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Y sin embargo se mueve... notas sobre la educación Secundaria

Rafael Garduño Montaño*
* Profesor de Formación Cívica y Ética en Secundaria.

En educación básica, la escuela secundaria sufre en silencio una marcada crisis. Ello, ante la indiferencia (¿complacencia?) de las autoridades; de tal suerte que los equilibrios y las adecuaciones que debieran formularse en este nivel no se han puesto en marcha, para hacer más tangible su calidad y pertinencia. Tal olvido, que ya rebasa los veinte años (delamadriato-salinato-zedillato-foxato), ha representado una verdadera dificultad para que sus participantes y actores concurran a generar propuestas de cambios sustanciales para mejorar sus funciones. Pareciera deliberado este abandono, pero la incapacidad de los responsables para resolver los múltiples problemas y complejidades que se presentan en esta instancia educativa son otro factor que gravita en ella. La educación secundaria es etapa fundamental para el desarrollo sano e integral del adolescente, y para resolver cualquiera de los orígenes de su atraso es necesario y urgente emprender acciones que partan desde la propia escuela; que abarquen todas las áreas de su influencia, atendiendo aspectos tales como la calidad y la formación de habilidades técnicas y científicas, hasta los ámbitos de competencia nacional (planes y programas, financiamiento, orientación, inmuebles, capacitación, etcétera).
    Hoy por hoy, lo que tenemos a la vista son los saldos que arroja la indiferencia e improvisación de los directivos, promovidos más por favores políticos que por un probado currículo de desempeño académico, habilidades investigativas o aportaciones innovadoras en este nivel. En estas condiciones, se adivina que difícilmente podrán los actores del proceso educativo intervenir y proponer directrices alternativas en los propósitos y asignaturas pendientes.

El patio trasero de la Educación Básica
    
Las transformaciones que hoy exige la enseñanza secundaría van desde la reestructuración académico-curricular del nivel –que atienda su operatividad, oportunidad, eficiencia, y normatividad–, hasta la construcción de una propuesta de reforma estructural de grandes dimensiones:
    1). Revisión y reformulación de los contenidos en los programas y objetivos de cada materia sin disociarlas de sus análogas, empatando temáticas y llegando a acuerdos que atiendan criterios de interdisciplinariedad y transversalidad entre contenidos y objetivos de aprendizaje con las demás áreas.
    2). Cuestionar y reformar las metodologías de la llamada "evaluación objetiva", atendiendo los cómos y porqués, todo ello encaminado a revisar, reforzar y reformular los esfuerzos del docente y los educandos en la formación y los aprendizajes. Reforma que observe y atienda las causas de la reprobación, deserción, déficit de información, y no la calificación inerme para registro estadístico justificador de la simulación oficial.
    3). Observar, para atender y mejorar, las condiciones del trabajo docente; sólo como botón de muestra: el caso de las desigualdades en la carga horaria de los profesores; que cuando es mayor –tiempo completo, por ejemplo–, se fragmenta el esfuerzo por los numerosos grupos por atender (entre 12 y 16, según la asignatura de que se trate), presentándose, además, la circunstancia de tener que cubrir rutinariamente el programa y los objetivos en esta masificada modalidad. La problemática de quienes tienen menos horas (entre 10 y 15 por semana) no es menos grave, ya que su labor se asemeja a un subempleo, pues tiene que complementar sus ingresos con otras chambas, lo que hace poco probable la coordinación y unificación de acciones pedagógicas e intencionalidades formativas para entender y atender el contexto escolar; además de otras implicaciones de tipo laboral, salarial, sindical y los mecanismos de control en la escuela –factor que sí influye en la enseñanza–.
    4). Abrir espacios suficientes de discusión para que, de manera colegiada, conjuntamente con los diversos grupos de la sociedad, contribuyan con propuestas que propicien la elevación de la calidad educativa; propósito este que se ha diluido en un afán político-publicitario que informa de manera triunfalista la "ampliación" de la cobertura del servicio, pero no de su baja calidad y todo lo que ello implica.
    5). Analizar, desde la comunidad escolar hasta la colectividad local lo que la sociedad requiere. De ahí la importancia de una nueva actitud intelectual y ética en educación. Necesitamos preguntarnos cuál es el papel de los medios, cuál es su utilidad y de qué manera influyen en los adolescentes. Convencernos del uso de las nuevas tecnologías para poder reorientarlas y verlas más como modernas herramientas para el aprendizaje que como un tropiezo o dificultad insuperable por la falta de habilidades en su manejo, lo que nos remite de nueva cuenta a la necesidad de una mejor capacitación y actualización permanentes.
    6). Revisar los criterios del financiamiento asignado a este nivel con la finalidad de ampliar y reestructurar las partidas presupuéstales y así poder dotar a los planteles de laboratorios, aulas, talleres, salones de computo, bibliotecas, entre otras necesidades, poniendo fin a las maniobras y tentaciones del tan cuestionado autofinanciamiento con "cuotas voluntarias", kermeses, rifas, cooperaciones extraordinarias, cooperativas escolares, que más benefician a directores y autoridades que a los propósitos con que se promueven.

