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El magisterio de María Zambrano en la Universidad Michoacana

Gerardo Sánchez Díaz*
* Docente-investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana.

María ZambranoEl 3 de abril de 1939, la doctora María Zambrano se integró a la planta de profesores de la Universidad Michoacana. Nació en Vélez, Málaga el 22 de abril de 1904, hija del pedagogo Blas José Zambrano García, originario de Segura de León en Badajoz y Araceli Alarcón Delgado, nativa de Banterique Almería, maestra al igual que su esposo.1 En 1921 ingresó como alumna a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, en la que fue discípula cercana del ameritado filósofo José Ortega y Gasset, al igual que de otros profesores como José García Morente, Julián Besteiro y Xavier Zubiri, con quienes llegó a tener una gran amistad, llegando a ser adjunta en la cátedra de Metafísica, que impartía éste último en la Universidad Central. Colaboró en diversas publicaciones culturales que por ese tiempo se editaban en la capital española como la Hoja Literaria, Cruz y Raya y la Revista de Occidente y periódicos como La Libertad y El Liberal. En 1929 escribió su primer libro: Horizontes del liberalismo, mismo que fue publicado en Madrid al año siguiente. Durante los últimos meses de 1936 y el primer semestre de 1937, recién casada con el historiador Alfonso Rodríguez Aldave, la doctora María Zambrano residió en Chile, país en el que escribió dos libros, una antología titulada Por Federico García Lorca y los intelectuales y Los intelectuales en el drama de España, ambos editados en Santiago en los primeros meses de 1937.2
    El mismo día en que cae la ciudad de Bilbao, María Zambrano y su marido regresan a España. A la pregunta de por qué vuelven si la guerra está perdida, respondieron: Por eso. Hasta el día de su salida camino del exilio, María Zambrano reside sucesivamente en Valencia y Barcelona. Su marido se incorpora al ejército, y María Zambrano colabora en defensa de la República... En Valencia vive en la Plaza de Castelar. Se incorpora activamente al grupo fundador de la revista Hora de España. De esa época data su trascendente amistad con el poeta malagueño Emilio Prado.3
    Durante 1938, la doctora Zambrano atendió un curso de Filosofía en la Universidad de Barcelona. El 29 de octubre de ese año ocurrió la muerte de su padre y a partir de esa fecha se mantiene en compañía de su madre y su hermana Araceli, cuyo marido también se encontraba combatiendo en el frente republicano. En ese tiempo, aparte de atender sus cursos de Filosofía, se dio tiempo para colaborar en las revistas Cruz y Raya y la Revista de Occidente. También ocupó algunos cargos en el gobierno republicano como miembro del Consejo Nacional de la Infancia Evacuada, la Comisión de Literatura del Ministerio de Instrucción Pública y de la Comisión de Historia de la Guerra. El 28 de enero de 1939, "a las dos y veinte de la tarde, cruza la frontera francesa, camino del exilio, en compañía de su madre, su hermana y el marido de ésta".4 De París la doctora Zambrano viajó a Nueva York y de esa ciudad partió a La Habana, en donde dictó una conferencia sobre su maestro Ortega y Gasset y luego se dirigió a México, invitada por el poeta León Felipe, para formar parte de la Casa de España en México.5 Pero por alguna razón, como lo señala el poeta Octavio Paz, "hubo según parece cierta oposición entre algunos de sus colegas (¡Una mujer profesora de Filosofía!) y se decidió enviarla a Morelia. Sin apenas darle tiempo a descansar y a conocer un poco la ciudad, con aquella indiferencia frente a la sensibilidad ajena que era uno de los rasgos menos simpáticos de su carácter, Cosío Villegas la despachó inmediatamente a Morelia. La ciudad es encantadora, pero María se sintió perdida, lejos de sus amigos y en un mundo ajeno a sus preocupaciones".6
    Al día siguiente de su llegada a Morelia, la doctora Zambrano le envió una carta al licenciado Daniel Cosío Villegas, en la que le informó de sus impresiones al ser recibida por el licenciado Natalio Vázquez Pallares, rector de la Universidad Michoacana y de sus planes para desarrollar su primer curso de Filosofía en el Colegio de San Nicolás.7 Unas semanas después, en otra carta fechada el 21 de abril, la doctora Zambrano le informó a Cosío Villegas haber iniciado "sin novedad", los cursos para los que había sido contratada por la Universidad Michoacana. Impartía tres horas de Psicología, tres de Sociología y seis de Introducción a la Filosofía, esta última le parecía cargada en horas al respecto comentaba: "En el curso de Sociología doy una hora de Historia de las doctrinas socialistas. En la de Introducción…, una hora de lectura de un texto filosófico que será Introducción a la teoría de la ciencia, de Fichie, será, porque ahora es Los seis grandes temas de la Metafísica Occidental, como manera preparatoria de hacerles leer Filosofía".
