SEP hasta su muerte en 1972.
     Sustentó interesantes conferencias sobre orientación técnica, tanto en la Universidad de Guadalajara como en la Universidad Femenina de Guadalajara y en diversas escuelas secundarias de esta ciudad.
     En 1971, al comentar la reforma educativa señaló que:

... para un gran porcentaje de la población urbana rural, la primaria es la única oportunidad de preparación cultural y, por ello, es necesario considerar que todos los elementos institucionales deben disponer de modo que la encaucen hacia el cumplimiento de los principios doctrinarios que definen a la educación nacional como un proceso que tiende al desarrollo integral de la personalidad, proceso acorde con el desarrollo actual de la ciencia y la tecnología, dentro de un régimen democrático que prepara al futuro ciudadano para la libertad en el ejercicio consciente de sus derechos y en el cumplimiento de sus obligaciones.10

     La mayor parte de su producción educativa permanece inédita, pues solamente se publicaron dos textos utilizados en el mejoramiento profesional: Didáctica General y Relaciones Humanas de la Educación. Falleció en Guadalajara, el 7 de marzo de 1973. El 15 de mayo del mismo año en el Teatro Degollado de la ciudad de Guadalajara, con motivo del Día del Maestro, el presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez entregó la presea "Maestro Altamirano" con carácter de póstuma, a sus familiares como reconocimiento a sus méritos magisteriales.
     Una escuela en El Mesón de las Vallas, en el municipio de Tamazula de Gordiano, otra en Zapopan, y una más en Guadalajara llevan su nombre, mismo que en 2001 quedó grabado en el Muro de los Jaliscienses Distinguidos en Palacio de Gobierno.

Notas
1. Salvador Mora Morán. Al maestro. Unidad Editorial del Gobierno del Estado. Guadalajara, 1987. p. 66.
2. www.jalisco.gob.mx/nuestroedo/muro/becerrav.html
3. Revista Vanguardia, núm. 1, 2a época, octubre de 1934. pp. 8-12.
4. Boletín de Educación, No. 6, febrero de 1937. p. 18.
5. Idem.
6. AHSEP. Inspección de Educ. Fed. V zona, oficio 193, Exp. IV/200 (015).
7. Agustín Yáñez. Quinto informe del estado de la administración pública de Jalisco que rinde ante la H. XL Legislatura el C. Gobernador Constitucional Lic... el día 1û de febrero del presente año. Guadalajara. s. e.
8. Cit. por Manuel Moreno Castañeda. La enseñanza también tiene su historia. Libros del Arrayán-Universidad Pedagógica Nacional. México, 2001. p. 108.
9. Boletín de Educación, núm. 7, marzo de 1937. p. 10.
10. Periódico El Informador, 12 de agosto de 1971.