La profesión
No obstante todo lo anterior, existe una genuina y permanente preocupación entre un buen numero de profesores(as) de secundaria por que su alumnado alcance niveles aceptables de aprendizaje, o por lo menos que puedan enfrentar dignamente las "evaluaciones" oficiales que den fe de sus avances en los programas y contenidos. Hay otros a los que les inquieta, especialmente, lograr incidir en la formación de habilidades con visión critica y ética que preparen al educando para la vida cotidiana, dotándolo de una conciencia histórico-social y ecológica frente a los desafíos del presente milenio. En ese sentido, se hace necesaria la contribución de los enseñantes para alcanzar esa formación integral, y es aquí que resultan fundamentales los apoyos para la capacitación permanente, revalorar el trabajo docente, revisar las condiciones de precariedad salarial, la enajenación de la rutina, la forma en que estos elementos impactan en la tarea educativa para el desarrollo de habilidades y aprendizajes significativos y para alcanzar los objetivos delineados en los proyectos educativos de este nivel. Se requiere de una actualización pedagógica que contemple los distintos orígenes y formaciones académicas del profesorado: abogados, dentistas, biólogos ingenieros, licenciados en otras áreas, etc.

Escuela Pública-Virtudes Privadas
    
Los jóvenes de hoy, desde una perspectiva individual que les es propia, avizoran una escasez de expectativas en su futuro inmediato, tanto en la continuidad de su formación y estudios, como en su calidad de vida y futuro profesional no tan inmediato. Por eso, todos los esfuerzos que el conjunto de la sociedad pueda realizar en educación, y en particular en este nivel de nuestra escuela pública, pueden parecer insuficientes para atender una demanda creciente que hoy por hoy, y por mucho que se diga lo contrario, no ha logrado el nivel de cobertura y calidad que se requieren para dar certidumbre a los futuros profesionistas que el país demanda. Lo anteriormente expuesto no debe llevarnos a creer que la opción de escuela privada es la ansiada alternativa que buscamos, ya que su proclamada "eficiencia" y "calidad" no se ve por ningún lado. Como están las cosas, este nivel no ha logrado captar el interés de los jóvenes en la perspectiva de su desarrollo futuro, ello a pesar de que es la secundaria pública la que atiende al mayor número de alumnos. Defender, reformar y fortalecer a la secundaria pública es estratégicamente importante para el desarrollo nacional no sólo por sus características de gratuidad y laicidad que redunda en accesibilidad para todos, sino porque representa el espacio más importante de influencia para la estructuración del perfil de la juventud. Esta difícil situación, que se ha gestado a lo largo de varias décadas, nos obliga a localizar sus causas en las inercias de desatención, sentido patrimonialista de los directores,
1 falta de recursos e insuficiente capacitación académica y pedagógica, entre otros.