    "Los muchachos parecen muy interesados en los cursos y hay unos cuantos muy inteligentes, aunque sin preparación como ellos mismos confiesan. No dejó de sorprenderme cierto ambiente de indisciplina y no muy buenas maneras, que creo haberme explicado, mas como es largo lo dejo para cuando charlemos. En síntesis, puede corresponder a una etapa de la rebelión de juventud [...]. Pero puedo decirle que les hice algunas indicaciones que creo han dado ya resultados bastante positivos. En general y aun contando con que por naturaleza soy una inconforme con todo lo que hago, puedo decirle que podría estar satisfecha de mi trabajo y de la acogida que parece tener en los alumnos. Lo que sí creo es que tanto para ellos como para mí son demasiadas horas; a mí me agotan tantas clases y a ellos es posible que les cree un estado de sobresaturación".8
    En Morelia, la doctora Zambrano vivió en dos lugares ubicados en el centro histórico. Primero, en la casa marcada con el número 179 de la calle de Benito Juárez y más tarde en el número 465 de Corregidora. En la capital michoacana, a pesar de su quietud y tranquilidad, la doctora Zambrano se sintió aislada y carente de libros y revistas de apoyo a sus cursos y soporte para los ensayos que escribía. Aprovechó cuanta oportunidad tuvo para viajar a la ciudad de México en busca de libros y amigos. En la misma carta a Cosío Villegas le informaba: "De libros y revistas anda esto un poco mal... [el Señor Rector] me dijo que habían adquirido muchos libros y toda la colección de la Revista de Occidente, que aún no he visto".
    "Mucho le agradecería que si reciben revistas de Filosofía o alguna publicación me la enviaran aunque fuese temporalmente, es decir, con compromisos de enviarla una vez leída. Me encuentro muy desconectada intelectualmente".9
    Apenas unas semanas de iniciados los cursos, vinieron las prolongadas suspensiones de clases durante el mes de mayo, intrigada por ello la doctora Zambrano le comentaba lo siguiente a don Alfonso Reyes, en carta fechada el 17 de mayo: "No se han reanudado las clases: el calor y la costumbre dan vacaciones en el mes de mayo. No me parece ningún disparate, pues los muchachos están como pájaros; se han ido todos y solamente quedaron aquí seis que están en la Casa del Estudiante; ayer ofrecí darles dos o tres conferencias por semana de temas que no vayan en el curso para no adelantar a sus compañeros. Además de mi deseo de trabajar, me pareció un medio para entrar en relación más directa con ellos, que son de lo mejor. Veremos si se hace. A mí me viene muy bien esta pausa para "meterme" en las conferencias y en algunas otras cosas, como el proyectado Manual. También he terminado un trabajito para los muchachos amigos de la Revista Taller que ya me lo pidieron antes de salir yo de España y ahora han insistido cariñosamente. No es nada de particular, pero me gustaría que lo vea, cuando salga. Me siguen naciendo proyectos que ya le comunicaré según estén maduros; en cuanto saco mis papeles, nacen como hongos en matorral".10
    En la misma carta dirigida al presidente de El Colegio de México, la doctora Zambrano se muestra desconcertada por las actitudes de algunos elementos del personal académico del Colegio de San Nicolás en torno a sus cursos, dice: "He recibido un escrito bajo el título Coqueteando con el materialismo, de un señor que no conozco y que creo es preparador de Física de la Universidad, en que me dice una porción de cosas, la primera que la Ley de la Universidad es el materialismo monista y que esto es un dogma, cosa que repite varias veces, defendiendo la idea de substancia y de materia. No sé, en realidad, qué me quiere decir; quizá tenga relación con una clase en que hablé a los alumnos ligeramente de la imagen actual del mundo físico y les recomendé que leyeran alguna obra de popularización de la Teoría de la Relatividad. Lo que me preocupa únicamente es que ese señor pertenezca a la Universidad. No he comentado nada".11
