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La gestión en el Programa de Tutorías como apoyo al desarrollo integral del estudiante del nivel medio

Leticia Cruz Gómez* y Sergio Javier Soto Trillo**
* Master en Desarrollo Educativo. Director del Centro de Bachillerato Técnico Industrial y de Servicios (CBTIS) No. 244 de Magdalena, Jal.
** Odontóloga, profesora del área de Metodología en el Centro de Bachillerato Técnico Industrial y de Servicios (CBTIS) No. 38 de Zapopan, Jal.

El desarrollo integral del estudiante de nivel medio, tanto básico como superior, es fundamental para lograr que la transición pubertad-adolescencia-juventud se realice de la manera menos violenta y traumatizante posible.
     Los cambios físicos y biológicos que acompañan a los jóvenes en esa etapa, aunados a las cada vez más crecientes exigencias sociales y académicas, son un reto para todos aquellos profesores comprometidos con la educación y el desarrollo integral de nuestras muchachas y muchachos.
     Pero los profesores somos sólo peones en un ajedrez en donde el estilo de gestión y el liderazgo que ejerce el director de la institución permitirá llevar a buen puerto a la mayoría de estos jóvenes, quienes deberán contar con el gran cúmulo de conocimientos, aptitudes y actitudes que les permitan enfrentar los retos actuales y futuros que trae consigo la globalización y la transculturación.
     En la propuesta de un programa de tutorías, el fundamento teórico-filosófico es importante para darle validez científica, pero, en ésta, el estilo de gestión del director, así como de cada uno de los involucrados en el proceso, será la columna vertebral que permitirá ajustar el programa de manera personal para el mejor logro de sus objetivos.
     El término tutoría es polisémico, según sea atendido en diferentes contextos. Tutor es quien ejerce la tutela, así como las funciones señaladas por la legislación antigua al curador o cuidador. Es también el sostén que se clava o asegura a un arbusto para mantenerlo derecho en su crecimiento. En sentido figurado, entonces, es el defensor, protector o director en cualquier acepción. Asimismo la tutela o tutoría es la autoridad que, en defecto de la paterna o materna, se confiere para curar o cuidar a la persona y sus bienes de aquel que, por su minoría de edad o por otras causas, no tiene completa capacidad civil. El cargo de tutor es también, así como la dirección o amparo, la protección o defensa de un individuo. Hechas estas aclaraciones, se puede decir que el método tutorial que aquí se propone como línea de trabajo, es un conjunto sistematizado de acciones centradas en el estudiante.
     La tutoría que supone el nivel medio es el instrumento de gestión para realizar la función de supervisar y servir a los estudiantes, no sólo en el aspecto cognitivo del aprendizaje, sino incluso, en el afectivo y en su desarrollo humano, con todo lo que esto conlleva. La interacción que se propone incluye también (en lo posible) a los padres de familia en los planos individual o grupal y con los docentes de las distintas asignaturas que el alumno cursa. Se trata con esto de guiar de manera eficaz a los estudiantes tanto en sus actividades académicas y de desarrollo comunitario, como en la problemática propia de la adolescencia. También se busca apoyar a los alumnos en la preparación de exámenes extraordinarios en las distintas materias impartidas por cada docente-tutor.

La tutoría y el aprendizaje
Según las últimas revisiones de las teorías más recientes del aprendizaje, muchos teóricos han estado de acuerdo en que el aprendizaje se incrementa mediante la práctica y la retroalimentación (feed back); así también, cuando el estudiante está más activo que pasivo, y cuando hay una dirección clara hacia metas previamente definidas. Se ha llegado también a un consenso con respecto a que el aprendizaje implica tanto aspectos afectivos como cognitivos, y que son grandes las diferencias entre lo cualitativo y lo cuantitativo del aprendizaje. En este sentido, se ha considerado que las perspectivas para mejorar la instrucción y la formación integral están ligadas al estilo de gestión del docente y su visión de la enseñanza, los estudiantes, la institución, la sociedad, la realidad histórica actual y el cambio propositivo.
     Los métodos que más éxito han tenido para mejorar el aprendizaje y la formación, son aquellos centrados en el estudiante y los que se basan en el interés y la interacción de éste, tanto con los conocimientos previstos, como con su entorno más próximo, según los objetivos y metas previamente trazadas y planeadas.
     Basándonos en lo anterior, consideramos al sistema tutorial un método centrado en el alumno, en el que el papel del docente-tutor favorece actitudes positivas hacia la enseñanza, hacia sus alumnos, la institución, la comunidad, el cambio y la mejora.

La tutoría: contrato pedagógico y relación formativo-educativa
El método tutorial está basado, tácita y explícitamente en un contrato que realizan las dos partes: el tutor y los alumnos, en el cual, el estilo de gestión será fundamental para lograr establecer un compromiso moral en función de una meta común que se desarrolla en un contexto institucional. Contrato que toma en cuenta la cooperación entre las partes involucradas, haciendo más fructífero el trabajo en conjunto (alumno-alumno, alumnos-tutor, alumnos-tutor-institución educativa, alumnos-tutor-institución educativa-comunidad), por sobre el esfuerzo individualista.
     Por otro lado, lo que hace significativa la relación tutorial es su dualidad; es decir, la coexistencia por una parte, de intimidad, cuidado y compromiso, y por otra el cumplimiento de metas específicas. Lo primero se relaciona con la confianza personal, en tanto que lo segundo está regulado por el compromiso de cumplir, por ambas partes, las actividades escolares y extraescolares pactadas.

Perfil del tutor
Para poder cumplir de manera adecuada la función de tutor, es necesario contar no solamente con características formales, tales como: una sólida formación académica y profesional, experiencia docente y conciencia social, sino, además, con características y actitudes adecuadas para inspirar confianza y comunicar entusiasmo, aceptación por los estudiantes, sentido propositivo, reflexión crítica, tolerancia, ética, compromiso y congruencia.
     Puesto que la tutoría implica la existencia de una relación interpersonal estrecha, con mucha frecuencia su éxito depende, en gran medida, de la forma y del desarrollo de dicha relación. "No se trata entonces, sólo del contacto formal, disciplinario, para la resolución de determinados problemas, ni tampoco de que el tutor se transforme en el guía sentimental del estudiante".
     Por tanto, sin perder de vista los objetivos formativos y académicos, que son los motivos principales de la relación, es también importante buscar continuamente el equilibrio entre el desarrollo personal y académico del alumno, para lo cual, el estilo de gestión y liderazgo que establezca el tutor para con sus alumnos nos llevará a lograr el desarrollo integral.

Bibliografía
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