La secundaria pública que queremos
A partir de este diagnóstico empírico, que se refuerza con los hallazgos de quienes sí han realizado investigación y la opinión de quienes participamos cotidianamente en el proceso educativo (docentes, trabajadores de apoyo, padres de familia y directivos), podríamos armar una propuestas que extrapole experiencias de otras latitudes para abrir un debate nacional, con carácter resolutivo, que plantee soluciones puntuales y definidas a problemáticas bien identificadas.
    Se deberá partir de los proyectos escolares que se generen en los propios centros educativos para contar con referentes reales que nos den una visión diversa y plural. Se requiere de una profunda investigación con grupos interdisciplinarios especializados, oficiales e independientes; instrumentar un programa de consulta y análisis (sin simulaciones), que garantice la participación directa de los responsables e implicados en el proceso enseñanza-aprendizaje. La diversidad de contextos de cada escuela agranda las dificultades para la toma acuerdos trascendentes, de ahí que se requiera considerar las particularidades y naturalezas de cada región del país, atendiendo y respetando los contrastes y desniveles para generar un programa de unidad nacional.
    La escuela secundaria que queremos está llamada a reorientar las actuales directrices educativas que priorizan las necesidades del mercado laboral –mano de obra barata–, a favor de una formación humanista y científica que ponga énfasis en el arte, la cultura y, por supuesto, la tecnología. El modelo de secundaria pública al que aspiramos deberá contrarrestar en el educando los ocultos propósitos de la actual orientación dependentista de desarrollo que abre, acríticamente, las puertas a una economía de mercado globalizada. Cabe señalar aquí que no nos oponemos por sistema a la mundialización de la economía, por lo demás inevitable; pero sí nos preocupa la incorporación de nuestro país a un mercado global en el que, de nuevo, lo que priva son los desniveles e iniquidades. Aspiramos a un desarrollo que preserve nuestras culturas y tradiciones, nuestra manera de entender el mundo y nuestras propias formas de incorporación, con independencia, a esta vorágine que de otro modo amenaza con absorbernos de manera inmisericorde. De ahí la importancia de formar ciudadanos críticos, sin menoscabo de su calificación científico-técnica.

La del estribo
Es un secreto a voces que la educación en México presenta saldos lamentables y preocupantes, saltan a la vista los altos índices de reprobación y deserción que obedecen más a la falta de recursos técnicos y humanos y a la escasa inversión educativa, sobre todo en las regiones de mayor marginación, que a problemas de naturaleza intrínsecamente académica. Concluiremos señalando que las reestructuraciones y cambios que ha sufrido este nivel en los últimos 20 años, incluyendo el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), obedecen más a la necesidad de atender las "recomendaciones" del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial (BM) y la UNESCO, que a intencionalidades serías por mejorarlo y que el olvido deliberado en el que ha pervivido, obedece más a cierta intencionalidad política del Estado neoliberal, que se adivina orientado ha alentar una mayor desatención que propicie y justifique una más rápida privatización que lo desresponsabilice de la obligación constitucional de brindar este servicio.

Nota
1. Esta situación se rfuerza en Jalisco a partir de la homologación en los nombramientos de directores de doble plaza en un mismo plantel de ambos subsistemas (estatal y federalizado).

Bibliografía
IBARROLA, María de. El debate entre lo público y lo privado en la modernización de la educación básica en América Latina. XX Congreso Latinoamericano de Sociología. México, octubre de 1995.
QUIROZ, Rafael. El maestro y el saber especializado. DIE-CINVESTAV. México, 1987.
SANDOVAL, Etelvina. "Directores de escuela secundaria y gestión escolar". Fundación SNTE para la Cultura del Maestro Mexicano [mimeograma]. México, 1996.