    En otra carta, fechada el 3 de junio de 1939, le comenta a Reyes: "Estuvo aquí la semana pasada el Dr. Recaséns a quien acompañé; me dijo que quería haber terminado el libro que tienen Uds. Anunciado ya. Coincidiendo con su estancia he comenzado a recibir alguna atención por parte de las autoridades académicas y sobre todo de los alumnos que parecen estar cada día más contentos conmigo. El Rector me ha dicho de una proposición que les va a hacer a Uds. en relación conmigo y que le agradezco enormemente".12 Aún cuando la doctora Zambrano no especifica en qué consistía esa propuesta, creemos que se refiere sin duda, a la intención de contratarla en forma definitiva como profesora de tiempo completo de la Universidad Michoacana, como lo anunció el rector en su informe al Consejo Universitario el 27 de junio.13
    También le anunció al Lic. Daniel Cosío Villegas que por esos días se encontraba escribiendo varios ensayos que propondría como un ciclo de conferencias, de los que dice que: "se trata de un libro, en realidad", que más adelante daría a conocer con el título de Poesía y pensamiento en la vida española, cuyo esquema le envió adjunto a la carta.14
    Los primeros meses de estancia de la doctora Zambrano en Morelia fueron de trabajo intenso. Aparte de atender sus cursos en el Colegio de San Nicolás, se dedicó a preparar varias conferencias, a escribir ensayos y a corregir varios textos que propuso para su publicación. De eso dejó constancia el propio rector Vázquez Pallares, al rendir su primer informe de labores al Consejo Universitario el 27 de junio de ese año.15 En la revista Universidad Michoacana, correspondiente al mes de julio, publicó su primer trabajo en Morelia. Se trata del ensayo titulado "Nietzsche o la soledad enamorada".16 Por ese tiempo le anunció a don Alfonso Reyes que acababa de corregir la última versión del libro La crisis de la objetividad, que le enviaría, para su publicación, en las ediciones de la Casa de España en México.
    Por su parte, el presidente de El Colegio de México, le ofreció publicarle el libro Pensamiento y poesía en la vida española, integrado con textos de varias conferencias impartidas con anterioridad por la doctora Zambrano "además de otros libros breves, a elección de usted que constan en la lista de cinco proyectos que usted nos ha presentado, rogándole que nos envíe el original de lo que usted prefiere".17
    Entre los proyectos de "libros breves", que por esos días preparaba la doctora Zambrano en Morelia, figuraban los siguientes títulos: Filosofía, poesía y tragedia; Miguel de Unamuno y su obra; Breve historia de la mujer (la mujer, la sociedad y el Estado); El estoicismo como fenómeno de la crisis histórica, además de los ya mencionados Pensamiento y poesía en la vida española y La crisis de la objetividad. De estos trabajos sólo se editó en la ciudad de México el correspondiente al Pensamiento y poesía,18 que debió empezar a circular en el mes de octubre, ya que el ejemplar que la autora entregó a la biblioteca del Colegio llevó la siguiente dedicatoria fechada el 8 de noviembre de 1939: "Para el Colegio de San Nicolás de Hidalgo, con mi mejor recuerdo". Los textos que no se editaron "por falta de presupuesto", posteriormente formaron parte de otras obras. En el verano de 1939, la doctora Zambrano redactó en Morelia borradores de ensayos sobre temas psicológicos y filosóficos, que se proponía ampliar como base para cursillos y conferencias que planeaba impartir o para publicarlos como artículos. Entre ellos, destaca un conjunto de textos sobre Las pasiones, conformado por los siguientes títulos: "La pasión y la imaginación"; "El amor y el odio"; "Los sentimientos sociales y los sentimientos morales" y "Los sentimientos estéticos".
    Durante su estancia en Morelia la doctora Zambrano también diseñó el temario para un curso de Filosofía Moderna, del que se proponía preparar un manual que contuviera el desarrollo de los siguientes temas: I). "Origen de la razón moderna al final de la escolástica", II). "La divinidad y sus pruebas", III). "Situación metafísica y situación histórica en la duda cartesiana", IV). "El método físico-matemático", V). "El racionalismo de Espinosa", VI). "La monadología de Leibniz", VII). "La crítica de la idea de sustancia y calidad. Locke y Hume", VIII). "La crítica de la razón pura", IX). "Conocimiento y libertad: Fichte", y X). "Razón, ser e Historia. Hegel". Estos eran los proyectos que nacían en su mente "como hongos en matorral".
    Por otro lado, en ese verano la doctora Zambrano también se dedicó a la preparación de su libro Filosofía y poesía, que se imprimió en los talleres tipográficos de Fímax-publicistas de Morelia, por encargo de la Universidad Michoacana,19 mismo que, a pesar de algunas erratas, pronto tuvo una gran aceptación. Se trata de su segundo libro publicado en México. Aunque carece de la fecha en el colofón, Filosofía y poesía, debió salir de las prensas en el mes de octubre ya que en carta remitida a don Alfonso Reyes el 15 de noviembre, la autora le informó del envío de algunos ejemplares, "con cierto retraso", advirtiéndole de algunos errores tipográficos ya que "la imprenta es muy pobre y para el colmo de los males el encargado de dirigir las ediciones de la Universidad,20 cayó enfermo hace mucho tiempo y mi marido ha tenido que encargarse de dirigir mi libro, y no es un técnico, sino un simple aficionado".21
    La respuesta y comentarios de don Alfonso Reyes no tardaron en llegar a Morelia. En una carta fechada el 21 de noviembre, le dice a la doctora Zambrano: "como me lo anuncia en su carta del 15, acaba de llegar a mis manos el libro de usted Filosofía y poesía, ya mandé su ejemplar al despacho de Daniel Cosío, quien está de vacaciones en Acapulco.
    Mucho le agradezco. He leído las primeras páginas y me seduce el sólo planteo del problema. Es un verdadero deleite la lectura de su prosa, de tanta transparencia y nobleza. No se preocupe de las inevitables erratas. El tomo, aunque modesto, está bien impreso y es claro y agradable".22
    Los últimos meses de 1939, también fueron de un intenso trabajo intelectual para la doctora Zambrano. Aparte de sus cursos y numerosos proyectos de libros y conferencias, concluyó un estudio sobre Filosofía y cristianismo, que envió a la Editorial Lozada para su publicación en Buenos Aires. También se ocupó en la redacción de otro libro titulado Séneca o la resignación, mismo que fue publicado hasta 1944 por la Editorial Lozada como El pensamiento vivo de Séneca. Por otro lado, recibió la invitación para participar en el programa académico de la Universidad de Primavera "Vasco de Quiroga", a celebrarse en mayo del año siguiente como evento central de la conmemoración del IV Centenario de la Fundación del Colegio de San Nicolás. Sobre ello, la doctora Zambrano con fecha 21 de octubre le comentó lo siguiente a don Alfonso Reyes: "Hace unos días recibió la invitación suscrita por el Sr. Arreguín,23 para participar en los Cursos de la Universidad de Primavera "Vasco de Quiroga" sobre el tema El Amor. Con esta misma fecha le envío, por medio del Rector de esta Universidad, la aceptación, ya que me siento muy honrada con ello".24 El curso sobre El amor en el siglo XX, propuesto por la doctora Zambrano se integraba por los siguientes temas: I). Fenomenología del amor; II). El amor como hecho social; III). El amor y la expresión; IV). Forma y estilo en el amor; V). La idea de la diferenciación sexual y sus diversos estudios; VI). Situación del amor al final del Romanticismo; VII). Variación en la idea de la mujer y en la vida femenina; VIII). Evolución de la idea del amor; IX). La situación en la posguerra; y X). El problema en la actualidad. Sin embargo, el curso no llegó a concretarse por las razones que daremos más adelante.25 Por otro lado, se sabe que a principios de noviembre de 1939, al constituirse la Federación de Profesores Universitarios, la doctora Zambrano fue propuesta para representar a los profesores del Colegio de San Nicolás en esa agrupación magisterial.26
    Al concluir el año escolar de 1939, una vez practicados los exámenes y haber asentado sus respectivas calificaciones, en la segunda quincena de diciembre, la doctora Zambrano viajó a Cuba para impartir varias conferencias. El primero de enero de 1940, llegó a La Habana en donde la recibió un grupo de escritores jóvenes y poco después fue invitada a impartir cursos en la Universidad de La Habana y colaborar en las revistas Escuela de Plata y Orígenes.27 Para entonces, debido al intenso trabajo, su salud se había deteriorado, como le expresó en una carta a don Alfonso Reyes el 18 de enero en la que le comentaba: "Mi salud no es nada buena; paso días enteros echada en la cama y hasta con algo de fiebre; no se que será esto. Tal vez el trabajo de este curso y el no haber podido todavía descansar desde antes de que empezara la guerra sea la causa. Mas lo cierto es que me encuentro completamente agotada".28
    Aún convaleciente, en Varadero la doctora Zambrano recibió un mensaje urgente del licenciado Daniel Cosío Villegas, fechado el 2 de febrero en el que la conminaba a volver inmediatamente a Morelia, ya que los cursos habían iniciado desde mediados de enero y su licencia había concluido. La advertencia era clara, en caso de no regresar le sería cancelado el contrato como profesora de la Universidad Michoacana. El 4 de febrero, desde La Habana, la doctora Zambrano contestó a Cosío Villegas en los siguientes términos: "Lamento muchísimo no poder regresar inmediatamente a Morelia. Como ya dije en carta al Sr. presidente de La Casa de España, don Alfonso Reyes, estoy enferma; tengo fiebre a diario y un gran agotamiento que no me permite hacerme cargo de los numerosos cursos que hay que dar en la Universidad de Morelia, mientras no me encuentre más repuesta.
    Me habla en su cable de "contrato". Me interesa dejar aclarado que no he firmado ninguno, ni en la Universidad, ni, como Ud. sabe, con La Casa de España. Le será fácil comprender que me interese dejar claro esto; no quiero aparecer como cancelado un contrato de cuyas seguridades no he disfrutado. Si la Universidad de Morelia, en vista de esta situación mía, decide prescindir de mis servicios, le agradecería mucho la molestia de comunicármelo".29
    Todavía a mediados de marzo, la salud de la doctora Zambrano seguía deteriorada, situación que le impedía viajar. Por esos días le fue comunicado que la Universidad Michoacana le había cancelado el contrato. Tener un antecedente de esa naturaleza, en su peregrinar en el exilio le dolió en el alma, pues su prestigio como profesora y autora de importantes estudios filosóficos acababa de despegar durante su corta estancia en Morelia. Así lo hizo saber el 13 de marzo a don Alfonso Reyes en su respuesta a una misiva, dice: "Recibí oportunamente su amable carta. Deploro la decisión tomada por la Universidad de Morelia, pero nada de mi parte podía hacer, ya que sigo bastante mal de salud y fuerzas. Como tiene usted la amabilidad de preguntarme por mis planes le diré que todavía tengo conferencias aquí. Un ciclo de cuatro en la H. Cubana, de las que ya he dado dos, una en el Ateneo que di anoche, Chacón hizo mi presentación, pues tiene mucho empeño en que el Ateneo reviva y tengo el 25 un cursillo de cinco lecciones sobre Ética griega en la Escuela de La Habana... tengo también una invitación del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico y varias entidades de aquel país".30
    La doctora Zambrano permaneció en Cuba hasta 1942. Al año siguiente, se trasladó a la Universidad de Puerto Rico para impartir algunas conferencias y cursos breves. Nuevamente volvió a La Habana, para enseguida emprender un largo peregrinar por varios países de Europa y en los últimos años de su vida, a los cuarenta y cinco de iniciado el exilio, volver finalmente a España,31 para descansar sus últimos días en su añorada tierra madrileña, cargada de años, recuerdos, vivencias e imágenes de su paso por varias universidades y centros de cultura de América y Europa. En 1988, el gobierno español le otorgó el "Premio Miguel de Cervantes Saavedra", siendo la primera mujer en recibirlo. El discurso preparado para tal acto, estuvo cargado de emotivos recuerdos, uno en especial lo dedicó a su permanencia en Morelia como profesora de la Universidad Michoacana, sobre ello escribió: "Por amor a tales recuerdos y a vuestra generosa compañía, seguidme hasta una hermosa ciudad de México, Morelia, cuyo camino no busqué, sino que él mismo me llevó a ella, igual que a tantos otros españoles recién llegados al destierro. Allí me encontré yo, precisamente a la misma hora que Madrid, mi Madrid, caía bajo los gritos bárbaros de la victoria. Fui sustraída entonces a la violencia al hallarme en otro recinto de nuestra lengua, el Colegio de San Nicolás de Hidalgo, rodeada de jóvenes y pacientes alumnos. Y, ajena desde siempre a los discursos, ¿sobre qué pude hablarles aquél día a mis alumnos de Morelia? Sin duda alguna, acerca del nacimiento de la libertad de Grecia".32 Sabias enseñanzas que no sabemos aún que tan grabadas quedaron en la mente de quienes tuvieron el privilegio de ser sus alumnos en las aulas nicolaitas.

Notas
1. Existen divergencias en las pocas fichas biográficas que he podido encontrar sobre la doctora Zambrano. Julián Amo y Charmion Shelby. La obra impresa de los intelectuales españoles en América, 1936-1945. (Facsímil) Presentación de Ramón Rubial, introducción de Vicenta Cortés Alonso. Asociación Española de Archiveros, Bibliotecarios, Museólogos y Documentalistas. Madrid, 1994, p. 128, señalan como fecha de nacimiento el 25 de abril de 1907, al igual que Matilde Mantecón en su "Índice bibliográfico del exilio español en México", publicado en El exilio español en México. Salvat-Fondo de Cultura Económica. México, 1982, p. 877, mientras que en la cronología de María Zambrano. Premio Miguel de Cervantes 1888. Ministerio de Cultura. Madrid, 1989, p. 59; Roberto Sánchez Benítez en La palabra auroral. Ensayo sobre María Zambrano. Instituto Michoacano de Cultura. Morelia, 1999, p. 11, y en la nota biográfica que aparece en la cuarta de forros de la edición de la obra Delirio y destino. Los veinte años de una española. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces. Madrid, 1998, dan como fecha de nacimiento el 22 de abril de 1904. Por ser las últimas, ediciones más documentadas tomo como fecha más probable de su nacimiento el 22 de abril de 1904.
2. María Zambrano. Premio Miguel de Cervantes... pp. 59-65.
3. Ibid. pp. 65-66.
4. Ibid. pp. 66-67.
5. El exilio español... p. 877. Julián Amo Charmion Shelby. Op. Cit. pp. 128-129.
6. Octavio Paz. "Una voz que venía de lejos. María Zambrano, 1904-1991". Homenaje a María Zambrano. El Colegio de México. México, 1998. pp. 23-24. Véase también Roberto Sánchez Benítez. Op. Cit. p. 16.
7. Por ser poco conocida la carta y contener información directa sobre sus primeras impresiones de la Universidad y de la ciudad de Morelia, a continuación la transcribimos en forma íntegra: "Sr. Don Daniel Cosío Villegas. -Muy distinguido y buen amigo: -Ayer llegué aquí, por la noche en vez de por la mañana por dificultades del Ferrocarril, cosa que ya había avisado al Sr. Rector. El recibimiento fue encantador y anoche mismo conversé con bastante amplitud con el Sr. Vázquez Pallares, que hoy, me dijo, salía para México. -Una sorpresa recibí en esta conversación que no quiero dejar de comunicarle por dos motivos: por tenerle informado de todo lo importante y porque me dé su consejo, pues le confieso estar un poco impresionada. Se trata de lo siguiente: el Sr. Rector me habló con gran cordialidad acerca de la condición revolucionaria de la Universidad de Morelia, donde yo iba a encontrarme muy bien ya que a él se le había dicho que yo había sido "militante del partido comunista". Como esto no es cierto, así se lo manifesté; pero se trataría solamente de un equívoco si ello no fuera, al parecer, un ingrediente de la buena acogida que tuvo la idea de traerme. A continuación me dijo el Sr. Rector que el Art. III de la Constitución prescribe la educación socialista y que a él hay que ajustarse; que en México no existe la libertad de cátedra y que quienes la defienden es con la finalidad de eludir el mandato constitucional y que el profesor no tiene libertad de elegir una postura ideológica y política. -Francamente he de decirle que me dejó muy impresionada esta conversación, estas afirmaciones del Sr. Rector, ante las que guardé silencio, tan sólo interrumpido para manifestarle que yo no había sido nunca comunista ni marxista. Ni qué decir tiene que me siento completamente incapaz de realizar lo que se me demanda. He pensado comenzar mis cursos como únicamente puedo hacerlo y ya veremos; tal vez a los alumnos les interese. Por el momento he creído mejor no plantear "cuestiones previas" ni discusiones de "principio". La realidad dirá. Y tanto más cuanto que ni el Dr. Gaos ni el Dr. Recaséns son, creo, marxistas. Los programas de primero, que Ud. me ha entregado, nada tiene que ver con la "educación socialista", a mi entender, y al Dr. Recaséns creo conocerle lo bastante para saber que anda bastante lejos —tal vez más que yo— de ello. De ahí mi extrañeza al serme planteada esta cuestión, ya que ellos han estado en esta Universidad y según me dijo el mismo Sr. Rector, se les espera en fecha no lejana. -También me manifestó el Sr. Rector que habría que añadir a las materias de mi plan la Sociología, y que la [Introducción a la] Filosofía sería diaria; la Psicología y la Sociología alternas, con lo cual serán 12 horas a la semana sin contar el Curso Monográfico y el Seminario, idea que parece ser muy grata a los alumnos y al mismo Rector por algo que entiendo justificado: la necesidad de aprender a leer libros de Filosofía. Haré, pues, un nuevo plan después de nueva conversación con el Sr. Rector, pues me parecen demasiadas horas, y se lo enviaré a Ud. Quizá por el momento, por las razones anteriormente apuntadas, sea mejor no presentar cuestionario, sino solamente el plan. Creo que Ud. ya sabía que he sido discípula de Ortega y Gasset —cosa que ni sabía el Sr. Rector— y es su filosofía la que sigo, la que en todo caso me inspira y dirige. Ya veremos; yo trabajaré lo mejor que pueda y el tiempo dirá. Le agradeceré mucho su consejo e indicaciones. -Muchos saludos de mi marido que vino a acompañarme [...] Y reciba la expresión más verdadera de gratitud y amistad de su affma. a. -María Zambrano". Anthony Stanton. "Alfonso Reyes y María Zambrano: una relación epistolar". Homenaje a María Zambrano. El Colegio de México. México, 1998. pp. 108-110.
8. Ibid p. 110. Acerca del ambiente estudiantil de Morelia en ese tiempo, véase: Ramón Xirau: "María Zambrano. Camino a la esperanza", en Homenaje a María Zambrano... pp. 81-82.
9. Ibid p. 111. Lo expresado por la doctora Zambrano en esta carta, confirma las apreciaciones del poeta Octavio Paz que hemos citado atrás.
10. Ibid., p. 114. El artículo a que hace referencia la doctora Zambrano se trata de un ensayo sobre "Poesía y Filosofía", que apareció en el No. 4, de la revista Taller, que editaba un grupo literario dirigido por Octavio Paz.
11. Ibid... p. 115.
12. Carta de María Zambrano a Alfonso Reyes, Morelia, 3 de junio de 1939, en Ibid., p. 116.
13. Natalio Vázquez Pallares. "Informe del C. Rector...", p. 10.
14. Véase la carta de María Zambrano al Lic. Daniel Cosío Villegas, fechada en Morelia el 21 de abril de 1939, en Homenaje a María Zambrano... pp. 110-111. Por considerarlo de gran interés para documentar la historia de los trabajos que escribió la doctora Zambrano en Morelia, transcribimos a continuación el esquema del libro, que en esa fecha adjuntó a la carta en cuestión: "Algunos temas de la cultura española. —I. El conocimiento en España. Pensamiento y Poesía. El fracaso como raíz del conocimiento. España misma como fracaso. Cuál es la forma decisiva del entendimiento español; intento de caracterización en sus frutos logrados y en sus intentos sin logro. Conexiones con la vida religiosa: humillación y rebeldía. Leyes formales. —II. La problemática de la vida española. Bosquejo de unas categorías de la vida española. Su aplicación histórica y sociológica a la interpretación de algunos textos y temas literarios. El pensamiento que deriva de ellas. Resignación y esperanza. El estoicismo culto: Séneca. P. Granada. La Epístola moral a Fabio. —El estoicismo popular: idea del "sabio". Religión laica. —III. Plenitud y aniquilamiento. Valor y sentido de la vida individual. El querer; su doble raíz. Proceso de crecimiento y proceso de aniquilamiento: amor y objetividad. Íntima complejidad de la vida amorosa española. Don Quijote. Miguel de Molinos y el molinismo. El soneto: "No me mueve mi Dios..." San Juan de la Cruz. —IV. El proceso del absolutismo en la vida española. —El absolutismo en el querer y en el entender. San Ignacio de Loyola y sus "Ejercicios". La vida prisionera. Conceptismo y barroquismo como caminos sin salida. "Tratado de las tribulaciones" del P. Rivadeneyra. Quevedo como clave de este período y como español ejemplar. —V. El conocimiento sobre España. Historia y tradición. La novela: su función intelectual y poética. —La novelería. —Héroe y personaje. —El mundo de lo doméstico: sus categorías. El misterio de la sangre y su trascendencia. —La tragedia familiar. —Universalidad de la sangre: Misericordia. "Lo galdosiano". Baroja. —Gómez de la Serna. Desgarramiento de España. La prueba actual como forma la más transparente del "nuevo" español. —España indestructible en el fracaso. La España anónima". Ibid., p. 112.
15. Natalio Vázquez Pallares. "Informe del C. Rector de la Universidad". Universidad Michoacana. Revista de Cultura Popular. Tomo III. No. 16, Morelia, julio de 1939, p. 10.
16. María Zambrano. "Nietzsche o la soledad enamorada". Universidad Michoacana. Revista de Cultura Popular No. 16, Morelia, julio de 1939, pp. 23-27.
17. Anthony Stanton. Op. Cit., pp. 115-116.
18. María Zambrano. Pensamiento y poesía en la vida española. La Casa de España en México. México, 1939.
19. María Zambrano. Filosofía y poesía. Universidad Michoacana. Morelia, 1939.
20. Probablemente se trata del licenciado David Franco Rodríguez, que en ese tiempo se desempeñaba como jefe del Departamento de Extensión Universitaria.
21. Anthony Stanton. Op. Cit., pp. 126-127.
22. La carta de Alfonso Reyes a María Zambrano, fechada en México el 21 de noviembre de 1939, puede leerse en Ibid., p. 127.
23. Se trata del Dr. Enrique Arreguín Vélez, exrector de la Universidad Michoacana, quien en ese tiempo fungía como subsecretario de Educación Superior e Investigación Científica de la Secretaría de Educación Pública y como Secretario de la Universidad de Primavera "Vasco de Quiroga".
24. Carta de María Zambrano a Alfonso Reyes, fechada en Morelia el 21 de octubre de 1939, en: Anthony Stanton. Op. Cit., p. 124.
25. Ibid., p. 124. El curso anunciado finalmente no se dio, debido a que la doctora Zambrano ya no pudo regresar a Morelia de su estancia en La Habana.
26. Fondo Documental "Dr. Raúl Arreola Cortés", en el Instituto de Investigaciones Históricas, Caja No. 19, copias de Actas del Consejo Universitario, marzo-diciembre de 1939. Notas manuscritas anexas al Acta de la Sesión de Consejo Universitario, celebrada el 6 de noviembre de 1939.
27. María Zambrano. Premio Miguel de Cervantes… pp. 68-69.
28. Anthony Stanton. Op. Cit., p. 128.
29. Ibid., p. 129.
30. Ibid., p. 130.
31. César Antonio Molina. "La presencia de María Zambrano en Morelia". María Zambrano. Premio Miguel de Cervantes... pp. 33-34; Juan Fernando Ortega Muñoz. Introducción al pensamiento de María Zambrano. Fondo de Cultura Económica. México, 1994, pp. 19-20. Acerca de su propio testimonio, véase María Zambrano: Delirio y destino... pp. 257-259.
32. Juan Fernando Ortega Muñoz. Op. Cit., p. 19.